Íñigo Domínguez | Periodista "En la vida real, los mafiosos italianos son gente ruin, mezquina, cruel y terrible"

  • El excorresponsal desmitifica en 'Paletos salvajes' (Libros del K.O.) la imagen sofisticada de las mafias italianas, formadas por "individuos arcaicos y brutales, aferrados a un mundo primitivo"

El periodista Íñigo Dominguez (Avilés, 1972) en una fotografía de archivo. El periodista Íñigo Dominguez (Avilés, 1972) en una fotografía de archivo.

El periodista Íñigo Dominguez (Avilés, 1972) en una fotografía de archivo. / G. J.

Íñigo Dominguez (Avilés, 1972) fue durante 15 años el corresponsal en Roma para El Correo. Allí descubrió un país "único, de una belleza única, exótico, imprevisible, caótico, divertido y entrañable con todas sus sombras y tinieblas", explica al otro lado del teléfono mientras trata de llegar a su conferencia en el Granada Noir. El periodista fue invitado al festival para hablar sobre su nuevo libro, Paletos Salvajes (Libros del K.O.), una serie de artículos publicados en El País -donde trabaja ahora-, Jot Down y otros medios donde desmitifica la imagen sofisticada de las mafias italianas, formadas en su mayoría por "individuos arcaicos y brutales, aferrados a un mundo primitivo". "El taxista me miraba por el retrovisor flipando un poco", cuenta entre risas antes de sumergirnos en este serio asunto, idealizado por el cine americano.

-Su primer capítulo lo dedica al periodista Mario Francese, asesinado por la mafia en 1979. ¿A qué peligros se enfrentan los periodistas hoy día cuando quieren informar sobre estos temas?

-El peligro sigue siendo el mismo. Es verdad que llegar a lo de Mario Francese, a un homicidio, hace tiempo que no se llega. Han cambiado la táctica. Antes eran mucho más bestias. Con el tiempo han entendido que no les conviene y que es mejor sólo cuando sea indispensable pegar un tiro porque para ellos es contraproducente. Sigue siendo peligroso. Hay unos cuantos periodistas con escoltas. Quien hace su trabajo y cuenta lo que hay, y sobre todo descubre cosas que no se saben... Te juegas el tipo, sí.

-¿La mafia, el estado italiano y la corrupción siempre han jugado en la misma liga?

-Sí, bastante a menudo. Nacen a la vez. La parte más oscura del estado italiano siempre se ha entendido con el crimen organizado. Los han usado muchas veces como mano de obra para asuntos sucios, para sus intereses y para hacer dinero. Son dos mundos que se tocan. Por eso es una relación tan obscena y tan peligrosa.

-Hace un siglo, la violencia del estado y la explotación laboral se cebaba con la gente pobre. ¿Entonces si se justificaba el nacimiento y proliferación de estas organizaciones o tampoco?

-Siempre me he preguntado si en una situación de pobreza, de miseria total, uno se busca la vida como quiere. Pero es que en base a pequeños pueblos de Sicilia siempre hay una opción para hacer el bien. Uno no está abocado al mal. Hay familias honestas que no hicieron eso y tenían muy claro que estaba mal. Cero fatalismo. Uno no está abocado si o sí a la mafia. Si vives ante la adversidad y en un mundo así, esa opción está. La gente honesta lo tenía clarísimo. La mafia no se puede justificar. Había gente que no la elegía, pero la sufría y moría por ello.

Portada de 'Paletos salvajes'. Portada de 'Paletos salvajes'.

Portada de 'Paletos salvajes'. / G. H.

-En la introducción del libro dice que "existe en España un gran desconocimiento sobre las mafias italianas, pese al enorme interés que despierta". ¿Por qué sentimos atracción por personajes como Sonny Corleone o Pablo Escobar? Son asesinos.

-El cine es gran parte de la respuesta porque se crean unos estereotipos atractivos. A raíz de El Padrino se crean unos personajes que son casi mitológicos y legendarios. Eso tiene un magnetismo especial. En la vida real no tiene ninguno, salvo el que despierta el dinero o el poder. En sociedad muy empobrecidas, el mafioso podía ser un modelo de éxito para los chavales del barrio. Para un chaval del barrio que pasa a mafioso, que da va dando dinero y que hace favores, puede ser un modelo de éxito en un mundo de fracaso y de pobreza, sí. Pero en la vida real son gente mezquina, ruin, cruel y terrible.

-¿No tiene la percepción de que mucha gente cree que la mafia es cosa de ficción?

-Sí, es verdad. Yo he vivido 15 años en Italia. Cuando venía por aquí, me preguntaban que qué tal la comida. Al final todo el mundo siempre tenía la curiosidad de la mafia. Te preguntaban por ella como si de los Reyes Magos o Papa Noel se tratara. ¿Existe? ¿O no? ¿Es verdad? Sí, sí, claro que existe. La gente flipaba un poco y tenías que explicarle cómo es. Hay una gran curiosidad, una fascinación y una gran ignorancia. Aquí hay vacío que que se puede llenar a través de la divulgación y la pedagogía. Con estos dos libros quería explicar quién es la mafia, lo terrible qué es y cómo es la historia de Italia.

-Uno de los aspectos más interesantes del libro trata sobre el blanqueamiento de imagen que hace la Iglesia católica de estas organizaciones criminales.  "Juan Pablo II, o al menos el texto que probablemente alguien le escribió, colocaba en el mismo plano esos hechos tan bárbaros con las duras condiciones económicas de Sicilia, las mismas que históricamente han justificado la existencia de la mafia como entidad dispensadora de justicia y defensora de los débiles", cuenta.

-Aquí hay todo un contexto histórico y político. En las sociedades rurales de Sicilia, el mafioso era un galante del orden tradicional. Era una de las fuerzas duras del pueblo junto al médico, el cura, el alcalde y el farmacéutico. Como ocurría hasta hace no mucho en la sociedad española más arcaica. Después de la Segunda Guerra Mundial, en un escenario de Guerra Fría y donde Italia ocupa un lugar importante porque tenía el partido comunista más grande Europa y que siempre estaba a punto de ganar las elecciones, la mafia vio claramente que tenía que colocarse en el lado conservador contra el comunismo. Ahí se alinea con Democracia Cristiana, el partido italiano, y la Iglesia para mantener la tradición. Ellos eran muy buenos vendiendo que la mafia era una especie de Robin Hood que ayudaba a los pobres. Algo así como estado social, asistencial, donde el estado italiano no llegaba. La mafia muchas veces ocupaba ese vacío poder. Hacía favores y resolvían problemas a los poderes fácticos de cada lugar. La mafia ha tenido un papel muy importante en la historia reciente de Italia , sobre todo en los 80 y los 90. En esa época se enfrentó estado y hubo grandes atentados donde mataron a periodistas, jueces y policías. Declaró la guerra al estado. Eso no ha ocurrido en ningún país de Europa.

-La Justicia Europea anuló la marca española La Mafia se sienta a la mesa por banalizar esta actividad criminal. Algunos lo comparaban con ponerle nombre a un restaurante tipo La ETA se siente a la mesa. ¿Se podría comparar ambas organizaciones?

-Aquí a nadie se le ocurriría poner ese nombre porque alucinas, pero quizá en Italia piensan: "Son unos patriotas, vascos, románticos". Es por desconocimiento. La mafia ha matado a miles de personas. Muchas más que ETA. ETA ha matado a 800 personas en 40 años y las mafias italianas  miles. Son organizaciones criminales terribles, pero está todo ese glamour extraño que desprende el cine donde las retrata.

-Gracias a su libró descubrí que en 1991 se creó una ley para disolver ayuntamientos por infiltración mafiosa. ¿Todas las instituciones y personas italianas son susceptibles a formar parte de la mafia?

-La mafia controla todo. Desde entonces se han disuelto más de 300 ayuntamientos. Cíclicamente se van disolviendo, se ponen comisiones extraordinarias que limpien aquello digamos y luego recuperan la normalidad. Pero sí, es que tienes la mafia que dirige tu pueblo. Eso no sólo ocurre en el sur, sino en todo el país.

-Estuvo 15 años como corresponsal en Italia. ¿Hay algo que le sorprendiera mucho de la mafia respecto a su organización, manera de funcionar?

-Lo que más miedo da es la capacidad de infiltración. Te da una sensación de impotencia y de invulnerabilidad que da mucho miedo. El hecho de sean capaces de llegar a cualquier sitio y saber cualquier cosa como si tuvieran tentáculos en todas partes. Mira el asesinato del juez Falcone, la persona más protegida de Italia. Él está en Roma y decide coger un avión a Palermo. Lo sabía muy poca gente. Pero la mafia se entera y le pone una bomba en la autopista. La mafia está infiltrada hasta en lo más alto del estado y también en lo más bajo.

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