Juan Tamariz. Mago

"Lo mío es la magia sexy"

  • El ilusionista que dejó con la boca abierta a distintas generaciones actúa este domingo en el Teatro Isabel la Católica con un espectáculo que deroga las leyes de la naturaleza

Un sombrero de copa y unas gafas desmayadas sobre la nariz son las señas de identidad de Juan Tamariz, considerado uno de los mejores magos del mundo y uno de los personajes más queridos por diferentes generaciones. Llega este domingo al Teatro Isabel la Católica con Magia Potagia (19:30 horas), un espectáculo en el que los pequeños objetos adquieren vida y consigue derogar las leyes de la naturaleza y, de paso, echar por tierra sus estudios de Física.

-Para toda una generación, ir a un espectáculo de magia significa acordarse de usted inevitablemente. ¿Es consciente del cariño que despierta?

-Claro, es algo muy bonito. Lo que pasa es que hay muchos estilos dentro de la magia, algunos apuestan por hacer algo muy poético, otros apuestan por la espectacularidad... Lo mío es la magia sexy, aunque no siempre.

-Una vez le vieron en Sevilla pagando en un supermercado, jugando con la cajera al 'te pago no te pago'. ¿Hay otros artistas que juegan con el humor que se transforman en unos tipos muy serios en cuanto bajan del escenario?

-Bueno, en mi caso es mi forma de ser, no sé si el público capta esto, es algo que no puedes controlar y, además, no quieres controlar.

-Llevar 50 años engañando a la gente y ser un personaje muy querido es todo un mérito...

-Yo creo que los magos nunca engañamos, porque antes de empezar siempre se avisa de que todo lo que van a ver puede ser mentira o verdad, si avisas ya no hay engaño. Se trata sobre todo de ilusionar.

-¿Qué tipo de espectáculo trae a Granada?

-Traigo mucha magia, intento transmitir la ilusión de lo imposible, de lo maravilloso, procurando ilusionar a los espectadores, que buena falta nos hace a todos para salir a la calle con garra, con ganas de luchar. Por otro lado mis espectáculos llevan siempre mucha alegría, pero no se trata de comicidad ni de humor, aunque parte de los juegos van adobados con alegría y con risas para pasar un buen rato.

-¿Granada es una ciudad mágica con su festival Hocus Pocus?

-Granada es mágica ella sola. Es un festival magnífico al que fui en las dos primeras ediciones. En esta ciudad hay una gran cantera de magos y varios grupos que se reúnen, que estudian y que comparten unos con otros, porque una de las cosas más bonitas de esta profesión es que los magos, por regla general, nos llevamos muy bien, estamos siempre en contacto. Cuando llegue a Granada tengo ya dos o tres peticiones para cenar juntos.

-¿Cómo es una cena entre magos. ¿Hay expertos en desaparecer a la hora de pagar?

-Imagínese cómo es una cena de magos, todo es baile, saltan por los aires los platos y el vino es infinito y abundante.

-Ha escrito numerosos tratados de magia, algunos de los cuales son como una enciclopedia para los ilusionistas. ¿Qué está investigado en la actualidad?

-Yo siempre estoy investigando porque sólo llevo en esto unos 50 años, me quedan 30 de actuar delante del público. Estoy siempre investigando, escribiendo y publicando. Además de trabajar delante del público hago muchos encuentros con magos de otros países, sobre todo de Latinoamérica, para contarles mi estilo y mi forma de entender esta profesión.

-¿Cuál es su forma de entender la magia?

-Es difícil para una persona como yo mirarse al ombligo, pero es notorio que busco la intensidad en la magia, que sea imposible de creer, pero a la vez con alegría. Yo no cuento chistes ni busco que la gente se ría, lo que pasa es que como estoy alegre trato de transmitir y que haya resonancia, que podamos recuperar el paraíso de la infancia durante unos momentos y luego volver de nuevo a la vida real siendo más persona.

-¿Cuando el mago Copperfield salía con la Schiffer notó que el gremio cogía 'glamour'?

-No tiene nada que ver aparte de que el muy canalla me robó a la Schiffer. Es, sin duda, uno de los magos con más rigor, con unos trucos increíbles y maravillosos.

-¿Ha visto el homenaje a Méliès de MagoMigue? ¿El cine es el arte más parecido a la magia?

-Sí, lo vi en Madrid. Tengo capítulos enteros dedicados a la relación entre cine y magia. Hace muchos años hice un número en homenaje a Méliès porque, en realidad, los magos inventaron el cine, desde la linterna mágica pasando por los aparatos de reproducción. De hecho, uno de los hermanos Lumière era mago. El cine es un juego de magia, un truco, una ilusión. Cuando vamos al cine y vemos a una huérfana que lo está pasando muy mal todos sabemos que es una actriz que seguramente vive muy bien. Es una imagen que creemos que se mueve, pero que en realidad no se mueve, es un truco. Si el cine no es un truco de magia ya me contará usted. Es además un arte en que si te descuidas se ve el truco, algo que pasa en magia pero no pasa, por ejemplo, en la pintura. Al final se trata de ilusionar y no desilusionar. Es como si Hitchock llegara al estreno de una película y contara el final. Mi espectáculo es más bien para adultos, no está pensado para niños o, mejor dicho, está pensado sólo para niños, pero para el niño que todos llevamos dentro. Pero los pequeños también se lo pasan en grande.

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