Manuel España, líder de La Guardia: "Nuestras canciones no pasan de moda porque no la seguimos"

Manuel España y los suyos celebran 40 años de carretera y amistad con un concierto antológico en el Palacio de Congresos de Granada

Granada activa su gran agenda musical de 2026: conciertos y festivales hasta junio que no te puedes perder

Manuel España (segundo por la izquierda), junto al resto de integrantes de La Guardia. / G. H.
María Valverde

Granada, 19 de febrero 2026 - 14:21

Pocas formaciones en el ecosistema del pop-rock español pueden presumir de haber mantenido el motor en marcha durante cuatro décadas sin perder la frescura del primer kilómetro. La Guardia, el orgullo sonoro de Granada, regresa a casa este domingo 22 de febrero para demostrar que su Ruta 40 es mucho más que una gira de nostalgia. Con la ilusión intacta de aquellos chicos que empezaron experimentando con el punk y el rockabilly , la banda capitaneada por Manuel España aterriza en el Palacio de Congresos para reivindicar un cancionero que ya es patrimonio emocional de varias generaciones. Un reencuentro con sus vecinos y su historia, donde el formato clásico de guitarra, bajo y batería volverá a rugir para demostrar que el rock, cuando se cocina a fuego lento, es eterno.

Pregunta.—Si se echa una mirada atrás y han pasado ya cuarenta años y mucha carretera, ¿qué queda de aquellos chicos?

Respuesta.—De aquellos chicos queda, sobre todo, la ilusión. Sigue intacto el amor por la música, las ganas de juntarnos para componer, de seguir tocando en directo y de continuar grabando discos. Después de cuatro décadas, lo que permanece es esa energía inicial y, por supuesto, el cariño profundo hacia nuestro público, que ha sido siempre parte fundamental de nuestro camino.

P.—El comienzo tuvieron influencias más punk y rockabilly antes de encontrar su sello en el rock con tintes country y pop. ¿Cómo ha sido ese viaje de madurez musical?

R.—Hemos pasado por muchos estilos. Empezamos haciendo punk, luego probamos con el rockabilly, incluso tuvimos algún acercamiento a la electrónica. En un momento dado cayó en nuestras manos un disco de música country y decidimos mirar hacia esa música americana que tanto escuchábamos entonces. Somos un grupo inquieto y siempre hemos estado muy abiertos a explorar. Eso sí, bajo un denominador común muy claro: el formato clásico de guitarra, bajo y batería. Desde ahí hemos experimentado con el pop, el rock, sonidos más latinos, el jazz, el hillbilly o el swing, pero sin perder nunca nuestro sello de identidad.

P.—Pocas bandas en España alcanzan las cuatro décadas en activo, son unos privilegiados cumpliendo 40 años sin parar. ¿Cuál es el "combustible" que mantiene a La Guardia en la carretera después de tanto tiempo?

R.—La ilusión es el mayor combustible, junto con la amistad. Nos llevamos muy bien y salir de gira para nosotros es casi como irnos de fiesta con amigos. Desde que nos subimos a la furgoneta empieza el ritual: bromas, conversaciones sobre música... Ese ambiente hace que todo fluya. La amistad y el amor por la música son, sin duda, el motor que nos mantiene en la carretera.

P.Mil calles llevan hacia ti: se dice que un amigo les advirtió que con esta canción no llegarían a nada. ¿Qué sentien hoy al ver que es uno de los himnos más importantes del pop español?

R.—Nunca pensamos que ninguna canción fuera a traspasar la barrera del tiempo. Y, sin embargo, "Mil calles llevan hacia ti", como también "El mundo tras el cristal", "Cuando brille el sol" o "Donde nace el río", han pasado de generación en generación y forman parte de la memoria colectiva. En aquel momento era imposible imaginar que, décadas después, los hijos de nuestros primeros fans seguirían cantándolas. Quizá el hecho de no ir detrás de las modas ha ayudado. Nuestras canciones no pasan de moda porque no la seguimos.

P.—¿Cómo se gestiona el éxito masivo de canciones como Cuando brille el sol y El mundo tras el cristal? ¿Siguen significando lo mismo para ustedes o han cobrado una nueva vida con su público actual?

R.—Cada vez que tocamos esas canciones en directo se convierten en algo especial. Ver la reacción del público, en Barcelona, Madrid, Granada o cualquier punto de España, sigue poniéndonos la piel de gallina. Es emocionante comprobar que las nuevas generaciones también las hacen suyas. Intentamos no desgastarlas en exceso en los ensayos y afrontarlas en el escenario con frescura, dejando espacio para la improvisación, pero respetando siempre su esencia y su sonido. Las canciones ya tienen su personalidad, y nosotros jugamos con ellas para mantenerlas vivas.

P.—Han lanzado un disco en directo para celebrar el 40 Aniversario con colaboraciones tan especiales como la de David Summers. ¿Qué pueden decir de este disco?

R.—Es muy deseado. Queríamos reivindicar el formato vinilo y lo hemos editado en un doble vinilo muy cuidado, con toda la información y el mimo de las grandes ediciones de los 70 y 80. Hemos contado con invitados que admiramos y que se sumaron desde el primer momento. Además, incorporamos instrumentos que nos apasionan, como la pedal steel o el banjo, que aportan una riqueza especial al sonido. Ha sido un trabajo elaborado, cocinado a fuego lento entre fechas de gira, pero el resultado nos ha dejado muy satisfechos.

P.—La gira Ruta 40 está recorriendo toda España. ¿Cómo están resultando los directos?

R.—La gira está siendo un éxito desde los primeros conciertos. Hacemos un recorrido por toda nuestra discografía, sin olvidar los grandes singles que el público espera escuchar. Dejamos espacio para la improvisación, incluimos alguna versión y mantenemos esa frescura de los inicios. Es un concierto muy guitarrero, muy rockero y, sobre todo, participativo. Queremos que cada noche sea una gran fiesta compartida entre el público y nosotros.

P.—¿Qué significa celebrar este aniversario con su gente en escenarios como el de Granada o Sevilla?

R.—Tocar en Granada es una responsabilidad, pero también un regalo. Es tocar en casa, delante de tu familia, tus amigos, tus vecinos y tus seguidores de siempre. La mitad de la banda es de Granada y la otra mitad ya tiene un vínculo muy fuerte con la ciudad. Son conciertos que se viven con el corazón. En Sevilla ocurre algo parecido: es una ciudad espectacular para tocar y estamos deseando que se abra el telón.

P.—Después de 40 años, ¿qué mensaje les gustaría que perdurara en las nuevas generaciones que descubren ahora sus canciones?

R.—El mensaje más importante es ser fiel a tus ideas, no hacer demasiadas concesiones y apostar por aquello en lo que realmente crees. Siempre hemos intentado respetar al público y ser coherentes con nuestro estilo. Y cuando hemos querido explorar nuevos caminos, hemos procurado hacerlo contando con la gente, creciendo junto a ellos. La fidelidad a uno mismo y al público es, para nosotros, la clave.

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