Entrevista Pilar Palomero | Directora de 'Las niñas'

"Las mejores películas españolas de los últimos cinco años están dirigidas por mujeres"

  • La realizadora presentará su ópera primera, premiada con la Biznaga de Oro del Festival de Málaga, este jueves en el cine Madrigal con motivo del 60 aniversario de la apertura de la sala granadina

Pilar Palomero (Zaragoza, 1980), directora de 'Las niñas', en una imagen reciente. Pilar Palomero (Zaragoza, 1980), directora de 'Las niñas', en una imagen reciente.

Pilar Palomero (Zaragoza, 1980), directora de 'Las niñas', en una imagen reciente. / Javier Cebollada / Efe

Carlos Boyero define Las niñas como una cinta "discreta, sensible y veraz". En ella, la directora Pilar Palomero (Zaragoza, 1980) retrata una España que aparentaba modernidad (celebraba los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla; Rafael Carrá y las Mama Chicho se exhibían en la televisión), pero en el fondo seguía siendo bastante represora en algunos aspectos, producto de aquella dictadura de Franco no tan lejana. La protagonista, una joven llamada Celia, despide en ese momento la etapa de la niñez. La curiosidad hacia su cuerpo y su deseo, la música o la identidad de su padre se despierta. Eso conllevará rebelarse y, a veces por desgracia, ser señalada a causa de los prejuicios. "La película propone un viaje, una reflexión", explica la realizadora, que este jueves visitará el cine Madrigal para presentar su ópera prima con motivo del 60 aniversario de la apertura de la sala granadina.

La ganadora de la Biznaga de Oro de Málaga por esta película hizo un máster de dirección en la Film Factory de Sarajevo con Béla Tarr al frente. "Como directora y guionista me ha influido mucho. El trabajo con mis compañeros también. Me ha hecho saber qué tipo de cineasta me gustaría ser y cómo enfrentarte a una historia", cuenta la artista sobre su estancia en la capital de Bosnia y Herzegovina, que cree que para dedicarse a esto hay que ser "paciente y perseverante". "O sientes una necesidad muy grande de comunicar tus ideas o es muy fácil tirar la toalla si no te mueve la pasión o la vocación. A veces este oficio es muy ingrato, hay muchos noes por el camino", advierte. A la directora le gustaba contar historia desde niña y más tarde en la universidad fue consciente de que podía hacerlo a través de imágenes. "Poco a poco empecé a plantearme la posibilidad que las imágenes dan sobre las palabras", señala.

-La película habla de la curiosidad que se despierta en una niña a punto de hacerse adolescente. Curiosidad sobre su propio cuerpo y deseo, sobre la identidad de su padre, sobre la música y el mundo que le rodea. ¿Qué preguntas le llevan a filmar Las niñas?

-Lo que me lleva a hacer Las niñas es precisamente el querer recrear y reflexionar sobre como había sido la sociedad en la que yo me hice adolescente. Como Celia, a principios de los años 90. Ese fue el germen de la historia. A raíz de ahí, la historia fue creciendo y sentí que lo que quería contar y expresar es ese momento en el que algo hace un click y dejas la niñez. Quería saber cómo había sido para muchas personas de mi generación y en concreto para muchas mujeres.

-Otro tema central es la educación sentimental recibida en casa y también en un colegio religioso durante los 90. ¿Cómo se despoja una de esos mensajes machistas llegados desde tantos canales (casa, colegio y medios de comunicación)?

-Primero dándose cuenta de que existen y de que nos han influido. Yo es un ejercicio que tuve que hacer cuando me hice adulta. Me di cuenta de que muchos mensajes que llegaban desde el colegio o la televisión estaban vigentes en la propia mentalidad de casi todo el mundo. Primero hay que ser conscientes de que esos mensajes habían calado en mí y en personas de mi entorno. Una vez eres consciente, hay que cambiar el chip y tratar de posicionarse en actitud y no en discurso contra esos mensajes.

Pilar Palomero recoge la Biznaga de Oro junto a los productores Valeire Delpierre y Álex la Fuente. Pilar Palomero recoge la Biznaga de Oro junto a los productores Valeire Delpierre y Álex la Fuente.

Pilar Palomero recoge la Biznaga de Oro junto a los productores Valeire Delpierre y Álex la Fuente. / Jorge Zapata / Efe

-En el instituto de Celia a las alumnas les enseñan que "la sexualidad está al servicio del amor" y tienen clase de costura. ¿Ese mensaje de ideal de mujer como ser callado y sumiso se sigue reproduciendo en la actualidad?

-Al igual que en el año 92, todo depende realmente del círculo donde te muevas. Yo de manera directa puedo decirte de que en mi entorno no. Pero soy consciente de que en otros muchos sí. Yo de adulta me he blindado hacia ese mensaje. No lo percibo como una amenaza constante en mi vida. Pero, aunque yo no lo viva, soy consciente de que sigue existiendo y de que hay que estar alerta. Matizando la respuesta anterior, quería añadir que en el 92 fue un momento en el que nuestros padres, incluso en el colegio, ya no nos querían a las mujeres como amas de casa. Al revés. Formamos parte de una generación, cuyos padres nos han animado a estudiar, a sacarnos una carrera y a ser independientes. La película gira en torno a todos esos mensajes tan contradictorios y opuestos. El modelo de mujer muy anticuado, el modelo de mujer sexualizada en los medios y el modelo de mujer del futuro independiente, con carrera. Era una mezcla de todo eso.

-A Celia, la protagonista, la juzgan por ser hija de madre soltera. ¿Ser madre soltera sigue siendo un horrible tabú décadas después? 

-Otra vez me refiero al entorno. A raíz de la película, me están llegando muchas impresiones de gente. Las familias monoparentales todavía no están cien por cien normalizadas. No creo que haya un tabú o prejuicios hoy día, pero si se sigue haciendo raro. Me han contado madres que han elegido serlo en solitario que la gente le pregunta el porqué. Todavía hay que dar explicaciones. Cuando en realidad esto debería estar superado. Respecto a aquellos años, me documenté y hablé con asociaciones de mujeres de familias monoparentales. Es increíble cómo ese tabú existía y estaba muy presente en el año 92. 

-Habrá muchos niños que se sientan identificados al ver su película porque hablas del paso de la niñez a la preadolescencia. Aún así, ¿las niñas siempre cargarán con mayores estigmas, no?

-Sí. Para algunas cosas las mujeres teníamos un peso a nuestros espaldas mayor y una tradición que nos podía lastrar un poco. También es cierto que ahora escuchando impresiones del público también me daría para hacer una película que se titulara Los niños. Cuando era adolescente, por ejemplo, no conocía a nadie homosexual, ni hombre ni mujer. No porque no los hubiera, es que todavía no lo asumíamos como algo natural. A mí lo que me gusta pensar, aunque haya un nivel de identificación mayor entre mujeres, es que cada uno hace la película suya. Que hombres y mujeres lo sienten por igual porque se trata de ese momento de dejar la infancia, una vivencia común y compartida.

-Las niñas está llena de silencios y da prioridad a lo que no se ve, a lo que está fuera de campo. ¿Nos hemos acostumbrado demasiado a las series efectistas de Netflix?

-Sí. Nos hemos acostumbrado a un lenguaje muy rápido, muy de eventos, desde hace tiempo. De que pase una cosa muy grande y luego otra. Lo utilizan para retener la atención del espectador porque en casa tenemos muchas cosas que nos pueden distraer. Luego están las películas pensadas para verse en un cine, un lugar a oscuras, en silencio, donde te puedes meter en la historia. Ahí es importante el ritmo y el tono a través del cual quieres transmitir la historia. Depende de la película requerirá un ritmo más o menos pausado.

Elenco de la película 'Las niñas'. Elenco de la película 'Las niñas'.

Elenco de la película 'Las niñas'. / G. H.

Un fotograma de la cinta de Palomero. Un fotograma de la cinta de Palomero.

Un fotograma de la cinta de Palomero. / G. H.

-Visita el cine Madrigal en el 60 aniversario de su nacimiento. ¿Por qué es importante mantener y cuidar un lugar así en el centro de una ciudad?

-Te hablo como espectadora. A mí me encanta y me apasiona el cine. Forma parte de mi cotidianidad. La existencia de las salas pone en valor la importancia de las películas. El cine no es sólo entretenimiento. Lo puede ser. Pero además es cultura. Es un lugar donde disfrutar de una experiencia. El hecho de elegir la película, la hora, quedar con gente o ir solo y luego poder debatir sobre la película. No creo que sea un tiempo de consumo de una hora y media, sino que es mucho más el poso que te pueda dejar la cinta. Las salas son lugares que te permiten involucrarte y adentrarte en la película de una forma que con la televisión es más difícil.

-¿Cómo ve el panorama de cine español en los últimos años respecto a las directoras?

-Afortunadamente cada vez hay más mujeres directoras y también más mujeres dentro de las jefaturas de equipo, de departamentos muy masculinizados. Es una tendencia natural. En las escuelas de cine hace diez años había más mujeres que hombres estudiando, pero luego a nivel laboral esas profesionales no estaban. Tenía que ocurrir. Todavía estamos lejos de llegar a los números que nos a den una la igualdad. Vamos en camino. Es muy bueno que cada vez haya más referentes. Me imagino a mujeres de 20 años en la escuela de cine. Tiene que ser bastante más esperanzador poder nombrar a 20 mujeres directoras que a cinco como hace diez años. 

-¿Cree en el sistema de cuotas?

-Es muy beneficioso y ha dado sus resultados. La sospecha que había era que se iba a priorizar proyectos que no fueran tan buenos pero dirigidos por una mujer. Pues no. Las mejores películas españolas de los últimos cinco años están dirigidas por mujeres. Estoy pensando en La hija de un ladrón, Viaje al cuarto de una madre, Verano 1993, Carmen y Lola. Antes de que no existieran cuotas no había casi mujeres que dirigieran. Debemos aspirar a que no hagan falta.

Las actrices Natalia de Molina y Andrea Fandos. Las actrices Natalia de Molina y Andrea Fandos.

Las actrices Natalia de Molina y Andrea Fandos. / G. H.

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