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El microteatro se asienta en Granada como alternativa a la crisis de la escena

  • La calle Marqués de Falces se ha convertido en el epicentro de un movimiento de artes escénicas alternativas que ha logrado establecer una programación estable con el apoyo del público

El microteatro es la manifestación escénica de moda. Precedido por el éxito, este formato llegó a Granada en noviembre con la intención de quedarse. Aterrizó con la empresa cultural Tiillos, que cuenta con su sede en la Cuesta de Santa Inés, junto a Fondo Reservado. Aunque ese fue su estreno en Granada, la estabilidad le ha llegado con la Asociación Fundido en Negro, que tiene su sede en La Zubia pero que ha establecido su campamento base en pleno corazón de Granada, en la calle Marqués de Falces, que se ha convertido en el epicentro de un movimiento de artes escénicas más o menos alternativo que se ramifica a otras sedes como las de Teatro Espresso,entre otros espacios periféricos.

Viendo lo que se hacía en otras ciudades como Madrid, decidieron exportar la fórmula y ya han conseguido darle permanencia con varias obras y bastantes pases todos los fines de semana, todo un logro en una ciudad como Granada. Claudia Vicario, José Hurtado y Monse Hurtado fueron los promotores de esta 'exportación' cultural, que empezó a funcionar el 6 de diciembre.

Dramaturgos como José Moreno Arenas o Gracia Morales y actores como Álvaro Blázquez, un habitual de Teatro para un instante, han sumado esfuerzos a este proyecto que, si bien aún no ha logrado resultar rentable tampoco genera gastos. "Tenemos un local con cuatro salas, aunque lo normal es que tengamos dos o tres obras de una programación muy variada", explica Claudia Vicario. "Se busca que por lo menos nos podamos mantener, que de para pagar el alquiler, y por ahora está funcionando bien. En diciembre y enero estuvimos dándonos a conocer pero la gente vuelve a ver las novedades", agrega.

Tan buena acogida está teniendo que para el mes que viene van a dar el salto al teatro infantil, una de las actividades que más les están demandado.

Otro logro, para la organizadora, es "el buen ambiente que está cogiendo la calle". "En Microteatro por dinero, en Madrid, el bar está encima y aquí está en frente", cuenta Blázquez, que ha participado tanto como intérprete en la obra El indio, de José Moreno Arenas, como dramaturgo (y actor en algunas funciones) con la obra El día de mi boda.

Si bien esta particularidad de tener la taquilla en frente hace que toda la calle cobre vida, Blázquez reconoce que enfría mucho la afluencia de público en las noches que no hace buen tiempo.

Sin embargo, él es un enamorado de este formato. "He hecho teatro de calle y el tipo de montajes son muy parecidos porque trabajas muy directamente con el público". "Es muy difícil no meterlo en la obra", comenta Blázquez, quien señala que hay algunos contratiempos. "En una función lo mismo puedes tener quince personas y en otras dos. Es muy divertido y como actor hay que probarlo todo, pero hasta 13 pases diarios es agotador".

Para el actor, esta moda, que vino de Argentina, donde tuvo su origen el Microteatro por dinero, llegó a España a través de unas franquicias en Madrid y Málaga, y se ha visto favorecida por los precios y la crisis. "Aunque al final acabas viendo todas las obras y sale igual que la entrada de un teatro normal", apunta.

La que no es tan optimista con este formato es Gracia Morales. "Es un formato específico, pero es un tipo de teatro precario muy interesante para la experimentación pero que no sustituye al otro", cuenta la dramaturga, que ya exhibido en Marqués de Falces su obra La hora del baño.

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