Juan Carlos Rubio | Director escénico

"Ya es momento de dejar de utilizar el conflicto de España como arma arrojadiza"

  • El dramaturgo reflexiona sobre los símbolos que conforman nuestra identidad en su nueva obra donde 'reúne' a Lorca, Concha Piquer y Rafael de León días antes de estallar la Guerra Civil

El dramaturgo, director teatral y guionista Juan Carlos Rubio (Montilla, 1967), en una imagen reciente El dramaturgo, director teatral y guionista Juan Carlos Rubio (Montilla, 1967), en una imagen reciente

El dramaturgo, director teatral y guionista Juan Carlos Rubio (Montilla, 1967), en una imagen reciente / Sergio Parra

A Juan Carlos Rubio (Montilla, 1967) lo avalan casi 30 años de carrera. El artista es autor de algunos de los mayores triunfos de la escena actual. Lo suyo es contar historias, ya sea en el teatro, en la televisión o en el cine. El inconveniente, comedia basada en un guion teatral suyo y escrita a pachas con Bérnabe Rico, ha recibido tres nominaciones en los Premios Goya. Este año, el dramaturgo estrenará la obra En tierra extraña donde se pregunta qué es ser español y advierte del peligro de los fanatismos. Lo hará de la mano de Federico García Lorca, Concha Piquer y Rafael de León, quien reunidos días antes de estallar la Guerra Civil, reflexionarán sobre los símbolos que conforman nuestra identidad. Además, la compañía Histrión interpretará este viernes (y este sábado) una obra que lleva su firma, El mueble, en el Teatro Alhambra. El director teatral, que ha superado el Covid-19 y ya está totalmente recuperado, atiende al teléfono amablemente antes de un ensayo.

-En primer lugar, ¿cómo ha vivido estos meses?

-Como todo el mundo: con temor, preocupación y esperanza. A nivel personal, muy revuelto anímicamente. Pasé el Covid-19 en marzo. Fui de los primeros que lo tuve. Pasé de estar malo a estar bueno. Eso fue un subidón de positividad para mí. Es un tópico, pero la salud es lo primero. Respecto a nuestra industria, la cultural, un desastre gigantesco. Igual le está ocurriendo a la hostelería y al comercio. No somos los únicos. Pero la cultura, un sector de por sí débil, está sufriendo. Está siendo terrorífico porque no encontramos la manera de volver a caminar. Las giras teatrales se vuelven a reubicar por las nuevas restricciones o por las nuevas olas. Esto está debilitando muchísimo el tejido industrial cultural.

-Muchos temen que la pandemia sumerja de lleno a la industria cultural en la enésima crisis. Pero al final siempre resiste: se siguen publicando libros, estrenando películas, produciendo obras teatrales.

-Una cosa es la creatividad. Eso no va a parar nunca en el ser humano. Lo que es cierto es que no recuerdo en todo en mi vida una crisis tan gorda como ésta. No recuerdo un momento tan complicado para las productoras, los técnicos, los actores, los autores. Está habiendo un consumo cultural tan grande porque necesitamos la cultura. En primerísima línea han estado los sanitarios, los transportistas y mucha otra gente que ha mantenido el tipo en la pandemia. No nos hemos vuelto locos gracias a la ventana de la cultura. La cultura es una ventana abierta a la vida. Nos recuerda que estamos vivos y nos enfrenta a nuestra propia existencia. Eso es lo que está en crisis. Se están destruyendo a una velocidad de vértigo demasiado tejido industrial.

Otra foto del dramaturgo Otra foto del dramaturgo

Otra foto del dramaturgo / Sergio Parra

-¿Las instituciones públicas no han atendido las necesidades del sector durante esta crisis?

-La cultura es un sector muy particular como otros muchos. En general, la gente sí consume la cultura y la disfruta, pero no termina de entender muy bien, ni siquiera nuestros políticos, la manera en la que se hace la cultura. Los mecanismos de creación para que yo pueda escribir un texto teatral. Necesito tener la posibilidad de poder escribirlo. Y de ahí en adelante: productores, escenógrafos, diseñadores, intérpretes para que podamos llegar al público. Y todo eso es muy delicado y muy invisible. Requiere mucho tiempo, esfuerzo y dinero.. La gente vive un momento de desesperación. A pesar de ellos, sobreviviremos. Imagino que excepto los vendedores de mascarillas y gel hidroalcohólico y las farmacéuticas, muy pocos sectores se están beneficiando de este crisis.

-Muchos artistas y festivales han optado por hacer retransmisiones online. ¿Nada se puede comparar a la experiencia colectiva de ver teatro, cine o música en vivo y en directo?

-Somos seres sociales. Hemos llegado a lo que hemos llegado como civilización y nos diferenciamos de los animales por eso. Es algo primordial. Tenemos que volver a tocarnos, a estar juntos. Más el teatro por lo que tiene en el escenario. Esos seres que te cuentan una historia están vivos. El teatro es un acto casi místico, un encuentro mágico e imprescindible para que sigamos avanzando en lo colectivo. En un momento donde todo se compra online, todo se ve online y mandan las plataformas, el teatro parece un refugio. El público viene con unas ganas de estar ahí con nosotros. El público necesita que el teatro continúe vivo. Deberíamos potenciar la empatía. La empatía es ponerte en el lugar del otro y compartir con el otro experiencias emocionantes como ir a un concierto, al teatro, ver una película en el cine o visitar un museo. Todo lo que nos reúne nos hace más empáticos. Eso es una cosa que tenemos que recuperar. La pandemia pasará y volveremos a disfrutar de eso.

-En tierra extraña reúne a Federico García Lorca, Concha Piquer y Rafael de León. ¿Qué podría haber salido de la colaboración entre los tres si no hubiera estallado la Guerra Civil?

-En este montaje fabulamos con esa hipotética reunión entre los tres. Rafael de León era amigo íntimo de Federico y Concha, pero no tenemos constancia de que entre Concha y Federico hubiera algún tipo de encuentro. Viviendo los dos en Madrid y siendo tan conocidos en una ciudad como ésta, es imposible que no se cruzaran. Tenemos tres personalidades tremendas sobre el escenario. En tierra extraña juntamos a esos tres genios y también planteamos un debate que sigue estando hoy más vivo que nunca: ¿qué es ser español? Estamos en un momento en que nos hemos convertido en enemigos. Hay demasiada crispación política en el ambiente. Da pena la manera en que nuestros políticos se relacionan en el Congreso. Es un ejemplo ciudadanos malísimo el que están dando, con esas descalificaciones todo el rato. No se busca el acuerdo, ni la empatía. Se busca el desacuerdo. A mí esto me recuerda demasiado a la situación política que había en España antes de estallar la Guerra Civil. La función transcurre cinco días antes de que comience el conflicto. Hablemos del pasado para hablar del presente. A ver si dejamos de ser extraños en nuestra propia tierra.

-Los políticos no se ponen de acuerdo en remar hacia el mismo lado, cuando es lo que deberían hacer en circunstancias normales y más en un momento de crisis. Incluso en un mismo partido político se ponen la zancadilla.

-En tierra extraña es un paso en esa dirección. Hay que llegar a la reconciliación, al entendimiento. Podemos tener posturas políticas diferentes, podemos pensar diferente, pero hay una manera mejor de entendernos. El diálogo siempre es la solución.

Juan Carlos Rubio posa en una imagen promocional Juan Carlos Rubio posa en una imagen promocional

Juan Carlos Rubio posa en una imagen promocional / Sergio Parra

-¿Al terminar la obra, qué ha entendido usted que es ser español? Más ahora que ha estallado el debate de los youtubers autóctonos que se marchan a Andorra para pagar menos impuestos.

-No creo que esta pieza de respuestas, sino que plantea preguntas. Los estados son fronteras artificiales que hemos creado los humanos para sentirnos en comunidad. España es un patio donde vivimos todos juntos. España es un nombre. Un himno es un himno. No deja de ser una canción. Como español tengo unas obligaciones desde luego tributarias. Por eso contribuyo. Yo quiero pagar mis impuestos para poder usar la autopista, para que la sanidad alcance el nivel que tiene que tener, para que los niños puedan estudiar en las escuelas y para mil cosas más. Eso me une a este país. Me siento español y tributo aquí porque quiero beneficiarme de una serie de ventajas que es estar aquí. Me siento español porque he nacido aquí, he comido esta comida, he vivido con este clima, he escuchado esta música. Hay mil cosas que me unen a España. Si hubiera nacido en Italia me unirían otras cosas a Italia. No sería ni mejor ni peor por ser italiano. Lorca decía que prefiere al buen chino que al mal español.

-En España la bandera produce rechazo y admiración a partes iguales. En otros países no pasa.

-A veces tengo cierta envidia de la unidad que demuestra un país como Estados Unidos. Tienen una bandera, un himno. Lo cantan. No pasa nada, eso no le convierte en un fascista. Aquí es muy epidérmico, muy superficial, el uso que se le da a la bandera. Hay cosas más importantes. Deberíamos sentirnos orgullosos de estar aquí y no atacar al otro por una cosa tan epidérmica como las banderas o los himnos. Ya es momento de dejar de utilizar como arma arrojadiza el conflicto de España. Espero que esta obra al menos sirva para que nos replanteemos ciertos fanatismos.

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