La música del drama de Bernarda Alba
Jesús García Amezcua presenta en la capital su adaptación musical sobre la obra de Lorca
La nueva versión de 'La Casa de Bernarda Alba' llega a los cines andaluces
Para Jesús García Amezcua, las típicas reuniones de Navidad se dan sobre las tablas del teatro. El granadino llega el próximo sábado al Colegio Mayor Cardenal Cisneros de la capital con su adaptación musical de Bernarda Alba, una obra para la que su compañía (Entresueños) apenas necesita ensayar, ya que llevan muchas representaciones encima, casi una década sobre los escenarios representando esta función. “En estos días es imposible porque están todos por ahí con su familia”, argumenta entre risas el director, para añadir después que en esta nueva etapa de la obra han querido enfocarla simplemente como una excusa para reunirse con los amigos, más aún en estas fechas tan señaladas.
La versión de la obra lorquiana que García Amezcua lleva al Teatro Cisneros (“prácticamente lo inauguramos nosotros”, dice con un orgullo que se nota incluso a través de la línea telefónica) respeta el texto original, pero al mismo tiempo “hay inserciones coreográficas y musicales, dependiendo del personaje”.
A modo de ejemplo, el director pone a Adela, que canta “pop-tango”, mientras que Bernarda “es más lírica”. Precisamente, al hablar de la matriarca García Amezcua se prodiga en elogios hacia Aurelio Puente Alarcón, “uno de los grandes tenores de la escena española, que además es de Granada”, explica. Sobre el hecho de que sea un hombre quien dé vida sobre el escenario a este personaje, el director responde que, pese a que en muchas representaciones se aprecia cierta sorpresa en el público, no es nada nuevo, “ya se hacía en los años 80”.
Para él, es más novedoso por ejemplo el personaje de Magdelia, que él ha creado a través de la fusión de Magdalena y Amelia, dos personajes que sí existían en el original lorquiano y que se configuraban como opuestos entre sí, como el resto de personajes ideados por Federico, explica ahora el dramaturgo.
Otro personaje que destaca García Amezcua es el de María Josefa, al que él presta la voz (nunca aparece en escena y su presencia se reduce únicamente a un humo que sobrevuela el escenario), que supone “el espíritu de la casa, el único personaje que dice la verdad a los demás, sin ambaje”.
Esa musicalización de la obra, basada en poemas de Lorca, ayuda a explicar las connotaciones más interlineales del texto, “desde el origen de la obra, escuchada y mitificada en los pozos de su pueblo, hasta la casa de su vecina Francisca Alba, de la vida de Lorca, así como de los sentimientos más oscuros, secretos y escondidos del autor”, asegura el director.
La versión de teatro musical de Bernarda Alba –que se suma a otras adaptaciones lorquianas del mismo autor como las de Bodas de sangre, que se representó el pasado octubre en el Isabel la Católica– surge de la adaptación que hizo el propio Amezcua durante su doctorado de la obra de García Lorca, que posteriormente fue modificando para adaptarla al equipo actoral, pero la base, insiste, no se ha tocado. “No he cambiado el texto, el texto sigue siendo igual, porque Federico García Lorca hizo una obra bastante compleja en su momento”.
Desde aquel primer borrador del ahora director para su doctorado hasta el próximo sábado, Bernarda Alba acumula más de 300 representaciones en los distintos teatros nacionales, entre los que se incluye, como no podía ser de otra forma, los granadinos, pues la obra llegó en febrero de 2018 al Centro Cultural Medina Elvira de Atarfe, ya con gran parte del elenco actual;y en octubre del mismo año llegó al Palacio de Congresos de la capital. Señal de la actualidad que mantiene aún la obra teatral de Lorca, cuando están apunto de cumplirse 90 años de su asesinato.
Precisamente sobre actualidad, y preguntado sobre qué incluirá en su carta a los Reyes Magos, García Amezcua responde que se muestra preocupado por los derroteros por los que va el mundo “o más bien las personas” y pediría “menos fanatismo, menos extremismo, menos tirantez de las cuerdas, y más pensamiento crítico y más generosidad de corazón”.
Un monólogo sobre Mariana Pineda y una ópera sobre la ciudad
Además de Bernarda Alba y Bodas de sangre, la creación de García Amezcua parece estar íntimamente ligada a Granada, más allá incluso de las creaciones de Federico García Lorca. Así, él es también responsable de la obra de teatro Boabdil. El último rey, centrado obviamente en el último miembro de la dinastía nazarí.
Pero mirando ya más hacia el futuro, el autor sigue maquinando nuevos proyectos que orbitan sobre el imaginario granadino, como un monólogo sobre Mariana Pineda o una ópera sobre la ciudad. Sobre este último, asegura que ahora mismo está un poco en stand by a la espera de que Germán Tejerizo termine de componer la música, aunque confía en que esté lista antes de marzo y que se pueda estrenar para finales de 2026 o, en el peor de los casos para el próximo año.
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