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"Me nutro de mi faceta de coreógrafo e intérprete"

"Me nutro de mi faceta de coreógrafo e intérprete" "Me nutro de mi faceta de coreógrafo e intérprete"

"Me nutro de mi faceta de coreógrafo e intérprete"

No es la primera vez que Manuel Liñán (Granada, 1980) actúa en el Festival de Música y Danza. El paisano es veterano en casi todos los escenarios de la provincia pero curiosamente Nómadas, el espectáculo con el que esta noche llega al Isabel la Católica, es la primera vez que se representa en la capital tras casi un lustro de gira. "Estuve hace muchísimos años en el mismo sitio con Cámara negra", recuerda sobre su paso por el Festival.

Conoce bien los escenarios alhambreños porque en el verano de 2003 participó en el Generalife en el espectáculo Duende como intérprete y coreógrafo. Ha formado parte de las compañías de los más grandes, formó la suya propia y ha sido artista invitado en grandes instituciones como el Ballet Nacional. -Nómada es un montaje, anterior a la coreografía con la que obtuvo su último premio Max, Reversible. ¿Por qué este montaje ahora?

-Ha sido una elección de la dirección del Festival, así que habría que preguntárselo a ellos. Yo creo que responde a que Nómada no se había hecho nunca en Granada capital -sólo hace dos años en Almuñécar- y Reversible sí. Por eso estoy muy contento de poder compartirlo ahora con toda mi gente.

-La obra propone un viaje tanto físico como emocional.

-Sí, es una fantasía coreográfica que pretende recorrer distintos palos del flamenco. Es un viaje que busca la supervivencia emocional y artística. Se trata de un espectáculo en el que cohabitan dos facetas mías: la de coreógrafo y la de intérprete. Además se mezclan y aúnan diferentes zonas geográficas en la que cada una adquiere un determinado palo del flamenco.

-¿Por qué eligió este tema?

-Mi carrera se define por él. Siempre me ha gustado mucho coreografiar para otras compañías, además de ser intérprete de mis propias coreografías. Nómadas pretendía mostrar eso, lo necesario que es nutrirme tanto de un aspecto coreográfico como de un aspecto de interpretación. Es la necesidad de fusionar esas dos facetas y montar una fantasía coreográfica de la que también formo parte.

-De hecho, en el escenario del Isabel la Católica estará acompañado por tres bailaoras, tres bailaores, tres voces y dos guitarras.

-Sí, una de ellas es Anabel Moreno, que también es granadina.

-¿Qué zonas geográficas recorre en esta propuesta?

-Toda Andalucía. No es un repaso como tal sino que las coreografías están inspiradas determinadas zonas geográficas.

-Ha trabajado mucho con Daniel Doña, al que le dedicó el último Max. Él actuó anoche y hoy comparten charla en el Hospital Real... ¿Cómo no han compartido también coreografía?

-Hace tiempo que Daniel y yo no coincidimos en el escenario aunque somos grandes amigos y grandes compañeros, pero las cosas tampoco son fáciles. Trabajar juntos requiere tiempo y cada uno tiene sus proyectos. Él anda también muy liado, pero sería una propuesta interesantísima.

-¿Os gustaría que el Festival os hiciese esa propuesta?

-Claro, claro, nos encantaría.

-¿Cómo ve el peso que tiene el flamenco en el Festival?

-No sabría hacer un balance preciso pero para mí es importantísimo que esté presente en una programación internacional.

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