Estreno de la obra 'Love Chapter 2' en Granada La oscura y obsesiva danza de Sharon Eyal

  • La coreógrafa israelí presenta este miércoles en el Teatro Alhambra su segunda pieza sobre el trastorno obsesivo compulsivo

Un momento de 'Love Chapter 2', estreno absoluto del Teatro Central de Sevilla. Un momento de 'Love Chapter 2', estreno absoluto del Teatro Central de Sevilla.

Un momento de 'Love Chapter 2', estreno absoluto del Teatro Central de Sevilla. / G. J.

En 2013, el joven poeta norteamericano Neil Hilborn participó en un concurso de improvisación poética recitando un poema suyo, OCD Lovesobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC en español, OCD inglés) que él mismo padece. El vídeo de su intervención ha llegado a superar los 12 millones de visualizaciones y ha conmocionado a un gran número de personas que, sin duda, se identifican con este problema cada vez más extendido. Entre ellas se encuentra la creadora Sharon Eyal.

Nacida en Jerusalén, de 1990 a 2008 Eyal trabajó como bailarina en la célebre Batsheva Dance Company que lidera Ohad Naharim, de la que luego sería directora artística asociada y, más tarde, coreógrafa. Desde 2009 la israelí ha creado piezas para otras compañías y ha fundado la suya propia. Es con ésta con la que decidió convertir en danza la desgarrada e irónica historia del joven poeta cuyo mal le hacía insoportable la vida de pareja.

Así surgió OCD Love, una oscura pieza que fue coproducida por dos teatros de danza tan emblemáticos como el Sadler’s Wells de Londres y el Julidans de Ámsterdam. Su estreno, que alcanzó un enorme e inesperado éxito, tuvo lugar en la edición 2016 de Montpellier Danse. Pero al parecer el tema no se había agotado para la creadora que, poco después, anunciaba una segunda parte, afirmando tranquilamente que "si OCD Love era negra, esta pieza será aún más negra".

Cumpliendo su palabra, el estreno mundial de Love Chapter 2 clausuraba la edición de 2017 de Montpellier Danse con una danza de belleza sombría y estética posgótica, reflejo de un mundo –desgraciadamente el nuestro– en el que no existe salida ni puede esperarse solución alguna para la neurosis de los individuos que lo habitan.

La pieza, que podrá este miércoles a las 21:00 en el Teatro Alhambra y celebró su estreno absoluto en el Central de Sevilla, parte también del poema de Hilborn y gira en torno a la melancolía y a las obsesiones que suelen llevarnos a comportamientos repetitivos e indeseables que sólo momentáneamente pueden aliviar la ansiedad o el sufrimiento. Eyal crea así una danza sensual y obsesiva en sí misma que no admite coherencia alguna y en la que los cuerpos de los seis bailarines que la interpretan son, según la coreógrafa, "cien veces más sombra que una sombra".

Sin negar su deuda con el cine de Lars Von Trier, los hermanos Coen o Spike Lee, realizadores fetiches de la israelí, ni con el vocabulario dancístico de los clubs nocturnos, Eyal ha concebido una pequeña tropa que se mueve en bucle por el escenario de principio a fin. Sin abrirse jamás, sin abandonar a ninguno de los suyos en los desplazamientos, ésta parece impulsada por la música techno, manipulada digitalmente en cada espectáculo, del músico, batería y dj Ori Lichtik, colaborador desde hace años de la coreógrafa.

Porque como siempre desde 2006, en Love Chapter 2 Sharon Eyal ha contado con la creatividad de Lichtik y con su fiel colaborador Gai Behar, con quien trabajaba desde su estancia en la Batsheva y al que se unió formalmente en 2013 para fundar su propia compañía, L-E-V, un espacio de creación en el que confluyen movimiento, luces, música, moda, arte y tecnología.

Hasta este momento, L-E-V tiene en su haber cinco creaciones que han visitado los espacios más prestigiosos del mundo y han conquistado numerosos premios. Entre estos, su último trabajo fue merecedor en 2017 del Premio del Teatro Nacional de Chaillot de París que concede la Asociación de Profesionales y Críticos de Danza.

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