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Una prosista tocada por el verso

  • El antólogo de Vitale destaca su "inteligente, afilada y traviesa obra en prosa"

  • Entrelibros organiza un recital músico poético en honor a la artista

Una prosista tocada por el verso Una prosista tocada por el verso

Una prosista tocada por el verso

Si uno echa mano a Léxico de afinidades, una suerte de glosario escrito por Ida Vitale al estilo de El Satiricón, intuye su inteligencia, su picardía a la hora de ordenar el significado de las palabras también cuando escribe prosa. Dice que el ajo es "enemigo de la digestión apacible, merodeador de azufres del infierno, sólo el castigo del aceite hirviendo te redime y te lleva al paraíso"; la brisa "una brasa misteriosa que te enciende la piel cuando te roza"; el adjetivo anafórica "presente que remite por más sombra que luz, hacia el pasado, [...] en cuyas infinitas cavernas nos espera el recuerdo de cómo, ilusos, soñamos el futuro".

El editor, antólogo y traductor de la ganadora del Lorca de Poesía, Aurelio Major, consciente de ello, no dudó en mencionar varias veces el libro durante su conferencia sobre la prosa de la uruguaya, de la que dijo que era "inteligente, afilada y a ratos con una sonrisa traviesa". Tan flexible y contrastada -el título de la charla- terminó de dibujar lo que la clase magistral de la profesora en la Universidad de Salamanca y especialista en los versos de Vitale, María José Bruña, había comenzado: un fiel retrato de la poliédrica autora con una dilatada carrera donde caben una veintena de poemarios, catorce libros en prosa "de una irregular estética" y un buen puñado de galardones.

Major arrancaba su disertación citando al poeta escocés Don Paterson a propósito, con una sonrisa pícara: "Cuando la poesía fracasa no se convierte en prosa, sino en mala poesía". Para el editor, la prosa de Vitale no es cualquier prosa "es la prosa de una poeta", es decir, "la uruguaya se hace las mismas preguntas que cuando formula sus versos y se lanza a la vanguardia". Además, la escritora guarda para sus libros prosísticos un "humor refinadísimo y una chulería ilustrada". Pero, ojo, los escribe con "una inteligencia que se toma en serio a sí mismo". Basta con leer El Abc de Byobu y el ya citado Léxico de afinidades, una de sus pocas obras aún sin descatalogar en nuestro país.

La escritora bebe de sus propias experiencias a la hora de escribir prosa. La referencia a la dictadura uruguaya, por la que tuvo que exiliarse a México durante diez años, no la omite. Tampoco la del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, "ese demonio". Aún así, Vitale medita, piensa, escribe sobre éstos dos últimos sucesos en su país: "Agradezco a mi patria sus errores". Su pluma, en palabras de Major, "reticente y resistencia, díscola", no olvida la tradición literaria -Vitale menciona La Odisea después de la charla-, de la que extrae una sabia reflexión: "No se pierde sin castigo el pasado". Media hora después de que arrancara la charla, el antólogo y la artista, embargada por la emoción, se fundían en un largo abrazo.

Si algo se ha echado en falta estos dos días de jornadas pedagógicas en torno a la figura de la autora perteneciente a la Generación del 45 ha sido una mejor difusión de los eventos. En ellos, como mucho había un máximo de 25 personas, como ocurrió antes de ayer en el "espectacular" paseo de Vitale por los bosques de la Alhambra acompañada de seguidores y escritores granadinos. Además, los lugares podrían haberse escogido mejor, al menos los de las charlas, que bien podrían haber encajado en la Facultad de Filosofía y Letras, rodeadas de futuros filólogos. La segunda jornada, más vacía si cabe que la primera, sorprendió a la autora cuando una joven estudiante de Comunicación Audiovisual se acercó para que le firmara una antología. "Casi ni me entero, me lo dijo una profesora y no dudé en venir. Ha sido muy cercana", explicaba entusiasmada. "La pena es que va a ser la última vez que puedan verla probablemente en Granada", se decía entre el público.

Sobre las 13:00, el patio del Ayuntamiento acogía un homenaje a la escritora, pero no uno cualquiera. La Asociación Entrelibros había organizado un recital que intercalaba poesías de la uruguaya y canciones intepretadas por dos alumnas del Conservatorio Superior de Música Victoria Eugenia -Rosa Almirón al violín y Zoraida Ramón al violonchelo-. "Por eso del sentido que tiene la música en la poesía de Vitale", remarcaba Andrea Villarrubia, vicepresidenta de Entrelibros. Al terminar, la poeta se levantaba de la silla inquieta preguntando de quién era la primera pieza. "De Yann Tiersen", le contestaban. La prosista tocada por el verso también se emocionaba, aunque contenida, con una música contemporánea. El homenaje había cumplido las expectativas.

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