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El universo de Neal Adams

  • El neoyorquino, uno de los nombres propios de la industria americana, transformó la narrativa gráfica desde su irrupción en los años 60

El universo DC de Neal Adams es un muestrario del enorme patrimonio artístico amasado por la editorial (antes) neoyorquina en el campo de la historieta popular. (Va el paréntesis por la reciente mudanza de DC, casa de Superman, Batman, Wonder Woman y compañía, a tierras californianas, por si alguien no ha leído la noticia.) Y como tal me emociona que ECC haya decidido sacar la versión española de este tomo publicado originalmente en 2009 (aunque el material contenido es muy anterior, como luego se verá), pues la falta de tradición de DC en España ha desaconsejado la publicación de otras joyas atesoradas en los baúles del gigante editorial. Algo similar pasó con Marvel en la década de los 80 y parte de los 90, en las que fracasaban todas las reediciones del material antiguo de la Casa de las Ideas, hasta que se dio con el formato idóneo o se creó la atmósfera propicia para la consolidación de un producto que ahora prolifera en librerías. Quiero decir con esto que no pierdo la esperanza de que algún día conozcamos traducciones e impresiones de calidad de joyas como el Superman de la era Weisinger (uno de los pináculos del género), el Flash de Carmine Infantino o la edición remasterizada de El cuarto mundo, de Jack Kirby, por citar solo tres ejemplos.

Repasando las primeras décadas de DC se puede componer un verdadero quién es quién de la historia del cómic estadounidense: además de los ya citados están ahí (y me referiré solo a dibujantes) gigantes como Dan Barry, C. C. Beck, Jack Cole, Reed Crandall, Lou Fine, Frank Frazetta, Gil Kane, Joe Kubert, Mort Meskin, Mac Raboy, Jerry Robinson, Curt Swan, Alex Toth y un larguísimo etcétera que habla de una tradición de dibujo de alta calidad. En la línea antes trazada conviven nombres de vocación clásica, como Barry o Swan, con auténticos renovadores de la talla de Meskin o Toth, que rompieron los conceptos preestablecidos y ayudaron al medio a crecer visualmente entre las décadas de 1940 y 1960.

Es en este último grupo en el que se sitúa el siempre genial Neal Adams (New York, 1941), uno de los nombres propios de la industria americana, que transformó la narrativa gráfica desde su irrupción en los años 60 y, fundamentalmente, en la década de 1970. La aportación de Adams es capital, tanto que su estilo, dinámico y realista, no puede dejar de rastrearse en el cómic actual a través de innumerables artistas. Adams transformó la apariencia de los cómics en general, y de los de DC en particular, con su trabajo con Batman o Green Lantern, pero realizó además numerosísimas páginas y dibujos en cabeceras menos conocidas, tanto en el género de superhéroes como en el bélico, uno de sus favoritos. De esto da cuenta El universo DC de Neal Adams, que recopila trabajos menos conocidos del dibujante, protagonizados por el Hombre Elástico, los Teen Titans o Superman, con ilustraciones y páginas a lápiz, así como un buen número de tebeos de guerra. Aun siendo menor, el conjunto es una maravilla, un libro de los que se disfrutan de principio a fin. Eso sí, con la suave melodía de otros tiempos.

Neal Adams, Gardner Fox, Nick Cardy, etc. ECC. 192 páginas. 19,50 euros.

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