Miguel Ángel Cáliz. Escritor y editor

"Tiene más valor la imagen que cualquier palabra"

  • El autor y editor granadino presenta esta tarde en la Biblioteca de Andalucía su última novela: 'La felicidad en blíster'

Miguel Ángel Cáliz, con un ejemplar del libro, en el Parque García Lorca. Miguel Ángel Cáliz, con un ejemplar del libro, en el Parque García Lorca.

Miguel Ángel Cáliz, con un ejemplar del libro, en el Parque García Lorca. / Alex Cámara

La felicidad en blíster(Traspiés, 2017) es el segundo y definitivo título elegido por el escritor y editor Miguel Ángel Cáliz para su última novela, que presenta esta tarde en la Biblioteca de Andalucía junto a Alejandro Pedregosa. La obra, con la que obtuvo el Premio de Narrativa Carmen Martín Gaite en 2016, es una historia sobre tres personajes que se preguntan si es suficiente lo que tienen en la vida, si vale la pena luchar por conseguir más, y si en el fondo han alcanzado eso que llaman la felicidad. Preguntas que cualquiera podría hacerse en cualquier momento.

Pero la obra es también el juego literario en el que Cáliz cuenta que llevaba trabajando los últimos siete años: la construcción de un personaje, Lisa, a través de la visión que otros tres tienen de ella y que queda reflejada en tres extensos monólogos. De ahí el título que originariamente iba a tener la novela: Hechos de Lisa. Esas dos opciones sintetizan los dos ejes paralelos de la segunda incursión en la novela del editor de Traspiés, el existencial y el literario.

Los relatos se alternan a lo largo de una semana en una narración que mezcla el realismo con los toques de humor. El hilo conductor de los tres personajes son sus relaciones con la joven, Lisa, que aparece en sus reflexiones de forma decisiva, pues los tres han sido cautivados por ella de un modo u otro. "Su visión de Lisa es positiva", cuenta el autor sobre el único personaje de la historia que tiene nombre propio a pesar de no tener voz. "Ella es el cuarto personaje", subraya.

Los protagonistas son un director de cine que, a punto de competir para obtener un Oscar de la Academia, decide ir al desierto en busca de su antiguo socio, como si eso fuera más importante que cualquier galardón que pudieran concederle. Un terapeuta que pese a la diferencia de edad entre ambos mantiene una relación con Lisa y que el día de su cumpleaños se encierra en su consulta y decide revisar todas certezas con las que ha organizado hasta entonces su vida. Y la tercera, una veterana cuidadora de un albergue para inmigrantes, solitaria y huraña, pero dueña de una confianza en sí misma que muchos envidian, que no se resigna al papel de jubilada y mucho menos a convertir el homenaje que va a recibir por sus cuarenta años de dedicación en otro acto burocrático más.

El autor explica que ha elegido estas tres figuras porque representan las preocupaciones que ha tenido en estos años: "He sido un gran aficionado al cine y estoy un poco desencantado con el rumbo que ha tomado el mundo audiovisual en general. Hoy en día tiene más valor la imagen que cualquier palabra. Todo está construido a base de imágenes", cuenta sobre la elección del personaje del director Miguel Ángel Cáliz, que dice sentirse influido por la cinematografía de Woody Allen a la hora de plantear muchos episodios de sus novelas.

Ese es el caso del segundo personaje, el terapeuta en crisis. "La mente es tan compleja que escapa a cualquier explicación por parte de la medicina y la psicología", señala.

La inquietud que le llevó a elegir el tercer personaje, la cuidadora del albergue, fue la preocupación que le causaba todo lo que está ocurriendo con el tema de la inmigración en Europa: "No se trata sólo de una cuestión legal, a toda esa gente no la vemos si quiera como personas".

Los tres protagonistas se vuelven muy cercanos a medida que avanza la novela, y convierten sus meditaciones en un diálogo con el lector. Preguntas, celos, dudas, amor, respuestas a medias, inseguridad y recuerdos, La felicidad en blíster traza recorridos que terminan cambiando a los personajes y pueden llegar a cambiar también al lector.

Escrita con el rigor de siete años de trabajo y relecturas, repleta de guiños culturales, mantiene ciertos rasgos que son habituales del relato corto, como el uso de la elipsis o la evitación de las descripciones largas. "La narración está muy relacionada con el relato corto porque era el género que yo había estado siempre trabajando", comenta Cáliz en su segundo y premiado salto a la narración más larga.

Sus narraciones cortas habían sido incluidas en numerosas antologías de ámbito nacional, como Relatos para leer en el autobús o Pirañas, antología del microrrelato en España. Además, el escritor granadino había publicado los libros de relatos Inventario (2003, Ediciones Traspiés) y Rupturas y Ambiciones (2011, Ediciones de Aquí), así como la novela Horas para Wallada (2009, Paréntesis Editorial); y recientemente el ensayo Libertinos, pornógrafos e ilustrados, en colaboración con Ana Morilla (2016, Ediciones Traspiés). El editor ha realizado también diversos trabajos en el mundo de las publicaciones, como la edición del libro Morfina, de Mihail Bulgakov, o la preparación de los dos volúmenes de las antologías Cuentos del alambre, antología de cuentistas granadinos.

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