Crítica

Los variados postulados del arte contemporáneo

  • La exposición de la Pescadería Vieja plantea el trabajo de una treintena de artistas, que muestra la dulcísima actualidad artística andaluza

Los variados postulados del arte contemporáneo

Los variados postulados del arte contemporáneo / B. P.

La actualidad artística andaluza vive un momento de dulcísima realidad. Existen muchos y muy buenos creadores; autores sin complejos, artistas natos y con mucha personalidad, activos actuantes de un arte con infinitos registros a los que ellos imponen máxima voluntad. Esta muestra lo constata ampliamente. Treinta artistas andaluces, entre ellos varios de Granada, en pleno ejercicio de su profesión y asentados en estamentos de alta consideración. Autores adscritos, con absoluta determinación, a los más sólidos postulados del arte contemporáneo; esos que promulgan una creación abierta, no sujeta a esquema restrictivos sino desencadenantes de ese espíritu libre que conforma la plástica que tiene lugar en la actualidad.

La exposición que se presenta en la Pescadería Vieja jerezana nos plantea, además, el buen trabajo de dos galeristas nuevas que están pisando con fuerza en ese complejo universo del mercado artístico y la producción del arte, donde la realidad ha impuesto demasiadas cargas hasta ver cómo han sido muchas las deserciones habidas y pocas las que mantienen viva esa llama que tanta consideración ha tenido en el arte hasta que la crisis -económica y de ideas- impuso su aplastante potestad. Rosa María Jurado y Anabel Zunino están realizando una labor muy importante en torno a lo artístico. Ellas ponen entusiasmo a un trabajo ilusionante que requiere mucha dedicación. La primera, en Eldevenir Art Gallery de Torrox y, la segunda, desde la Galería Zunino, en la sevillana Cuesta del Rosario, abren las puertas a artistas de la más dispar filiación creativa, a los que une solamente el amplio concepto de plástica moderna, esa que no está sujeta a ninguna fórmula restrictiva y nos adentra por el más absoluto sentido de contemporaneidad artística.

Si la creación andaluza está en tan magnífica situación y encuentra apasionamiento en el trabajo de estas dos jóvenes, los desenlaces que ellas propician son de aplastante intensidad artística. Así surge esta muestra que desarrolla los ilimitados planteamientos de un arte moderno en abierta expansión. El proyecto que presentan en la Sala Pescadería atestigua la poderosa realidad como galeristas que ambas mantienen. No se trata de una exposición más; un sumatorio de obras realizadas por treinta artistas afines a ellas. Ni mucho menos. En la muestra existe un criterio, una seguridad firme de lo que hay, un conocimiento del medio y de los actores que lo forman. Por eso han creado un cuerpo expositivo lleno de entidad y lucidez, abriendo todas las compuertas para que el inmenso abanico de posibilidades que encierra la contemporaneidad plástica se haga presente con rigor, seriedad y trascendencia. La muestra la conforman artistas de mucha entidad; artistas que forman parte de ese segmento creativo de importancia en el contexto general del arte andaluz y, sin ánimo de parecer exagerado, del resto de España. Autores que están presentes en catálogos de auténtica significación; actuantes vivos de un arte abierto que postula el más estricto sentido de la creación artística actual. Además, la exposición se sustenta en un concepto generador. Hay una idea que lo engloba todo y desde ella se abre el infinito desarrollo de propuestas: lo nocturno. La noche aglutinadora, embaucadora, misteriosa, envolvente y desasosegante.

En ese esquema enigmático que diluye perspectivas y asume muchas circunstancias se suscribe ese amplio esquema por donde transcurre la realidad de los treinta artistas. Ellos son abanderados de un arte sin resquicios ni estancas posiciones. Son transmisores de una plástica que ellos, en sus formas, hacen únicas. Desarrollan las fórmulas de un arte sin horizontes o, como mucho, con la perspectiva que ofrece la realidad de cada uno. Hay muy buena pintura; pintura nueva sujeta al arte clásico; es decir, como argumentaba el torero Rafael el Gallo, clásico es lo que no se puede hacer mejor. Pintura sin límites, relatora de concretas situaciones -Óscar Ortiz, José A. Vallejo, Ángel Alén, Diego Cerero Molina, Irene Sánchez Moreno, Juanma Moreno Sánchez, Alba Cortés, María Luisa Beneytez, Marisa Mancilla y Rafael Alvarado- y de lenguajes conceptuales susceptibles de episodios representativos ilimitados y consideraciones abstractas de profunda significación plástica -Magdalena Bachiller, Fátima Conesa, Simón Zábell, Rafael Jiménez, José Luis Valverde, Bea Sánchez, Ruth Morán y Jesús Zurita-.

Espectacular escultura que estructura una realidad plástica dimensionada desde el poder de la materia y generadora de un concepto que abre las máximas perspectivas significativas -Rodrigo Martín Freire, Veredas López, Cayetano López, Victoria Maldonado y Anna Jonsson-. Los diversos planteamientos de la buena fotografía, esa que está sujeta a concepciones artísticas más amplias que los meros desarrollos técnicos -Fernando Bayona, Lou Campos, Jesús Chacón, Noelia García Bandera y Ángel Pantoja-. La exposición se cierra, asimismo, con una contundente videoinstalación de María Cañas sujeta a realidades de mediatas posiciones y una pieza ecléctica que une desarrollos plásticos diferentes de Luis Acosta.

La exposición, variada, amplia de sentido, con todos los postulados de lo artístico, los de ahora y los de siempre, con esquemas novedosos yuxtapuestos a los registros tradicionales, nos sirve para acercar, con determinación, a la inmensa los planteamientos expansivos de un arte sin posiciones restrictivas. Se trata de una muestra totalmente necesaria para abrir los estamentos del arte de ahora.

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