De la vega granadina a la Alhambra: el regreso del artista internacional afincado en Granada tras dos ictus

La exposición puede visitarse hasta el próximo 26 de abril en el vestíbulo del carmen de la Fundación Rodríguez-Acosta

Heredia en su estudio con una de sus pinturas
Heredia en su estudio con una de sus pinturas / Alba Feixas

Los lienzos y la pintura fueron su vía de escape durante unos años en los que las adversidades no se lo pusieron nada fácil. Coger un pincel era casi misión imposible, lo que le llevó a investigar nuevas técnicas y probar con los pigmentos históricos para crear paisajes "desfigurativos", sin alejarse de la realidad cotidiana. El artista cartagenero y afincado desde hace muchos años en pleno Valle de Lecrín, Miguel Heredia, presenta una nueva colección compuesta por 21 pinturas en las que los protagonistas indiscutibles son lugares emblemáticos de Granada.

El artista internacional, que ha viajado por todo el mundo exhibiendo parte de su obra, abre las puertas de su estudio a este periódico para mostrar algunos de sus nuevos trabajos y las técnicas que utiliza. "Siento la parte derecha de mi cuerpo como si fuera de corcho, y no puedo coger los pinceles como hacía antes, aunque eso me ha permitido descubrir otras técnicas como por ejemplo, controlar el agua y en estos soportes y crear lo que quiero con los pigmentos", apunta Heredia mientras señala los trazos de una de sus creaciones.

Hace unos años intentaron robar en su casa, lo que derivó en un accidente y a la pérdida de una vértebra lumbar, poco después sufrió dos ictus que le produjeron una hemiplejia en la parte derecha, perdiendo la movilidad en toda esa zona del cuerpo. "Voy avanzando poco a poco, pero sigo teniendo muchos problemas de movilidad. Me he sometido a varias operaciones y con paciencia, trabajo y rehabilitación he conseguido recuperar algo, entre otras, pintar". "Dios me dejó volver a pintar, pero me quitó la pincelada, y a partir de ahí me tuve que reinventar".

Un proceso que no ha sido fácil y que con el tiempo ha conseguido ir perfeccionando. "Siempre me había fabricado mis propios materiales y el gran descubrimiento ha sido volver a trabajar con pigmentos históricos", con los que ha descubierto el control técnico del agua, la pintura o de "saber qué quiero conseguir cuando utilice el material que voy a crear". Utiliza óxidos y pigmentos olvidados como la sodalita, y la púrpura de Tiro, que hacen de sus composiciones un campo de experimentación. "Actualmente, hay casas comerciales que han sustituido muchos de estos materiales por otros más modernos, pero no tienen el mismo resultado".

Heredia busca los tonos más grises dentro de la gama cromática, "todos los colores tienen un punto de gris y estos pigmentos te facilitan adquirir esos tonos neutros que agrisan el color sin necesidad de complicarte la vida". Reconoce que está en una etapa en la que los colores fuertes le chirrían.

En su último trabajo, que puede disfrutarse hasta el 26 de abril en el vestíbulo del carmen de la Fundación Rodríguez-Acosta, refleja paisajes cotidianos de la vega de Granada, el Albaicín o la Alhambra, "pero con una visión diferente y ligeramente desfiguradas sin llegar a lo abstracto".

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