'Vicente Brito: la mirada contemporánea' inaugura su homenaje en el Palacio de los Condes de Gabia
La Diputación de Granada rinde tributo al pintor y arquitecto con una muestra antológica que recorre su influencia en la abstracción y su legado vital en la ciudad
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El Palacio de los Condes de Gabia inaugura este jueves 12 de febrero a las 20:00 horas la exposición Vicente Brito. La mirada contemporánea, una ambiciosa muestra homenaje organizada por la Delegación de Cultura y Educación de la Diputación de Granada. Ubicada en la Sala Alta, la exhibición conmemora el quinto aniversario del fallecimiento del artista tras casi cincuenta años de vida y trabajo en Granada. Nacido en Sancti Spíritus (Cuba) en 1930, completó sus estudios universitarios de Arquitectura en La Habana y posteriormente se trasladó a Madrid. De allí pasó a Nueva York para establecerse como arquitecto, hasta su vuelta a España, donde fijaría su residencia definitiva en Granada. La Diputación de Granada acompañó al pintor en varios tramos importantes de su trayectoria: participó en colectivas históricas como Sketch de la nueva pintura, protagonizó una de sus individuales más importantes, adquirió obra suya (como la que puede verse en esta exposición) y ahora cierra el círculo promoviendo el homenaje ideado y realizado por José Manuel Darro, Juan Hita Bueno y Francisco Sotomayor Román, a quienes les unió la amistad y el magisterio del artista.
Contenido
Para poder realizar esta muestra, que permanecerá abierta hasta el 10 de mayo, se ha contado con la colaboración de colecciones públicas y privadas, que se han unido a la iniciativa con generosidad y entusiasmo: Real Academia de Bellas Artes Nuestra Señora de las Angustias, Ayuntamiento de Granada, Fundación Rodríguez-Acosta, Universidad de Granada y más de veinte coleccionistas particulares. En total, 55 obras de los más diversos formatos, desde varios metros hasta dibujos de cuaderno, y de las más variadas técnicas. "La exposición reúne 50 años de trabajo de Brito", detalla José Manuel Darro, quien conoció al artista en los años 70 y a través de él, en los años 90, a Juan Hita y Francisco Sotomayor.
En lugar de seguir el clásico orden cronológico, la muestra se articula en torno a una serie de ámbitos abiertos y transversales a lo largo de su carrera, juntando ejemplos pertenecientes a distintas etapas que permiten establecer relaciones inesperadas. El recorrido se estructura a partir de criterios cromáticos, iniciándose con el rojo como eje visual y continuando con conjuntos organizados en torno al uso de la geometría, la obra gráfica o el proceso de realización inconcluso de su último cuadro. Atendiendo a su propia evolución creativa, el discurso expositivo persigue una forma de pensamiento visual en la que la economía de medios intensifica la potencia expresiva.
En sus arpilleras, papeles y demás soportes presentes en la exposición la ausencia de respuestas no se manifiesta como vacío, sino como una urdimbre sutil del saber, una vía para habitar con plenitud la complejidad de la experiencia humana. Es la experiencia que trata de propiciarse en la muestra, interpelando tanto a la razón como a la emoción, e invitando al espectador para que asuma un papel activo en la indagación sobre los límites de la forma y el color.
Trayectoria
En Granada Brito ejerció su profesión de arquitecto, pero además impulsó su trabajo pictórico, inspirado por la luz y el misticismo, con el que ejerció una influencia perdurable en toda una generación de artistas interesados en la abstracción. Discípulo de Wifredo Lam en La Habana, y atravesado por el impulso barroco arraigado en el Caribe, Brito fue paulatinamente depurando su lenguaje en consonancia con el desarrollo de la abstracción internacional y su decantación minimalista, aunque con un horizonte propio guiado por una filosofía de profunda raíz existencialista. Brito se reveló como un creador que hizo de la incertidumbre su territorio y de la espera una forma de conocimiento. Lejos de cualquier pasividad contemplativa, su actitud fue la de una apertura activa, una atención constante a lo que aún no ha llegado, donde el trayecto —más que el destino— se erigió en el núcleo de su práctica artística y vital.
Tras esta muestra, que se complementará con algunas actividades, Darro adelanta que la Escuela de Arquitectura acogerá en marzo una muestra colectiva en la que participarán todos esos artistas granadinos que formaron marte del círculo de influencia y de amistad del desaparecido creador.
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