"No podíamos imaginar que 'La función por hacer' nos cambiara la vida"
Kamikaze Producciones lleva hoy al Teatro Alhambra (a las 21:00) la adaptación libre de un texto de Pirandello que comenzó representándose en el hall del Lara y que ahora está nominada a los Max en nueve categorías
Cuando a Miguel del Arco se le ocurrió sacar adelante la idea de La función por hacer y llamó a los actores fue muy sincero. Muchos eran amigos "íntimos" pero a otros no los conocía de nada. Levantó el teléfono y les dijo: "Tengo un texto de Pirandello pero no tenemos dinero nada más que para cubrir los ensayos, y ni siquiera tenemos local de ensayo". Inesperadamente, todos respondieron que sí. Ahora Del Arco no duda en confesar que esta maravillosa adaptación libre de Seis personajes en busca de un autor, que comenzaron representando por el favor de una amiga en el hall del Teatro Lara, les ha "cambiado la vida".
-¿Cómo se pasa de probar suerte en el hall del Lara a estar nominado a los premios Max en nada menos que nueve categorías?
-Se pasa con mucha felicidad. Todos llevamos muchos años en la profesión y creo que fue ese el motivo que nos llevó a decidir dejar de esperar a que nos llamaran y ponernos manos a la obra. Siempre se tienen muchas expectativas con cualquier trabajo que emprendes pero en este caso era complicado. Sin embargo, fue hilando la cosa y la verdad es que ha sido un año imparable. Ellos (los actores Israel Elejalde, Bárbara Lennie, Miriam Montilla, Manuela Paso, Raúl Prieto y Cristóbal Suárez) ya han hecho 150 funciones a lo largo del año 2010, desde el 4 de diciembre de 2009 que estrenamos. Hemos cambiado radicalmente de hacerlo en nuestro tiempo libre y teniendo que dedicarnos a otras cosas para vivir a poder vivir de esto.
-¿Es quizás lo que cuenta de que las expectativas no eran tan 'claras' el motivo del éxito?
-Hay cosas que surgen así y sin embargo luego se quedan sólo en el intento. La pretensión siempre la tenemos, no creo que nadie inicie cualquier espectáculo sin ningún tipo de pretensión. Lo que no podíamos imaginar de ningún modo es que esto nos iba a cambiar la vida, pero sí que teníamos la aspiración de que se moviera. Como no teníamos absolutamente nada que perder, sólo el tiempo que nos reuníamos y usábamos para sacar adelante el espectáculo, eso ha sido lo sorprendente. No teníamos nada que perder, sólo los 25.000 euros que tuvimos para prepararla.
-¿Y de qué forma les ha cambiado la vida?
-Además de que ahora todo el elenco podemos vivir de la obra, la Abadía nos ha propuesto una coproducción que estrenaremos el 13 de abril (la obra Veraneantes, a partir de la obra de Maxim Gorki), y a mí, a raíz de esto, me ha llamado nada menos que Nuria Espert para dirigir un monólogo (La violación de Lucrecia)... Ha sido un cambio absolutamente.
-¿Qué cambia y qué permanece en 'La función por hacer' del texto de Pirandello?
-Permanece el discurso pirandelliano, la carga filosófica está intacta. Lo que hemos cambiado un poco ha sido la forma, trasladando lo que sucede en una compañía del siglo XX a una compañía del XXI; y no transcurre durante un ensayo sino en una representación en curso.
-Muchos la consideran la obra maestra de Pirandello. ¿No ha sido necesario cambiar ni una coma de toda su filosofía?
-La reflexión de Pirandello puede seguir intacta porque los clásicos no son clásicos por el tiempo que transcurre sino porque hablan del ser humano que es el que no cambia. Siempre nos preocupan las mismas cosas: si somos de verdad, si no, qué sentido tiene nuestras vidas, por qué estamos aquí, a qué nos dedicamos, la realidad y la ficción... Todo eso sigue exactamente igual.
-Israel Elejalde decía en la presentación que el objetivo era algo así como zarandear al público. ¿Cuál está siendo la reacción de la gente?
-La función tiene de todo. Tiene mucha comedia pero tiene una gran parte trágica, porque a parte del hecho hilarante de que los personajes irrumpan una representación de teatro viven sus propias vidas trágicas... Esa mezcla hace que cuando el público se está riendo de una cosa justo un personaje comienza a contar una auténtica tragedia... La función tiene un ritmo trepidante y ese no dejar que repose hace que se produzca ese zarandeo emocional del público. He leído en comentarios por internet de la obra que es como una montaña rusa.
-¿Y cómo ha sido el trabajo de preparación con los actores?
-Cuando les llamé el texto fue lo que les convenció a todos. Cuando hay una buena historia el actor siempre se lanza. Además de que los actores son fabulosos hay una química perfecta entre ellos.
-Demostráis con vuestro éxito que hay excepciones a la regla. No siempre hace falta dinero...
-Que la cultura no es el dinero es evidente, pero no todos los espectáculos se pueden contar de esta manera. Sólo con palabras y actores.
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