GRANADA HOY En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Cancionero para una crisis

España, camisa blanca de mi esperanza

España, camisa blanca de mi esperanza España, camisa blanca de mi esperanza

España, camisa blanca de mi esperanza

España, esperanza, palabra viva... 'donde sentarnos y conversar...' La desescalada va entrando lentamente en nuestras vidas y, en paralelo, se palpa una escalada de la tensión que ha llegado a las calles de forma inquietante sin que, enfrascados en otras prioridades, parezca preocupar demasiado la sombra que proyecta ante el futuro inmediato y la cizaña que está sembrando en la convivencia. 
Este cancionero abandona toda tentación de equidistancia porque tampoco es su misión desentrañar las razones de unos y otros. Se empieza dando cacelorazos al discurso del Rey y se termina por recibir una 'goleada' de cacerolazos desde la otra acera, donde ondean banderas al viento. Y, mientras, algunos parecen vivir muy cómodos en ese estado de crispación que se va esparciendo, del que hacen poco -o nada- por rebajar la tensión. Hay precedentes de crispación en nuestra historia reciente, pero esta de ahora trae un elemento inédito: si en las anteriores la tensión se limitaba al lenguaje de los políticos la de ahora sale a la calle sin complejos. Y nada bueno preludia. 
Entre unos y otros, hay una tercera España, la de la inmensa mayoría, a quienes va dedicada esta canción de hoy, 'España, camisa blanca de mi esperanza', por el mensaje que encontramos en su letra, esa invitación a elevarse, "paloma buscando cielos más estrellados,/ donde entendernos sin destrozarnos, / donde sentarnos y conversar". Un tema interpretado por Ana Belén, escrito y compuesto por Víctor Manuel, inspirado en un verso de Blas de Otero, en unos tiempos, los de la transición, en los que la izquierda no mostraba aversión por la palabra: España. Ni todavía le había 'regalado' la bandera constitucional a la derecha. (Aquellas banderitas que decoraban la pulsera del reloj y que desaparecieron cuando los demócratas hicieron suya la bandera constitucional. Hasta que una nueva izquierda decidió 'regalarle' otra vez a la derecha la bandera y, al mismo tiempo, extrañarse por el sentido patrimonial que otros dan a una palabra y un símbolo del que ellos han denostado). 
El verso de Otero -poeta de la poesía social e intimista, de la resistencia, existencialista- dice, en realidad, 'España, camisa limpia de mi esperanza y de mi palabra viva'. En la canción, que Víctor Manuel compuso en 1981, el cantante asturiano iguala blancura con limpieza. El poeta vasco, del que en aquellos tiempos se coreaba "¿con quién está Blas de Otero? ¡Con el estudiante y con el obrero!", escribe su poema en los años en que la democracia es una aspiración que se abre paso a duras penas. El cantante compone su canción en un año en que la democracia que formalmente parece consolidada acaba de sufrir el mayor ataque con el intento de golpe de Estado de febrero de 1981. 
La canción, que cuenta con una versión a dúo Ana Belén-Miguel Ríos en la gira 'El gusto es nuestro', se abre con una apelación a nuestra historia reseca que nos '¿abraza?' o '¿abrasa?'. La importancia de una letra. El comité de expertos que asesora a este cancionero analítico ha encontrado la letra de la canción con uno y otro verbo y la duda que levanta, por tanto, la 'z' o la 's' solo podría disiparla su autor: si pretendió describir ese pasado de enfrentamientos entre españoles con un 'abrasar' que quema o un 'abrazar' del oso que, en ambos casos, siembra la cizaña del odio y nos destruye por igual, "con acercarse solo a mirarla". 
Advertía Gil de Biedma que "de todas las historias de la Historia la más triste es la de España porque casi siempre termina mal". En la letra de Víctor Manuel "la negra pena nos atenaza" y, lo que es peor, "la pena deja plomo en las alas". El cantante quiere poner el "hombro" pero pone "palabras / que casi siempre acaban en nada / cuando se enfrentan al ancho mar". Una visión pesimista y amarga en cuanto a las amenazas de aquellos días: "a veces madre y siempre madrastra". También, "de fuera a dentro, / dulce o amarga, / de olor a incienso, de cal y caña". La España 'cerrado y sacristía' que apuntó Antonio Machado. Y el lamento por un 'fatum' injusto y desconocido: "Quien puso el desasosiego en nuestras entrañas / nos hizo libres pero sin alas, / nos dejó el hambre y se llevó el pan". 
'España, camisa blanca de mi esperanza', con un aire que mezcla pesimismo y rebeldía contra esa misma mirada pesimista, es una canción de ofrecimiento y esperanza, según su último verso: "Aquí, me tienes, nadie me manda, / quererte tanto me cuesta nada". Porque, en todos los casos, "nos haces siempre a tu imagen y semejanza, / lo bueno y malo que hay en tu estampa / de peregrina a ningún lugar". Al fin y al cabo, España somos los españoles.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios