Self control Self control

Self control

A tres días de la Fase Uno, como todo parece indicar, se hace más necesario que nunca el autocontrol, ese 'Self control' que hoy evoca este cancionero analítico, tema compuesto en 1984, del que se ruega a los lectores que solo tomen al pie de la letra el título de la canción, como a continuación se verá cuando transitemos por el territorio de su letra, que más que autocontrolarse invita a descontrolarse. 

 'Self control', conocida internacionalmente en la voz de Laura Branigan, cantante estadounidense que versionó la composición del italiano Raf, 'nome di arte' (nombre artístico) de Raffaele Riefioli. Se ve que a la Branigan le iban los italianillos, porque sus dos grandes éxitos internacionales, esta 'Self control' y 'Gloria', con la que se dio a conocer, son obra de cantantes nacidos en el país trasalpino: Raf, en el primer caso; Umberto Tozzi, en el segundo. En realidad, Riefioli no está entre las grandes voces de la música de Italia, no ya en la faceta melódica que dominaban los italianos en los sesenta y buena parte de los setenta sino tampoco entre los cantautores, elenco en el que se inscribe Raf con producción propia o composiciones que grabaron otros artistas. También grabó en español, pero sin pena ni gloria en nuestro mercado. En definitiva, la 'balada dance' de esta 'Self control' tomó sello internacional y es más recordada hoy día en la susurrante voz de Laura Branigan, que le dio un sesgo más metálico y cortante en el 'sonido disco' que se oía por aquellos años. 

 Este 'autocontrol' que hoy recomendamos como palabra de reflexión podría ser en realidad un himno para los noctámbulos, una revisión con casi veinte años de distancia de las sucesivas 'La noche' y 'Mi gran noche', que compuso Adamo a mediados de los sesenta y versionó Raphael a continuación. En 'La noche' encontramos a un cantante bipolar según el sol o la luna reinen en el firmamento. Y todo porque un amor llegó de noche y se fue con el día, lo que le lleva a maldecir el sol "que te llevó", si bien la noche "apaga mi rencor". Afortunadamente repuesto de los accesos de locura con que concluye 'La noche', que "me hace al volver enloquecer', encontramos al cantante en su siguiente composición, 'Mi gran noche', ilusionado, dispuesto a emanciparse de un 'papá' al que está "cansado de aguantar", cosa que consigue bailando "con chicas / que estaban muy bien y que a uno lo ponen mal". La versión de Raphael varió la letra para viajar al último confín de la noche, una letra que se ha convertido más de cincuenta años después de su grabación en himno de pandilleros de discoteca a coro cuando cae la noche y sus misterios de un ilusionante y probable futuro feliz inmediato se extienden sobre el grupo: "¿Qué pasará...?, / ¿qué misterio habrá...? / ¡Puede ser mi gran noche!".

 La canción de Raf y Branigan está más cerca de aquella primera 'noche' bipolar de contraste con el día: "Oh, the nigth, is my world! / City ligths, painted girls" ("¡Oh, la noche! Es mi mundo. / Luces de ciudad, chicas pintadas", en contraposición al día, "in the day nothing matters. / It's the nigth time that flatters" ("En en el día nada importa. / El tiempo de la noche es adulador"). Así, la canción proclama: "In the night no control" ("En la noche no hay control"). De ahí, que este cancionero recomiende quedarse únicamente con el título de la canción, 'autocontrol', porque todo aquel que asuma los postulados de Raf/Branigan tiene poco futuro en la primera fase que nos disponemos a inaugurar y se arriesga a ser multado por un guardia si "te has llevado mi autocontrol, / me tienes viviendo solo para la noche. / Antes de que llegue la mañana la historia ya se contó". 

 La historia de 'descontrol' no es solo criticable por cuanto respecta a los 'botelloneros' irresponsables, es también la de esas imágenes de 'coronapijos' en el barrio de Salamanca de Madrid, que -una vez que los criados les trajeron la cacerola y el mango-, se han puesto a protestar -a lo que tienen perfecto derecho- aunque la estampa que transmiten, de aglomeración, prohibida en todos los casos, lleva a pensar que estos excelsos habitantes de la otrora llamada 'Zona Nacional' parecen haber autogenerado una bacteria de autodefensa porque son inmunes a sanción. 

 Y en estas estamos cuando es más necesaria que nunca la responsabilidad individual de quienes habitamos un mundo compartido como integrantes de una comunidad. Lo dicho: autocontrol. O, en 'fisno', 'Self control'.

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