Análisis

Pablo López Del Amo

La falacia de la tasa de reposición

18 de marzo 2017 - 02:36

Estos últimos tiempos asistimos atónitos a otra maniobra de confusión que tristemente a fuerza de repetirse pareciera que pueda convertirse en dogma de fe. Se nos repite una y otra vez que hay que adelgazar los servicios públicos, que no podemos costearnos tanto despilfarro y se nos ofrece como mal menor una tasa de reposición de trabajadores públicos, primero del 10% y ahora del 50%, priorizando "servicios esenciales".

Con esta dinámica se está consiguiendo por un lado, dejar de prestar muchos servicios públicos, todos esenciales, aunque no sean de Sanidad ni de Educación, y además, precarizar las condiciones de trabajo de infinidad de trabajadores y trabajadoras.

Recientemente en Granada hemos visto un Instituto como el Padre Suárez, con más de 1.200 alumnos, 15.000 metros cuadrados de superficie y turnos de mañana y tarde que ha llegado a quedarse con solo dos personas de limpieza para todo el centro, y, en algún momento, con una sola por baja laboral. Este no es un caso aislado, existen más centros en esta o parecida situación. Las preguntas son: ¿Es que estos servicios no son esenciales? ¿Es que no es esencial que los alumnos y alumnas de estos centros acudan con las mínimas garantías exigibles de salubridad? ¿Es que no es esencial que a los trabajadores y trabajadoras no se les sometan a un estrés laboral que ponga en peligro su salud?

Pero pensemos por un momento, ¿qué harían los investigadores de los centros de investigación agraria sin personal para preparar las tierras de los cultivos en experimentación? ¿Qué harían las personas desempleadas sin personal que tramite sus demandas y subsidios? ¿Qué harían los espacios protegidos sin personal de guardia y custodia? ¿Qué harían las personas dependientes sin valoradores de la dependencia? ¿Qué haría la Alhambra o los museos sin expendedores ó sin personal de información y control? ¿Qué pasaría con nuestras carreteras si no hubiera personal de mantenimiento? ¿Qué haríamos sin educadores en justicia juvenil?

La solución no es externalizar los servicios. Primero, porque son y deben seguir siendo públicos y patrimonio de todos y, segundo, porque supone encarecer los costes al añadirle márgenes, gastos comerciales y gastos de tramitación y control; además de que el personal cobre menos y en precario por unos servicios a los que hay que darles continuidad en el tiempo. No vamos a hablar del abanico de posibles corruptelas, malversaciones, tratos de favor e intereses particulares que se pueden generar con estas subcontratas y del que todos los días vemos reflejo en los medios de comunicación.

Mientras tanto, las relaciones de puestos de trabajo permanecen casi sin modificaciones en la mayoría de los centros públicos, (varían solo para prescindir de puestos y cambiar el nombre del órgano o de los puestos directivo), no se actualizan las necesidades ni se adecuan las plantillas, en muchos casos los directivos no asumen todas las responsabilidades por las que bien cobran y la vida sigue igual. El problema no es que sobre personal, el problema es que falta valor y coraje para racionalizar la administración y nos sobran listos y listas e intereses particulares o de partido.

La tasa de reposición es una falacia con las que nos siguen engañando y con la que algunos obtienen pingües beneficios.

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