El profesor Gerardo Pardo: un prohombre de Ciencia

El profesor Pardo recibe la Medalla de Honor por parte del Instituto de Academias de Andalucía

21 de abril 2018 - 02:35

El Instituto de Academias de Andalucía engloba a un 27 academias constituidas por reconocidos científicos y expertos en todas las ramas del saber, y dedicadas a asesorar, informar y comunicar sobre las más diversas parcelas del conocimiento. De forma excepcional, el Instituto celebra hoy sesión en la Facultad de Ciencias de la UGR para reconocer públicamente los méritos académicos, científicos y humanos de uno de sus decanos, y hoy académico, el profesor doctor Gerardo Pardo Sánchez, haciéndole entrega de la Medalla de Honor del Instituto. Esta distinción ya fue otorgada a otro insigne académico y profesor de la UGR, el doctor Juan de Dios López González.

En una ciudad universitaria como Granada se conoce muy mal, o simplemente se desconoce e ignora, la labor que cotidianamente realizan los científicos que componen su claustro de profesores. Por eso, cuando se tiene la oportunidad de glosar a dos ilustres académicos, todos deberíamos apostar por ensalzarlos e imitar su ejemplo.

El caso que nos compete es el del profesor y académico Gerardo Pardo Sánchez. Glosar la vida, los méritos y la personalidad del profesor Pardo en unas líneas es misión casi imposible, pero sí tenemos que resaltar sus cualidades más relevantes: su profesionalidad, responsabilidad, y compromiso y la proyección social resultante de su actividad universitaria y académica.

El profesor Pardo ha venido desarrollando su actividad en nuestro entorno durante prácticamente toda su vida activa, y aún hoy lo sigue haciendo como miembro numerario de la Academia de Ciencias Matemáticas, Físico-Químicas y Naturales, de la que fue fundador en el ya lejano 1976, siempre se entregó a su desarrollo y expansión sobre todo cuando ocupó su presidencia pues, tras heredar una Academia de vida muy lánguida, consiguió hacerla volver a los brillantes momentos de sus inicios.

El profesor Pardo se incorporó a la Facultad de Ciencias de la UGR, y desde muy joven, su actividad ha estado marcada por una profesionalidad encomiable, caracterizada por una dedicación total cargada de competencia científica y quehacer honesto, haciendo suyos los problemas presentes en su ámbito de actuación, en tiempos ciertamente muy difíciles, el comienzo de los años 70 del pasado siglo.

Su idea de responsabilidad le hizo dirigir su actuación, no solo hacia el cumplimiento estricto de sus funciones como profesor universitario, sino ir mucho más allá, consciente de que hacer Universidad es, en definitiva, hacer escuela, hacer Academia, y que una entidad tal habría de estar marcada por un planteamiento de progreso caracterizado por la integración en la misma de profesionales de competencia reconocida, única forma de enfocar el futuro con perspectivas de continuidad.

A su vez, esta responsabilidad le hizo dirigir sus actuaciones hacia la expansión del conocimiento de su rama, la Física, a la sociedad en general, es decir a configurar unas posibilidades de formación para nuestros jóvenes en parcelas hasta entonces inexistentes en el entorno granadino. Con temperamento fuertemente académico, tuvo que hacer un esfuerzo muy significativo para conseguir configurar un equipo competente, profesional y entregado a la promoción del conocimiento y ello en muy diferentes ramas del mismo circunscritas, claro está, a la Física.

El profesor Pardo, en definitiva, ha sido, y es, un gran maestro, un hombre entregado, no sólo a su Universidad y Academia, sino también a su entorno y al conocimiento científico.

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