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Un día en la vida

Manuel Barea

mbarea@diariodesevilla.es

Votos con banderillas

El 28-A es todo un Día D para la fiesta de los toros, una jornada trascendental para su salvación

La jornada electoral del 28 de abril tiene una hora clave: las cinco de la tarde. Van a ser los comicios más taurinos de la democracia. Ha habido en todos orejas y rabos para algunos y cornadas mortales para otros, pero en estas elecciones ya se ha puesto el No hay billetes. Natural, si se tiene en cuenta el elenco de primeros espadas que participan en la miurada del 28-A. Y aquí mi primera queja: esto es de casta pura y dura, señores. Demasiada élite. Echo en falta en esas candidaturas a otros miembros de la cuadrilla y del festejo. La perspectiva sería otra muy distinta con una cuota para subalternos, picadores, mozos de espada, alguacilillos, monosabios, areneros... ¿Es que no tienen nada que decir? ¿Sólo los matadores y, por supuesto, los aficionados? Poca conciencia histórica es esa, cuando se hurta a dicho elenco la posibilidad de gritar en un mitin: "¡Pues con nosotros los toros van a volver a Televisión Española!". A lo que seguiría una atronadora salva de aplausos y quien sabe si hasta una entusiasta pañolada.

Lo de la conciencia histórica no es un calentón de ahora provocado por los enemigos de la fiesta (y, por lo tanto, lo que es peor, de la Patria: esos malditos antitaurinos). El recientemente fallecido Sánchez Ferlosio ya se refirió en 1980 a ella -aunque fuera por otros motivos- cuando escribió que la afición taurina "ha tomado conciencia histórica", lo que la empujaba a ir a la plaza "no a ver los toros, sino a cumplir una misión cultural: salvar la fiesta". Pues ahora pasa lo mismo. El 28-A es pues, por lo visto y oído, y por el reclutamiento que ciertos partidos han hecho de figuras del toreo para sus listas, todo un Día D para esta ancestral tradición tan española. Es una jornada clave para su salvación. De suerte que como estas formaciones políticas no saquen tajada de las urnas sólo se va a poder ver un toro en la silueta del de Osborne. La cosa es así de trascendental, según dicen. Así que a estas votaciones, a las cinco de la tarde, acudirán sin duda miles de votantes a los que la bajada de impuestos, la subida de salarios (ja, ja, ja... perdón), las inversiones en infraestructuras, la educación, la sanidad, las pensiones, etcétera, les importará un carajo. Pero su papeleta salvará a los toros de la conspiración animalista. Y si al final las corridas no regresan a Televisión Española, como dicen, tampoco pasará nada. Se emocionarán al ver la fina estampa de un torero en el hemiciclo saludando al tendido. Oleeeeeeeé.

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