Bendito idioma

10 de marzo 2026 - 03:08

El pasado sábado Trump, reunido con doce mandatarios latinoamericanos en el Escudo de las Américas, declaraba, entre las risas de todos, que no tiene ninguna intención de aprender español: “No voy a aprender su maldito idioma”. Palabras absolutamente intolerables que no han trascendido lo suficiente por estar todos los focos puestos en la guerra de Irán.

Y no es excusa para lo declarado por Trump su condición de bocachanclas, ya que considera al español como un “maldito idioma” con convencimiento, porque el imperialismo también supone colonizar mediante la imposición de un idioma, siendo esa su intención en toda América: que todos sus habitantes hablen inglés. El propio hecho de llamar “América” a un país concreto denominado Estados Unidos es ya indicativo de ese expansionismo frenético que ansía.

Pero debe saber Trump que el español es el segundo idioma nativo más hablado del mundo tras el chino mandarín y que es el idioma más completo y mejor estructurado del planeta, pudiendo considerarse el más perfecto, mientras que su inglés es un idioma prácticamente telegráfico y primitivo, que se aprende por simplón o por imposición.

Aunque esto de Trump no fue lo peor de su ridícula performance en el Escudo de las Américas, lo más grave fueron las risas complacientes de la mayoría de los presidentes latinoamericanos asistentes, cuya lengua materna y la oficial de sus países es el español. Lamentable.

Para más inri de esta humillación a nuestro gran idioma, el español sufre una invasión constante de vocablos ingleses que, aun teniendo equivalentes en nuestro idioma, no paran de crecer: CEO, paper, staff, manager, marketing, spoiler, online, email, software, hardware, hacker, briefing, feedback, spam, ok, test, cool, parking, show, outfit, hipster, shopping, hobby, brunch, delivery, fitness, running, tupper, best seller, bullying, mobbing… A todos se nos ocurren sinónimos en español, pero damos pábulo a vocablos ingleses por moda o por quedar de estupendos.

Todos los hispanohablantes tenemos la obligación de defender nuestro gran idioma, nuestra más valiosa riqueza común, y más aún frente al neo imperialismo que Trump quiere imponer a todo el planeta, ya por la fuerza de las armas, ya por la imposición del inglés, que será lo siguiente en América tras despreciar al español. Frente a la guerra del idioma, más español y menos inglés. Bendito español.

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