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Quousque tamdem

Luis Chacón

luisgchaconmartin@gmail.com

La crítica lealtad

Hemos visto tanto cine que casi todo es posible, aunque cada día la vida nos sorprenda una vez más

En toda crisis, y esta que sufrimos no es dstinta, la información bulle. Nuestros abuelos compartían bulos y noticias en la barra del bar, en los puestos del mercado o en pasquines que circulaban "como la farsa monea que de mano en mano va y ninguno se la quea". Entre todo lo que recibimos convive el dato contrastado con la noticia suavizada o agravada por interés político, social, mercantil o personal, la versión oficial y la de la oposición política, los análisis de terceros y la paparrucha, el bulo y hasta el delirio extraterrestre, el recuerdo a la plaga bíblica y la conspiración que acusa a algún gobierno extranjero de querer controlar el mundo. Hemos visto tanto cine que casi todo es posible, aunque cada día la vida nos sorprenda una vez más.

Lo terrible es que nos sorprenda el principal partido del gobierno. El PSOE -se ha publicado en prensa- ha instado a sus cargos públicos desde su Asesoría Jurídica y a sus militantes por diversos medios, a denunciar los bulos, y también los ataques al Gobierno y a sus líderes que puedan trascender en las redes sociales. Más que a contrastarlos, a denunciarlos. Parece casi distópico. ¿Animan a la delación? ¿Habrá recompensas? Hasta informan de la cuenta de la Guardia Civil en la que denunciar las estafas informáticas. ¿Criticar al gobierno es una estafa? ¿A quién? En democracia, la libertad de expresión no es limitable ni en plena guerra. ¿Qué pretende el gobierno, entonces? Ya hemos visto que hacen lo mismo que criticaron -con razón- en su día; ruedas de prensa con preguntas filtradas por quien debe responderlas. Igual les molesta que se les recuerde.

No hay mayor bulo que el del propio enemigo en una guerra. Y sin embargo, el gobierno británico permitía publicar el parte de guerra alemán y animaba a oír la radio nazi durante la II Guerra Mundial. Un gobierno fuerte no necesita delaciones. Una sociedad madura no admite ocultaciones. Sabe distinguir la verdad. La nuestra es una sociedad madura y lo está demostrando. Los españoles tienen derecho a preguntarse lo que quieran y a criticar lo que les plazca. Más, cuando siendo el 0,6% de la población mundial, sufrimos, a fecha de ayer, el 11% de los casos y casi el 20% de los fallecidos totales. La lealtad al gobierno en una crisis no puede traducirse en fidelidad ciega. Porque la lealtad es crítica y racional, la fidelidad, ovina e irracional. Y con borregos, solo se apriscan rebaños.

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