Entre los despropósitos de Podemos-Sumar que perjudican a Granada, el último: impedir que el carguero Borkum descargue en Cartagena material con destino al Fargue, provocando que 30 de sus trabajadores se queden en paro dos semanas; las marginaciones ferroviarias, y el rosario de desmantelamientos y recentralizaciones que nos regala Sevilla y que nos han situado en el último vagón de cola, véanse Alhambra, Cetursa, Parque de las Ciencias, EASP… –no sigo porque no me caben en el espacio para el artículo–, ahora aparece The Times y les dice a los británicos que se olviden de Sevilla, que Granada es la ciudad más animada del sur de España, por el cóctel tapas-flamenco-Alhambra.

Añade el rotativo inglés que, aunque está “levemente eclipsada por la fotogénica Sevilla” –¿hay algún lugar más fotogénico que la Alhambra con Sierra Nevada detrás desde el mirador de San Nicolás?–, y peor conectada que Sevilla, mantiene intacto su espíritu. El periódico británico incluso incorpora una guía: “48 horas en Granada”, para que sus turistas disfruten a tope su estancia en nuestra ciudad.

Tras este reportaje, ¿qué debemos esperar los granadinos?: ¿turistas de calidad, que exigen calidad y están dispuestos a pagar una tasa turística, imprescindible para compensar la degradación que produce el turismo? ¿O botelloneros estilo Magaluf que empeoren el desmadre ya existente en Granada con las despedidas de soltero, viajes de estudios low cost y turistas exprés, traídos desde Málaga en autobús con bocadillo incluido, que ven la Alhambra y regresan inmediatamente?

El reportaje es muy vistoso y se agradece, pero Granada tiene que evolucionar hacia un turismo de calidad, siendo ésta la gran asignatura pendiente de todos los consistorios granadinos. Para ello debe regenerar Granada, implantar una tasa turística, mantener la ciudad siempre limpia, con transporte rápido y puntual, establecer medidas contra la gentrificación del centro histórico, impulsar atractivos turísticos novedosos y alternativos al triángulo Alhambra-Albaicín-Monumentos, fomentar la gastronomía, hostelería y hospedaje de calidad…

Pero Granada está destrozada y abandonada: miles de fachadas con pintadas –catedral incluida–, edificios ruinosos, calles sucias, basura producto de botellones-despedidas de soltero, papeleras rotas y/o rebosantes de basura, bancos y farolas destrozados, vegetación seca/machacada, arboricidios, mutilaciones y/o reposición nula de plantas, alcorques cementados, baches... Es más barato no cuidar, no limpiar, no regar, no prohibir…

El deterioro de Granada es intolerable, máxime mientras el consistorio nos ahoga a impuestos y multas.

Granada arrastra desde décadas, aparte de una deuda estratosférica, un cúmulo de despropósitos políticos que la han llevado al límite de preterición y deterioro, incluido el sector turístico. En sólo 48 horas, ¿se darán cuenta los turistas? Nosotros sí…

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