Los nuevos tiempos

César Requeséns

crequesens@gmail.com

Al león granadino

Mejor no hacer más sangre en esa herida abierta de esta ciudad que se deja robar sin rechistar

Al hilo del abrazo cariñoso y protector que le dio el domingo la ciudad a su única joya aún sin enajenar, el flamante Parque de las Ciencias, surge en lontananza allá por León, reino antiguo donde los haya, la inquietud segregacionista de Castilla. Da que pensar semejante concomitancia de conflictos. Al menos, según se ve, el espíritu de algunos no está tan doblegado como el de los andaluces orientales, región histórica y diferenciada donde las haya, cuyos baluartes económicos y políticos van siendo expoliados sin pausa o simplemente vendidos al peor postor sin que surja ni una pizca de contestación. Al menos, este acto reivindicativo que ha agitado Antonio Cambril, periodista brillante reconvertido en político municipal con brío, parece que sí que ha demostrado que no todo esta perdido.

De lamentar es que nos enteremos ahora que se arrojan los trapos sucios los de antes y los de ahora de la Junta, que la entrega de la joya del Parque de las Ciencias ya se había tramado allá por el 2017, con firma y sello, dicen en su descargo, de algunos de los que ahora se rasgan las vestiduras. Alguien va de póquer o le falta memoria, ya se verá, pero que el asunto está espesito, una vez más, y que evidencia el vasallaje de los políticos locales a sus jefes de Sevilla (los de antes y por supuesto los de ahora) es más que patente.

No muy lejos, frente al mismo Parque de las Ciencias, ondea ya el nombre de la madrileña Bankia donde antes el dinero llevaba el nombre de Granada; en Sierra Nevada promocionan la estación de esquí como la de toda Andalucia, cosa que está bien, pero se echa en falta un toque local en la gestión ahora que la cosa da beneficios, que es la clave para que lo reclame Sevilla. Véase si no la Alhambra S. L., ese monumento que desde los Reyes Católicos mismos ya no es de los granadinos.

Se podría seguir hasta el hartazgo, con el tema de los hospitales y demás desastres como el del Nevada, pero mejor no hacer más sangre en esa herida abierta de esta ciudad que se deja robar sin rechistar casi por vía de políticos sin relieve ni arte alguno para defender lo nuestro de la rapacidad sevillana, que tanto tiene de castellana, como ya ha desvelado aquel León que, ese si, se revuelve y reclama. Como, por fin aquí, este domingo mismo.

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