Las dos orillas
José Joaquín León
Túnel en el Estrecho
La palabra cosa es vaga como la tortilla de Sacha, aunque uno de los libros más bellos de la lengua española se titula Las cosas del campo, escrito por Antonio Muñoz Rojas desde su retiro de un cortijo de Antequera. A la altura del Platero que Juan Ramón ideó bajo un pino de Moguer. Diego Carrasco, torero del underground y de salón, acaba de publicar con ese esmerado aire antequerano Bartolo, vida de perro, sobre las cosas de un perrito que le dejaron al cuidado en una casa de campo de Vejer, allí donde el monte cae hacia San Ambrosio, así que valga, aunque sea de modo pretencioso, que el sentido del Carnaval hablado es el reflejo de las cosas que pasan. Bartolomé Llompart, columnista de referencia del Diario de Cádiz del siglo pasado, escribió que el Carnaval era un periodismo cantado. Cuenta las cosas que pasan.
Antes de que Doña Cuaresma llegue con sus viacrucis, besamanos y pregones –hay quien lleva tachando los días en el calendario desde el Domingo de Ramos del año pasado–, el Carnaval gaditano nos pone frente al espejo de lo sucedido, desentrañado la actualidad con todos aquellos recursos que nos permite la comedia, desde la sorna a la ironía, del sarcasmo a la burla. ¿Qué se cuenta por Cádiz? ¿Qué se dice de un año en el que un personaje salido de un cuarteto quiere comprar Groenlandia después de haber secuestrado en Caracas a su rival de la parodia? ¿Cuál de los dos baila mejor? ¿El del chándal o el del pelo amarillo?
A María Jesús Montero, To pa mí, la han convertido en diva fiscal, una chirigota le ha pillado el tipo a la ministra más parodiada del gabinete del doctor Sánchez, aunque las letras más duras que se han escuchado hasta ahora son las críticas contra su competidor, Juanma Moreno, a causa de los errores en el cribado del cáncer de mama. El Carnaval de Cádiz no anticipa estados de opinión electoral como algunos creen entrever, uno de los personajes más criticados en el Falla fue su primer alcalde democrático, Carlos Díaz, que el PSOE retiró sin que perdiera unas elecciones, pero sí refleja los asuntos de fuerte impacto social, y esto de los fallos de las mamografías ha entrado por la puerta grande del coliseo, donde no sólo cantan los gaditanos, sino muchos sevillanos, algunos de Huelva, de Córdoba, de Jaén y hasta unos de Roquetas. El pregonero es nazareno, de Dos Hermanas.
Moreno cumplirá este 2026 ocho años al frente de la Junta, y como canta el coro ya no tiene la cara de nácar. Hasta ahora sus mandatos han pasado desapercibidos para el Carnaval, alguna crítica al Juanma lo haría a cuenta del hospital que no hace y poco más, como el pescaíto en blanco que él mismo reivindica con disimulo, que no muerde pero tampoco hace daño. Ese fue el éxito del discreto.
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