4 de diciembre

Tiene sentido que este año el 4 de diciembre no pase desapercibido: los pactos de investidura consagran un trato de privilegio a Cataluña y País Vasco

El 4 de diciembre de 1977, hace hoy 46 años, millones de andaluces salieron a la calle para reivindicar una autonomía que no los discriminara frente a vascos y catalanes. Eran los inicios de la Transición y todo estaba por estrenar. Los que se manifestaron ese día, superando cualquier previsión y sorprendiendo al resto de España, eran conscientes de que el franquismo había supuesto una profundización de los privilegios que a lo largo de los siglos XIX y XX se les habían concedido a esas dos regiones y que habían condenado a Andalucía a ser exportadora de mano de obra emigrante para sus fábricas y despensa de producciones agrícolas para sus mercados. Ese sentimiento cristalizó en un andalucismo que cruzó su Rubicón en el referéndum del 28 de febrero de 1980 y que luego sería domesticado por los socialistas en el poder en Madrid y Sevilla hasta prácticamente desaparecer. Pero el sentimiento que dio lugar al 4 de diciembre como fecha fundacional de la lucha de Andalucía contra su discriminación histórica ha permanecido latente todas estas décadas, independientemente de las siglas que lo han querido patrimonializar. Tiene sentido que este año la fecha no haya pasado desapercibida. Los acuerdos de investidura y el previsible desarrollo de la legislatura consagran, se miren por donde se miren, un trato privilegiado a las llamadas nacionalidades históricas que se plasmarán en hechos concretos como el pacto fiscal para Cataluña o la transferencia de la Seguridad Social al País Vasco. Andalucía reverdece, nunca mejor dicho, su viejo lema de que no quiere ser más que nadie, pero tampoco menos que nadie y ese debe ser un empeño que una a toda la región. Se equivocarán los socialistas andaluces si, al margen de las manifestaciones que tuvieron lugar ayer en diversas ciudades, dejan en las exclusivas manos de una derecha que en 1977 y 1980 no entendió el mensaje que mandaba Andalucía la exclusiva de esta reivindicación. Andalucía debe estar por encima de las siglas y esta es una buena ocasión para demostrarlo.

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