EDITORIAL
El Estado y la tragedia de Adamuz
El accidente de dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba) ha sido gestionado por las autoridades de todas las administraciones implicadas con una lealtad institucional y una falta de reproches que ha sido destacada de forma unánime. Es un hecho a resaltar tal y como están las cosas en la política española y que, por la misma razón, permite hacer, sin demasiados riesgos, el pronóstico de que es una situación que no durará mucho. La enorme solidaridad mostrada por los vecinos de la zona y la presencia del Estado desde el primer momento son los únicos aspectos positivos que hay que valorar en medio de tanta desolación y tanta muerte. El Estado, en este caso, no es otra cosa que todas las administraciones funcionando en coordinación al servicio del ciudadano. Eso es lo que se ha visto estos días y ha quedado subrayado con la presencia el martes de los Reyes, máximos representantes institucionales. Este comportamiento demuestra que algunas lecciones de tragedias pasadas, como la dana de Valencia, se han aprendido. Pero sería injusto no considerar que esta situación se ha producido en Andalucía y que en ella ha tenido un protagonismo destacado el presidente de la Junta, Juanma Moreno. Los últimos cuatro años, durante la legislatura que está a punto de concluir, la política andaluza ha sido, salvo excepciones puntuales, un remanso de normalidad institucional y de falta de crispación que contrastaba con un paisaje nacional dominado por el exabrupto y el bloqueo de cualquier diálogo. Que en una desgracia de la magnitud de la ocurrida el domingo el Estado haya sabido reaccionar y ponerse al servicio de los afectados dejando a un lado las diferencias políticas y las ansias de protagonismo debería ser la norma y como tal debería de pasar desapercibida. Que se haya convertido en noticia debería hacer reflexionar a las fuerzas políticas sobre la imagen que transmiten a la ciudadanía. Les ayudaría a comprender por qué la política aparece en las listas de preocupaciones de los españoles.
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