La Costa, objetivo de los cazatesoros

La Armada interceptó el pasado 26 de mayo el buque de investigación 'Seaway Endeavour' a 23 millas de la costa de Motril

Las fuerzas de seguridad están alerta ante las 'visitas' de los cazatesoros.
Las fuerzas de seguridad están alerta ante las 'visitas' de los cazatesoros.
R. Fernández Motril

03 de junio 2013 - 05:01

Las aguas de la Costa Tropical esconden en sus profundidades restos de naufragios de barcos a los que la leyenda atribuye imponentes tesoros. Esta fama ha debido trascender de las fronteras patrias, a juzgar por el comportamiento de los buques 'cazatesoros' que rastrean la zona en los últimos tiempos.

Según informó la Armada, el patrullero Infanta Elena, apoyado por el Serviola, interceptó el pasado 26 de mayo al buque de investigación Seaway Endeavour, que supuestamente se encontraba realizando sondeos con el objetivo de localizar navíos hundidos a unas 23 millas de Motril. Efectivos de la Armada identificaron y visitaron el buque y le ordenaron interrumpir sus actividades, así como que abandonara el Mar de Alborán. Posteriormente, se le obligó a ir hasta el puerto de Algeciras, donde la Guardia Civil procedió a su registro, y el juzgado de la Línea de la Concepción lleva el caso.

El buque con bandera de Togo que estaba siendo seguido desde el Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima de Cartagena desde septiembre del año pasado, pertenece a la misma compañía fundada por el sueco Sverker Hallstrom que el barco Seaway Invincible. Este último, con bandera de Panamá, sorprendentemente, también fue expulsado de la misma zona el pasado el pasado mes de diciembre por el mismo patrullero y por iguales motivos.

Los barcos de la empresa Seaway Offshore realizan excursiones 'sospechosas' desde Gibraltar hasta el Mar de Alborán en los últimos meses. Su modo de actuar resulta característico, ya que peinan el fondo a modo de zigzag, cuando creen que están sobre el supuesto pecio.

Algunas fuentes apuntan a que buscaba el vapor SS Namur, que en 1917 naufragó en el Mar de Alborán, cargado de oro y diamantes y con una coraza de acero que lo haría fácilmente detectable. Sin embargo, éste no sería el único candidato, puesto que también hay otros. Tras la Reconquista, en 1562, se produjo un hundimiento frente a La Herradura de 25 buques de guerra españoles de los 28 con que contaba Juan de Mendoza, y se estima que murieron entre 3.000 y 5.000 hombres. Todo debido a un golpe de mar y a que el viento roló cuando la flota se había refugiado a barlovento en Los Berengueles. Al cambiar a poniente los galeones chocaron contra las escarpadas rocas de la Punta de la Mona propiciando el desastre que en 1604 el propio Miguel de Cervantes referiría en su Don Quijote de la Mancha, lo que da a entender el alcance que tal catástrofe tuvo en la España de la época.

Las naves de Seaway Offshore han vuelto al mismo lugar donde investigaba Odyssey Marine Exploration tras recibir insólitos permisos durante el periodo 2000-2007. El caso más famoso de los últimos años en España sobre 'cazatesoros' es precisamente el de esta compañía norteamericana, que fue condenada por un tribunal estadounidense a devolver a España más de 500.000 monedas de oro y plata.

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