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Guayaba, la reina de las frutas en la Costa Tropical

  • Se cultivaba antaño en América y la trajeron a España los colonizadores en el siglo XVI. Gracias al benigno clima del litoral granadino, se ha adaptado muy bien y es el toque de distinción de las mejores ensaladas.

CUANDO se piensa en la gastronomía de la Costa es inevitable hacer referencia a los frutos tropicales. Desde hace décadas, las chirimoyas, los aguacates, los mangos y las guayabas se han convertido en elementos fundamentales para conformar las ensaladas que se pueden degustar en la zona. Estos exquisitos y sanos platos elaborados con productos de la zona son el entrante ideal para acompañar los pescados que a diario entran en la lonja de Motril.

Con la llegada de los colonizadores españoles a América, se introdujo en Europa un sinfín de alimentos como la patata, el pimiento o los tomates, y también las primeras especies de frutos tropicales. Si bien hay constancia de la introducción de estos árboles en el siglo XVI, su cultivo intensivo no llegó hasta épocas más recientes.

El benigno clima de la comarca, con temperaturas suaves y escasas precipitaciones, ha permitido que en el litoral granadino fructifiquen las plantaciones de mangos, nísperos, guayabas, aguacates y chirimoyas. Los cocineros de la Costa Tropical en sus bares y restaurantes ingenian sorprendentes composiciones en las que mezclan con maestría sus peculiares sabores.

Dentro de estas exóticas frutas que se asocian normalmente a otras latitudes se encuentra la guayaba, que, aunque todavía con una escasa producción, comparada con el resto de plantaciones, está ganando terreno. Así las exportaciones españolas han pasado de 4.188 toneladas por un valor de 5.267 millones de euros en el año 2003 a doblarse en apenas 6 años, hasta llegar en el año 2009 a 8.552 toneladas y los 12.319 millones de euros. El consumo de esta fruta se está disparando espectacularmente a nivel mundial, ya que cada vez es más apreciada, debido a que es muy rica en nutrientes y presenta componentes antioxidantes.

La guayaba no siempre ha gozado de la buena reputación actual. Al cronista franciscano Fray Pedro Simón, cuando llegó en 1604 al continente americano, se le ocurrió escribir un diccionario de las plantas, los animales y las costumbres de los pueblos, así como de los comestibles y productos que ofrecía la naturaleza, con el objetivo, entre otros, de dar una idea a sus compatriotas de la metrópoli de lo que estaban consumiendo en el Nuevo Reino para su manutención. Esta fruta la detalló como una "manzana a la vista pero con pepas por dentro". Al principio no fue muy bien aceptada arguyendo su mal olor, pero encontró su salida preparándola en conserva y se convirtió en la reina de éstas.

Fray Pedro Simón decía que los guayabos echaban a perder la tierra, y que se hacían tan espesos que no se podía beneficiar ni el ganado... "Son facilísimas de corromperse y llenarse de gusanos. Hácese de ellas buena conserva … Estas son muy mejores para todo, aunque iguales en criar gusanos. Algunos dicen que no es esta fruta natural de las Indias sino que la trajeron los primeros españoles con otras", concluía.

Quién le iba a decir a este lingüista castellano que de aquella fruta rechazada en principio por los colonizadores por su mal olor, siglos más tarde iban a descubrir en ellas bondades medicinales, en la prevención de enfermedades del corazón, ciertos tipos de cáncer y de los accidentes cerebro vasculares.

Su componente mayoritario es agua. Es de bajo valor calórico. Destaca por su alto contenido en vitamina C ya que concentra unas siete veces más que la naranja. Aporta también vitaminas del grupo B (sobre todo niacina o B3, necesaria para el aprovechamiento de los principios inmediatos, hidratos de carbono, grasas y proteínas). Si la pulpa es anaranjada, es más rica en provitamina A (carotenos). Pero además contiene en total 16 vitaminas, hasta el punto de ser considerada la reina de las frutas, pues es la más completa en nutrientes, vitaminas, proteínas, sales minerales y oligoelementos. Se recomienda consumirla cruda y con cáscara.

Entre los minerales destaca su aporte de potasio necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. Su aporte de fibra es elevado por lo que posee un suave efecto laxante.

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