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Un centenar de caravanas acampa en plena vega

  • Algunos campistos han sido apercibidos por el Ayuntamiento de Salobreña, que prepara una normativa al respecto

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Unas cien familias acampando en medio de la vega, vertiendo sus residuos en medio del campo, cogiendo el agua y lavando en la acequia más cercana... La imagen parece tercermundista, sin embargo, es una realidad que cualquiera puede comprobar si se acerca por Salobreña. En concreto, en los terrenos del TH1 y TH2, cerca de la playa y de La Guardia, ayer había cerca de un centenar de autocaravanas.

Los vecinos de la Villa dicen estar hartos de esta situación y declaran haber visto a estos turistas vertiendo en cualquier lugar sus aguas grises, procedentes de su lavabo, ducha o urinario, con los fuertes productos químicos que utilizan, o lavando la ropa con detergente en la acequia, con el correspondiente impacto medioambiental en la zona. "Sanitariamente, suponen un peligro", señala una vecina que prefiere mantener su anonimato.

Los campistas no se retraen de hacer alarde de vehículos de marca a los que les colocan en un momento sus correspondientes prolongaciones, como hamacas, toldos y hasta barbacoas, donde disfrutar del excelente sol de marzo en la Costa Tropical, como en cualquier camping de la comarca, sólo que sin pagar ni un euro y sin el correspondiente control sanitario.

Algunos de ellos han sido apercibidos por el Ayuntamiento de Salobreña que, sin embargo, tiene en periodo de gestación una normativa para evitar que su localidad siga siendo el paraíso de las autocaravanas que se lo quieren ahorrar todo a la hora de hacer turismo.

En 2009, el Consistorio anunció que preparaba una normativa para regular el estacionamiento de las autocaravanas en el municipio y evitar que acabaran acampando ilegalmente en primera línea de playa, como lo siguen haciendo. De hecho, se ha convertido en un punto difundido en internet cuya fama corre por la red como la pólvora. Así, personas de todos los países saben, antes de llegar, que su estancia lo más seguro es que no sea importunada.

Como siempre hay quien saca beneficio de cualquier situación, se da la circunstancia de que hay 'gorrillas' que cobran a los autocaravanistas un precio por 'cuidar de sus vehículos' o permitirles acampar, por lo que sus propietarios pueden creer que actúan dentro de la legalidad.

El Ayuntamiento, después de celebrar su Junta Local de Seguridad de hace 3 años, pese a que anunció sus planes de aprobar la nueva ordenanza, como ya lo hicieran otros ayuntamientos (aunque los menos en la geografía española) cercanos como Motril o más lejanos, como Conil de la Frontera (Cádiz), nunca más llegó a pronunciarse públicamente sobre ello. Todo ello, a pesar de que el propio alcalde de entonces, Jesús Avelino, dijera que el control de las autocaravanas sería uno de los frentes en el que actuarían las fuerzas de seguridad, Policía Local y Guardia Civil con mayor interés, sobre todo, para preservar la imagen turística del municipio.

La idea era animarles a que utilizaran las zonas de acampada, usando una acción más disuasiva que coercitiva y eliminar las facilidades que ahora mismo existen para la acampada ilegal.

El caso es que ahora mismo nada les impide que su estacionamiento se prolongue en el tiempo, y tan sólo están a lo que la buena climatología de la zona les permita.

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