Cerca de un centenar de personas siguen desalojadas de sus viviendas en Granada por las secuelas del temporal
Son cinco municipios los que aún tienen vecinos que no pueden regresar a sus casas, especialmente en Zagra
Los vecinos de Fuente Camacho recuperan el agua potable tras superar la incidencia por turbidez del temporal
Pese a que el buen tiempo ha llegado a la provincia y el tren de borrascas queda muy atrás en el tiempo, sus secuelas aún son notorios. Un total de 93 personas permanecen desalojadas de sus viviendas por los daños el temporal en cinco municipios: Pinos Puente, Cenes de la Vega, Montefrío, Nívar y Zagra. Este último, donde una treintena de vecinos han sido realojados en casas de familiares, es la localidad más afectada en este aspecto. Los problemas se concentran en el tajo sobre el que se asienta el castillo a cuenta de las intensas lluvias que se encadenaron durante varias semanas, según los últimos datos facilitados a Europa Press por el Gobierno andaluz.
En Montefrío se contabilizan 20 desalojados por daños en seis casas y la misma cifra de vecinos sigue fuera de sus hogares en Nívar a causa de los deslizamientos, que han afectado a una decena de viviendas. Los perjudicados se han mudado a casas de familiares y amigos y, en algún caso, a un hotel.
En Pinos Puente, un total de 19 personas siguen desalojadas, trece de ellas están en un hotel y seis en el albergue el Peregrino; el resto ha encontrado acomodo con sus allegados. En total son cinco las casas afectadas.
En Cenes de la Vega, un municipio también afectado por los desprendimientos tras las intensas lluvias que dejó el tren de borrascas, queda una vivienda que aún no puede ser rehabitada y sus dos moradores se han buscado otro alojamiento por sus propios medios.
En contraposición, el Ayuntamiento de Loja dio el visto bueno en la tarde del pasado lunes al realojo de los vecinos de La Calera, en el barrio de la Estación, tras la estabilización total de la piedra de grandes dimensiones con peligro de desprendimiento en el monte Hacho que presentaba riesgo para sus casas. Estas familias recuperan así la normalidad tras más de una semana y media después de que se diera la voz de alarma ante el movimiento de una roca que pesa más de cien toneladas.
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