El curioso caso de los pueblos de Granada con más vehículos que vecinos
El contraste entre los pueblos y la capital muestra dos modelos de movilidad muy distintos dentro de la misma provincia
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En algunos municipios del interior de la provincia de Granada ocurre un fenómeno que, a simple vista, parece imposible: hay más vehículos registrados que habitantes empadronados. Así lo reflejan los últimos datos del parque móvil y del padrón consultados en el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA), que evidencian una realidad muy vinculada al modelo de vida rural.
No se trata de un caso puntual. En distintas localidades de la provincia la estadística arroja que hay, proporcionalmente, más matrículas que vecinos.
Casos extremos
El caso más significativo se localiza en Arenas del Rey, en la comarca de Alhama. Allí el índice alcanza el 136%, lo que equivale a 1,36 vehículos por habitante según los datos oficiales. Es decir, si se atiende únicamente a la estadística, el municipio, que tiene 608 habitantes, cuenta con más coches registrados que personas censadas.
Y no es el único, puesto que en Lanteira (en la Alpujarra) y en Albondón, el porcentaje supera el 80%, situándose también en niveles muy elevados en relación con su población, que se cifra en 533 habitantes en el caso de la primera y entre 722 a 731 en la segunda.
Las claves detrás de las cifras
El dato resulta llamativo, pero no implica que cada residente posea más de un turismo. El parque móvil incluye turismos, motocicletas, furgonetas, camiones, tractores y otra maquinaria agrícola, además de vehículos adscritos a actividades empresariales.
En municipios pequeños, cualquier explotación agraria, empresa de transporte o flota profesional puede alterar de forma notable la proporción. A ello se suma que algunos propietarios domicilian sus vehículos en localidades con impuestos de circulación más reducidos, lo que incrementa el volumen registrado sin que necesariamente todos esos coches circulen a diario por sus calles.
Hay otro factor determinante: la movilidad. En amplias zonas del interior granadino, con conexiones de transporte público limitadas y núcleos de población dispersos, el vehículo privado es imprescindible para acudir al trabajo, al centro de salud o realizar gestiones básicas en municipios cercanos. En ese contexto, disponer de más de un coche por unidad familiar es habitual.
Modelo territorial
La comparación con la capital evidencia el contraste. En Granada capital, la proporción de vehículos por habitante es sensiblemente menor. La mayor concentración de población, la proximidad de servicios y la existencia de transporte urbano y metropolitano reducen la dependencia del coche.
Así, el resultado dibuja un mapa muy definido con ratios elevados en el interior rural y porcentajes más moderados en áreas urbanas.
En el conjunto provincial, la media se sitúa en torno al 52%, pero los extremos municipales muestran diferencias muy acusadas dentro de una misma provincia.
Más que hablar de mayor poder adquisitivo o de una afición desmedida al automóvil, los datos reflejan estructura productiva, dispersión geográfica y modelo de asentamiento. El cruce entre padrón y parque móvil ofrece así una instantánea bastante precisa de cómo se organiza y se mueve el territorio.
En buena parte del interior de Granada, el coche no es un complemento, es una herramienta básica para sostener la vida cotidiana.
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