“Nos están hundiendo”: los negocios de la Hoya de la Mora, sepultados por la nieve y sin apoyo institucional
Jesús Abellán, propietario de un bar histórico, denuncia que su negocio lleva casi un mes cerrado debido a la acumulación de nieve y reclama medios para despejar los accesos
Cetursa captura en un documental la batalla invisible de Sierra Nevada y su "lucha contra el hielo"
Jesús Abellán lleva 52 años trabajando en la Hoya de la Mora. Tiene 63 y prácticamente toda su vida laboral ha transcurrido allí arriba. Ha visto nevadas históricas, cambios políticos y transformaciones en el modelo turístico de Sierra Nevada, pero asegura que nunca había vivido una situación como la actual.
“El domingo pasado casi ni se veía la casa”, relata a Granada Hoy. Su negocio, un bar de casi cinco metros de alto, con varios metros más de fondo, quedó prácticamente sepultado tras el último temporal. “Teniendo en cuenta que es una casa grande, casi no se veía ya”. Ahora, tras las nuevas precipitaciones, teme que la nieve haya vuelto a acumularse. “Mañana pienso subir a ver en qué situación estamos, porque si vuelve a nevar nos tapa del todo”.
El resultado es dramático, casi un mes sin actividad. “Llevamos 20 días sin poder acceder. Ahora mismo estamos a cero, perdemos llegar a perder 2.000 y 3.000 euros, el sueldo del mes”, explica Abellán.
El propietario del establecimiento recuerda que, antiguamente, además del bar, también se dedicaban al alquiler de trineos y material de esquí y montaña. “Antes éramos alquiler de trineo, pero nos fueron arrinconando y tuvimos que cambiar de negocio”. Ahora sobreviven con la hostelería, aunque cada temporada resulta más complicada.
La nieve y algo más
Abellán admite que el temporal ha sido excepcional. “Está claro que es un momento excepcional, la cantidad de agua y de nieve no la hemos tenido prácticamente nunca”. Pero su denuncia va más allá del episodio meteorológico, puesto que cuestiona la respuesta posterior.
“Nosotros no podemos quitar ese volumen con una pala. Eso es imposible”, insiste. Cuando la nevada es pequeña, alquilan una máquina y despejan lo que pueden pero esta vez la acumulación es masiva. “Tienen que ser las máquinas que tienen ellos, las dinámicas que van dando vueltas y expulsando la nieve. Esa máquina se come aquello en media mañana”, asegura refiriéndose a la maquinaria de Cetursa, empresa pública que gestiona la estación de Sierra Nevada.
Jesús asegura que, históricamente, "la limpieza correspondía a Obras Públicas. Yo llevo 52 años ahí arriba y siempre se ha limpiado”. Sin embargo, desde la entrada de la actual concesionaria encargada del mantenimiento de carreteras, la situación cambió. “Desde que cogieron la concesión dejaron de limpiarnos los aparcamientos”.
El argumento que, según cuenta, han recibido en otras ocasiones es que las máquinas pueden romperse al entrar en la zona aunque considera esta respuesta una excusa: “Las máquinas no se han roto en la vida entrando allí”.
Su reclamación es concreta: “Los que tienen el poder de tener una máquina, son los únicos que nos pueden echar una mano”, y añade que “no pedimos nada extraordinario, solo que cuando terminen sus trabajos en las carreteras nos limpien la Hoya para poder trabajar”.
Corte de la carretera y desvío de visitantes
A la acumulación de nieve se suma otro problema que, según explica, arrastran desde hace años: el corte de la carretera durante la temporada alta.
“Cetursa tiene el protocolo. Cuando empieza la temporada se corta y ya no entra ningún coche”. El año pasado la carretera estuvo "más de un mes sin nieve, pero permaneció cerrada los fines de semana. No llegaba nadie allí”.
Los visitantes que no son esquiadores, explica, antes podían aparcar en la zona alta, descongestionando Pradollano. “Todos esos atascos los asumíamos nosotros, se los quitábamos a Pradollano”. Ahora el acceso se canaliza hacia la urbanización principal, lo que genera colapsos según Jesús Abellán.
“Nos están quitando el sustento cortándonos la carretera donde ya no llegan coches”, subraya. La alternativa es el autobús lanzadera, pero no todos los visitantes optan por ese sistema. “Imagínate una familia con niños pequeños, con frío, teniendo que desplazarse varios kilómetros. Aguantan poco”.
En la Hoya de la Mora quedan unos nueve negocios, y aunque hace años daban empleo estacional a varias personas, hoy muchos apenas sobreviven: “Cada día que pasa vamos a peor”.
Un malestar compartido
Las palabras de Abellán encajan con las advertencias lanzadas recientemente por la Asociación de Empresarios de Sierra Nevada. Su presidente, Ordoño Vázquez, señalaba que “Sierra Nevada atraviesa una situación crítica en materia de gestión, movilidad y capacidad de respuesta en los días de máxima afluencia”, apuntando a “los colapsos recurrentes en la carretera de acceso y los problemas de movilidad dentro de la propia urbanización”.
Vázquez cuestionó que la estación esté saturada en su dominio esquiable porque “tiene capacidad técnica suficiente para absorber picos de demanda en jornadas de alta afluencia”, y pone el foco del problema en “los servicios periféricos y en la gestión de accesos, movilidad y flujos de usuarios”. En este último punto, enfatiza la “distribución de peatones y esquiadores y concentración de actividades en puntos muy concretos del núcleo urbano, como el Mirlo Blanco”, del que aboga un traslado a la Hoya de la Mora para diferenciar así al esquiador del visitante.
Los empresarios aseguraron que factores como la falta de nuevos accesos operativos, el escaso aprovechamiento de la carretera de Las Sabinas, el cierre del acceso a la Hoya de la Mora, el horario reducido del telesilla Parador y un servicio de transporte público "claramente insuficiente", además de la falta de ese Plan Integral de Movilidad, "configuran un escenario incapaz de absorber la afluencia real que recibe Sierra Nevada en determinados periodos".
La patronal también denunciaba “carencias en servicios básicos esenciales que afectan directamente a la seguridad” y advertía de que “la falta de limpieza de aceras y calles, especialmente tras episodios de nieve, evidencian una planificación inadecuada en el uso de los medios mecánicos de retirada de nieve”.
En la Hoya de la Mora, esa planificación pendiente se traduce en negocios cerrados y en ingresos inexistentes durante semanas.
Futuro incierto
Mientras los negocios siguen cubiertos por la nieve, el debate sobre el futuro de la Hoya de la Mora vuelve a estar sobre la mesa. En los últimos días han trascendido informaciones que apuntan a que la Diputación de Granada estudia fórmulas para impulsar en este enclave un área recreativa, en coordinación con los propietarios de los terrenos, entre ellos la empresa pública que gestiona la estación.
El movimiento reabre el cuestionamiento del papel que debe jugar la Hoya de la Mora dentro del conjunto de Sierra Nevada. Durante años ha funcionado como espacio alternativo para visitantes no esquiadores y como zona de alivio en jornadas de alta afluencia, pero también como lugar de actividad para pequeños negocios ya históricos.
Para quienes trabajan allí desde hace décadas, el debate institucional contrasta con la urgencia diaria. “Sería una solución en el momento en que a nosotros se nos respetase, que estamos ahí de toda la vida”, sostiene Abellán. No rechaza mejoras ni una ordenación más clara, pero teme quedar fuera de cualquier rediseño.
Después de medio siglo subiendo a la montaña, la reclamación de Jesús es más básica que cualquier plan estratégico. “Lo suyo es que, de buenas maneras, nos ayuden”. Entre unos y otros nos tienen asfixiados”, concluye apuntando el sentimiento que comparte con otros comerciantes del lugar.
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