Un incendio que dura tres meses

Los propietarios de dos bares no pueden abrir sus negocios desde el 12 de noviembre

Paco Cabrera, en la puerta de su bar.
Paco Cabrera, en la puerta de su bar.
Rosa Fernández Almuñécar

19 de febrero 2013 - 05:01

Encarnación Alba y Paco Cabrera eran vecinos en el edifico Álvarez de Almuñécar, puerta con puerta los dos regentaban sendos bares, con los que se ganaban la vida. No tenían más en común. Sin embargo, el 12 de noviembre de 2012, todo cambió para ellos y su historia se ha ligado por tener un denominador común: El incendio que se originó en la cochera del edificio dañó sus locales de tal manera que tres meses después continúan precintados, con la ruina económica y personal que ha supuesto para ellos prescindir de la noche a la mañana de su único sustento.

Según la propietaria del Mesón Alba, un local que llevaba 12 años abierto con gran aceptación entre el público sexitano y foráneo, "soy una mujer derrotada por el fuego de aquel fatal día". "Desde entonces, mi vida es sólo llorar y trabajar", confiesa. Esta mujer valiente, que ha sacado en solitario a cuatro hijas, ha abierto un nuevo establecimiento a 300 metros, en la calle Guadix. En el Rinconcillo II, su clientela puede seguir degustando sus menús caseros y sus exquisitas tapas, pero señala que no es lo mismo.

Su local, en el que había invertido todos los ahorros de su vida, tenía 240 metros cuadrados y era en propiedad, y en el actual, de dimensiones más reducidas, tiene que hacer frente a un alquiler. Además, debe pagar las cuotas correspondientes de una hipoteca de su restaurante, al que no puede ni siquiera entrar, y otro préstamo correspondiente a su casa. También varias personas de su familia dependen de ella, por lo que ha tenido que remangarse de nuevo el delantal y seguir con lo que lleva haciendo toda su vida: trabajar. "Llevo en la hostelería 20 años, los mismos que hace que me divorcié, y con el Mesón Alba 12 años, pero trabajando desde que tenía 12 y ahora tengo 56 ...", relata.

Asimismo, se queja de que desde aquella madrugada en la que el fuego hizo tambalear 72 viviendas y una docena de locales alrededor de la manzana, "nadie me ha ayudado, si yo no me busco este medio de vida, no hubiera podido ni comer". Le parece increíble que después de tres meses que ocurrieron los hechos, todavía nadie le haya dado una solución. Simplemente, no puede entrar a su negocio, ni por descontado trabajar en él.

En la misma situación se ha quedado Paco Cabrera, que regentaba Mi Bar, a pocos metros de Encarnación, en la misma acera. Todavía están en la puerta las sillas de una terraza que no puede utilizar. En su caso, el cartel del precinto se ha caído, pero pone igual que en el de su vecina: Por orden de la Jefatura de la Policía Local de Almuñécar, se prohíbe la entrada al edificio Alvárez por motivos de seguridad y "se apercibe a los que continuasen la actividad o rompiesen los precintos existentes que, sin perjuicio de la responsabilidad en que incurren, serán puesto en conocimiento de la Subdelegación del Gobierno en Granada y del Juzgado de Instrucción, como un presunto delito de desobediciencia a la autoridad".

En su caso, hacía tan sólo 6 meses que había abierto su bar. Estaba casi recién estrenado. Desde entonces, no ha podido encontrar ningún trabajo, "tal y como están las cosas", lamenta. Así que ha tenido que vender su vehículo para subsistir. Tiene que hacer frente a un alquiler y a una serie de pagos, y a ninguno de los emisores de las facturas les interesa que por un incendio no pueda seguir con su vida.

Según la Guardia Civil, el incendio de la calle Pablo Iglesias fue intencionado, tal y como reza en el informe de los agentes venidos desde Sevilla expresamente para ocuparse del caso. Por tanto, la investigación sigue abierta para intentar identificar al autor o autores.

El Concejal de Mantenimiento y Urbanismo del Ayuntamiento de Almuñécar, José Manuel Fernández indicó a Granada Hoy que "la realidad del edificio Alvárez es que las compañías de seguros todavía siguen desarrollando y evaluando la situación, nosotros desde el equipo de Gobierno municipal estamos presionándolas, ya que la situación de esos dos establecimientos hosteleros es lamentable y se encuentran en una situación de indefensión tremenda, pero desgraciadamente los plazos y la burocracia que existen para resolver el asunto técnica y jurídicamente es compleja". Los vehículos calcinados también se encuentran dentro y la entrada a la cochera también está prohibida.

Después de dos semanas, los propietarios de las viviendas pudieron volver a sus casas, sin embargo, Encarna y Paco siguen viviendo en un infierno originado por aquellas llamas.

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