El lujo sobre el mar atraca en Motril

Ayer llegó el crucero 'The World', el más exclusivo del mundo · Cada uno de los pasajeros que viajan a bordo es atendido por dos miembros del personal

El barco está considerado el yate privado más grande del mundo.
El barco está considerado el yate privado más grande del mundo.
Nacho Martín / Motril

07 de septiembre 2011 - 05:01

The World, el crucero más exclusivo entre los exclusivos, atracó ayer en Motril. A simple vista, algo cambiaba respecto a los anteriores. No sólo se pedía privacidad, sino que la recepción de los turistas era más cuidada, los taxis superaban a los autobuses y se prohibía tomar una sola imagen de los pasajeros. Alrededor de las 9 mañana atracó en el espigón del muelle de Levante un ilustre visitante que ya por sus dimensiones (200 metros de largo, 30 metros de ancho y pesa 43.000 toneladas), sin ser el más grande de los que han arribado en la Costa, causó gran revuelo a su llegada. Se trataba del buque The World, considerado uno de los más exclusivos y lujosos del mundo.

Y es así porque el barco nació con otro concepto diferente a un crucero normal. Casi todos los camarotes están vendidos a multimillonarios y amantes de viajes. Algunos incluso viven a bordo a lo largo de todo el año. Se podría decir que es el "yate privado más grande del mundo". Sus itinerarios son elegidos por los propietarios de los camarotes a través de un sistema de voto.

Aunque se pidió desde el principio la mayor de las discreciones con el pasaje -en el que se sospecha que hay famosos y, desde luego, muchos ricos-, sí ha trascendido que había un jeque árabe, que debía ser tratado como de "excelencia". Y es que el crucero The World es una lujosa residencia de apartamentos sobre el mar que se traslada por todo el mundo para disfrute de sus propietarios, que ayer se despertaron con la imagen de la Costa Tropical al frente y las cumbres de la Sierra al fondo.

José Ángel Jiménez, de la consignataria López Guillén, reconoce que en cada destino el número de pasajeros oscila. Como son propietarios de los camarotes pueden subir o bajar en cualquier momento, así que es muy difícil saber a priori cuántos cruceristas van en cada momento. Así, en Motril llegaron ayer 140 pasajeros, la mayoría estadounidenses y británicos, que viajan atendidos por 270 tripulantes que representa una ratio de cercana de dos tripulantes por cada cliente, único en el mundo de cruceros.

En él no hay nada convencional, ya que el barco va surcado los mares del mundo en un recorrido sin fin, con un itinerario cambiante cada año. En la Península arribó a Bilbao, siguió por Vigo para continuar por Lisboa y llegar a Motril, donde permanecerá hasta el próximo jueves para alcanzar Valencia, Palma y Marsella. Luego continuará hacia exóticos enclaves del Índico, el lejano Oriente y Australia.

Desde que el buque amarró a puerto se comprobó el exquisito trato que la tripulación dispensa a sus clientes. En la pasarela de desembarque se improvisó una zona de entrada y salida, con mobiliario de jardín. Bajo la sombra de una carpa ofertan todo tipo de comodidades, con refrescos y bebidas, mientras esperan al autobús o el servicio de taxis. Por cierto, que los primeros no tuvieron mucha aceptación, debido a la capacidad adquisitiva de estos pasajeros.

La azafata del stand de Diputación subió a bordo para darles información fuera del recinto habitual y en el interior del crucero ayudar a los visitantes a solucionar sus inquietudes. Y el mimo con el que las azafatas despedían a la treintena de excursionistas, proporcionándoles un botellín de agua a los que salían para Granada a realizar una visita privada y conocer la Alhambra tampoco era el habitual de los cruceros que llegan a Motril.

El Puerto puso a disposición de los cruceristas un servicio de autobús que cada media hora hasta las once de la noche unía el Puerto con la ciudad, aunque algunos de ellos decidieron desplazarse durante estos tres días a Madrid.

José Bermúdez, gerente de Motrilport, se mostró orgulloso de que después de tres años de trabajo hayan podido traer por fin un crucero de estas características a la Costa granadina y comentó que le habían solicitado al touroperador diners experiences o experiencias gastronómicas (a ser posible con alguna estrella Michelín). Por ello, les habían proporcionado una selección de los mejores restaurantes de Almunécar, Salobreña, Motril y Granada.

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