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Incendio Los Guájares

"El valor de lo que se ha quemado es incalculable, ¿quién le pone precio a un aguacate de más de 30 años?"

  • Los agricultores han comenzado a trabajar en las fincas para intentar recuperar todo lo posible

"El valor de lo que se ha quemado es incalculable, ¿quién le pone precio a un aguacate de más de 30 años?"

"El valor de lo que se ha quemado es incalculable, ¿quién le pone precio a un aguacate de más de 30 años?" / Alba Feixas

"Todo ocurrió muy rápido, en cuestión de minutos he perdido el trabajo de 40 años de mi vida", cuenta apesadumbrado Antonio González, uno de los agricultores más afectados tras el incendio forestal de Los Guájares que ha arrasado más de 5.000 hectáreas. Junto con otros tres socios tiene una finca de 58 hectáreas de subtropicales, Antonio es el dueño de 14 de ellas, de las que 13 se han calcinado.

En el 81 se mudó de Barcelona con la "ilusión" de tener un campo y cultivar sus propios frutos, ya está jubilado de algún negocio que tenía, y pese a que se dedica a la agricultura por el amor que le profesa, no le salen los números de todo lo que se le viene encima. "Intento mantenerme ocupado, evadirme y desconectar para no pensar mucho en todo lo que ha pasado, porque no quiero que me dé algo, pero en cuanto llego al barranco y empiezo a ver todo quemado se me viene el mundo encima, esto es un desastre".

Hasta hace una semana cuidaba de forma diaria unos 3.000 árboles de aguacate, algunos de ellos con 38 años, unos 500 olivos y entre 80-90 frutales para consumo propio. Ahora busca la forma de intentar no darlo todo por perdido. "La esperanza es lo último que se pierde, hemos empezado ya a subir las nuevas gomas de riego, porque se ha quemado todo, algunos árboles tienen verde en la copa, la prioridad es empezar a regarlos cuanto antes y esperar a marzo para ver si las raíces aguantan y florecen. Aunque ahora mismo, desde el punto de vista agrícola lo veo todo muy mal, tengo que recuperar la finca a la fuerza, por necesidad y por amor al campo. No voy a dejar que se pierda el trabajo de media vida".

De hecho, en la carretera una cuadrilla de siete personas carga grandes gomas en camiones para subir hasta las distintas fincas afectadas y cambiar todo el sistema de riego lo antes posible. Son vecinos y amigos de Los Guájares que se han organizado para intentar minimizar, en la medida de lo posible, los daños.

En la carretera preparan las gomas para subirlas a las fincas En la carretera preparan las gomas para subirlas a las fincas

En la carretera preparan las gomas para subirlas a las fincas / Alba Feixas

Salir adelante, aunque no se vea el horizonte. González lamenta que el fruto está perdido, "el año que menos cosecha ha salido eran unos 40.000 kilos, el problema es que el fruto no sólo se pierde para este año, estamos hablando que difícilmente en los próximos 4 o 5 podamos levantar cabeza. No quiero hacer números, es mejor no pensar en eso porque si no si es verdad que no sé dónde meterme. Solo con la nueva instalación de goma de goteo, reparar la balsa y la mano de obra nos podemos meter en unos 70-80 mil euros, pero es pensar por lo bajo porque habrá que cambiar los árboles y la producción deja de salir".

Y añade que "el valor de lo que se ha quemado es incalculable, ¿quién le pone precio a un aguacate de más de 30 años? Es imposible, además de todo el tiempo que has invertido en criarlo y mantenerlo. Esto es una ruina".

Ha perdido cerca del 95% de su finca, pero la cosa podría haber ido a peor. Su cortijo ha salido prácticamente indemne pese a que las llamas amenazaban por uno de sus laterales. "La ventana del cuarto explotó y salieron disparados los cristales, hay algunos que están incrustados en la colcha de la cama", cuenta mientras muestra un gran trozo de cristal que por el calor se ha quedado pegado. La habitación también se ha tiznado, dejando en evidencia que las llamas estuvieron a punto de entrar a la vivienda. "Si el fuego llega a la cama, posiblemente todo el cortijo habría ardido también".

Las llamas estuvieron a punto de entrar en la vivienda Las llamas estuvieron a punto de entrar en la vivienda

Las llamas estuvieron a punto de entrar en la vivienda / Alba Feixas

Por otra parte, otro vecino de la zona, Antonio Guerrero, relata que "cuando todo se inició acabábamos de pasar por la zona porque cuando vengo me gusta dar una vuelta y ver si los goteros van bien, si hay algún escape de agua porque no está la cosa como para ir tirándola. Mi mujer siempre me espera al mediodía y eso fue lo que me salvó, que me estaba esperando, porque si no nos habríamos quedado un poco más aquí arriba y no habríamos encontrado la forma de salir. Si nos llega a pillar aquí arriba y vemos la cantidad de humo, nuestro instinto hubiese sido salir corriendo hacia la carretera, y aquello estaba en llamas, no nos habría dado tiempo de volver a subir y buscar una salida".

De hecho, añade, que "uno de los peones que si se encontraba aquí tuvo que irse corriendo monte arriba y dejarlo todo abierto. Después hemos hablado y me ha contado que el fuego le iba siguiendo muy de cerca en el coche, todo fue muy rápido".

Estos agricultores, junto a otros de la zona que también se han visto afectados, han empezado ya los trabajos para cambiar las gomas de riego y volver a la faena lo antes posible, aunque calculan que estos trabajos les llevará cerca de dos semanas, esperan que el paso del tiempo y el duro trabajo que les queda por delante, sean suficientes para pasar página y, volver a cultivar con normalidad sus tierras. 

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