"El colapso de la cimbra del viaducto del Río Verde no era previsible, fue un accidente"

Un especialista asegura que no se puede saber qué originó el desplome de esta estructura

N. M. / Motril

21 de febrero 2012 - 05:01

La sala de vistas número 3 del Palacio de Justicia de Motril reanudó ayer el juicio oral por el accidente acontecido hace más de 6 años en el viaducto del Río Verde en la construcción de la A-7 en el tramo La Herradura-Taramay, de Almuñécar, que le costó la vida a seis personas.

La última jornada se centró en la declaración de Marcos Jesús Pantaleón, ingeniero de la Universidad de Cantabria que, por encargo del Ministerio de Fomento, elaboró un estudio del incidente. "Después de estar tres años trabajando, buscando la verdad e intentando aclarar las causas del siniestro y de analizar las posibles amenazas parar esclarecer la verdad, la conclusión es que no podemos saber a ciencia cierta el motivo de por qué sucedió".

En la investigación se trabajó con las hipótesis de que la caída de la cimbra se produjo por un desequilibrio en los apilamientos y calzos del anillo izquierdo o por la rotura del marco trasero de la batería izquierda. Los resultados mostrados por los ensayos de estabilidad de los anillos permiten reducir al mínimo la teoría de que el accidente se originara por un desequilibrio en esas zonas de apoyo, por lo que, por descarte, con un 95% de probabilidades, se rompió en el marco trasero. Se trataba de una pieza fundamental y compleja.

Así, vuelve a centrarse la atención en los tornillos o la soldadura. "El colapso de la cimbra no era previsible, fue un accidente", concluyó el ingeniero de Caminos Pantaleón.

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