Vuelven las cascadas de agua al Azud de Vélez

Las intensas lluvias han permitido revertir la sequía de los últimos años y el entorno recupera su tradicional belleza

Reapertura de la autovía de la Costa tras las obras de Rules

Vuelven las cascadas de agua al Azud de Vélez / G. H.

El Azud de Vélez ha recuperado su esplendor. Justo cuando miles de vehículos han vuelto a transitar por este tramo de la N-323, que era paso obligado entre la Costa Tropical y Granada capital antes de la construcción de la autovía A-44 y que se ha convertido en ruta alternativa por las obras del viaducto de Rules este invierno, la gran cantidad de lluvias del último año ha devuelto al entorno los colores propios de una zona donde el agua es protagonista. Pero hay un elemento que llama especialmente la atención y que es síntoma claro del resurgir de la naturaleza y son las cascadas de agua que caen con fuerza desde los altos tajos a un lado de la carretera.

Durante muchos años, esas caídas de agua se perdieron por culpa de la escasez de precipitaciones y la sequía persistente. La estampa se quedó en la memoria de muchas personas que tenían aquel recorrido por costumbre y para las que el Azud de Vélez era ese pequeño paraíso natural que ofrecía la carretera en la odisea de subir o bajar a Granada y a la Costa. Odisea por el intenso tráfico que al final, a partir de 2009, quedó diluido con la apertura de los últimos tramos de la A-44. Esa vía nacional quedó relegada y era usada por los habitantes de municipios cercanos, amantes de la naturaleza, ciclistas o conductores que preferían deleitarse con un camino más lento junto al río Guadalfeo. También hay una ruta de escalada muy practicada en la zona, la del Tajo de los Vados.

En dirección a Motril, a la izquierda, bajo el casco urbano de Vélez, ha regresado ahora la estampa de las cascadas de agua de acequias que en su caída de muchos metros han tallado rocas con formas muy curiosas, típicas de las cuevas o lugares donde el agua deja su huella.

Estos días atrás, con la autovía cortada en el trama de los viaductos que sortean la presa de Rules, el intenso tráfico ha estado desviado por la N-323, un recorrido que es como una vuelta al pasado. No es necesario continuar por el Azud, ya que se puede salir de la A-44 y volver a incorporarse a la altura de Vélez de Benaudalla. Pero para muchos conductores era más práctico hacer el recorrido completo hasta o desde el cruce con la N-340, carretera nacional que discurre por la Costa, en paralelo a la A-7. También ha reactivado esta solución temporal el negocio de varios restaurantes ubicados en esa zona.

Lo malo han sido los atascos, sobre todo los domingos, cuando miles de personas vuelven de la Costa en dirección a Granada y su Área Metropolitana. Quienes hayan optado en su ruta por pasar por el Azud de Vélez no se habrán librado del tráfico, pero habrán disfrutado de un paisaje que ha reverdecido y en el que vuelve a escucharse caer el agua.

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