Llamamiento a la población joven para hacerse donantes de órganos
Donación de órganos
El 57,3% de los donantes son perfiles con edades como mínimo de 60 años, llegando a hacerse trasplantes de personas de hasta 90 años
Casi 2.000 trasplantes de médula en 30 años
Cada día mueren 17 personas esperando un trasplante de órgano. Cada 10 minutos, otra persona se suma a la lista de espera de trasplantes. La ciencia inicia un nuevo camino en la búsqueda de donantes de órganos más jóvenes. Hace algunos años, los riñones que se trasplantaban eran de personas que no superaban los 65 años. Ahora el 57,3% de los donantes, son perfiles con edades como mínimo de 60 años, llegando a hacerse trasplantes de personas de hasta 90 años.
¿Sabías que cada donante puede salvar 8 vidas y mejorar 75 más? Así que todo lo que se pueda hacer, bienvenido sea. La cuestión es que los órganos de personas mayores dan más problemas y duran menos tiempo. Por eso, se hace un llamamiento a la población joven o a personas que, aunque sean mayores, puedan donar los órganos de seres cercanos que hayan fallecido jóvenes para que otra persona lo pueda aprovechar o, mejor aún, volver a renacer.
Con este panorama, sería un error hacer un trasplante de un órgano de una persona de 80 años a una persona de 45. En estos casos, lo que se suele hacer es marcar un intervalo de 15 años de diferencia entre donante y receptor, por lo que los órganos más "viejos" se destinan a personas con edad más avanzada y los más jóvenes a personas con menos edad.
La tendencia es "rejuvenecer" órganos
Debido a la escasez de donantes de órganos jóvenes, por lo que están barajando la posibilidad de hacer procesos de "rejuvenecer" órganos a través de la acumulación de células con procesos senolíticos que son un medicamento que provocan la muerte de las células senescentes las cuales se acumulan en cuerpos envejecidos porque dejaron de dividirse y, a su vez, contribuyen a acelerar el envejecimiento.
Mediante el uso de moléculas que reactivan el proceso de apoptosis que son esas células que destruyen otras dañadas y que evitan la aparición de enfermedades como el cáncer, los órganos pueden mejorar sensiblemente y aumentar la duración del trasplante.
Tratar estos órganos con senolíticos ha mostrado buenos resultados en ratones, pero en humanos solo se han podido hacer experimentos in vitro. Estas células segregan una serie de factores que causan inflamación crónica e incluso pueden iniciar la aparición de otras células senescentes, como si se tratara de una infección, así que eliminarlas de la circulación tendría efectos positivos en general y no solamente en la función y duración del nuevo órgano.
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