Pregón Semana Santa de Granada 2019 Un pregón de puerta grande

  • La Semana Santa de Granada de 2019 ha tenido como pregonero a Álvaro Luis Barea, que en su alocución ha llamado a los cofrades a revivir la Semana de Pasión "con la ilusión de un niño"

Álvaro Luis Barea durante el Pregón de la Semana Santa celebrado este domingo. Álvaro Luis Barea durante el Pregón de la Semana Santa celebrado este domingo.

Álvaro Luis Barea durante el Pregón de la Semana Santa celebrado este domingo. / Álex Cámara

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La Semana Santa ya ha echado a andar. La Cuaresma granadina, como cada año, empezó a rodar con el pregón de la Semana Santa en la mañana del primer domingo de este tiempo de preparación y penitencia. En esta ocasión, el cofrade Álvaro Luis Barea fue el encargado de pronunciar esta exaltación que combinó prosa y lírica, compromiso y humor, recuerdos y emociones. Un texto y una alocución que hicieron vibrar al auditorio del Teatro Isabel la Católica, quien interrumpió a Barea con sus aplausos hasta en una decena de ocasiones. Cerradas ovaciones que dieron testimonio del singular, personal y celebrado pregón.

Las primeras palabras del pregonero fueron para la ciudad de Granada, de la que se confesó "un preso enamorado". A partir de aquí, una estructura difícilmente adivinable que sorprendió y mantuvo la atención del público en todo momento. Sencillo en sus formas y con una declamación pausada y sin efectos, Barea aprovechó las tablas del teatro para manifestar su compromiso cristiano y también social a través de las cofradías.

Retratando poéticamente fotografías y estampas de nuestras calles, pasos e imágenes, el pregonero quiso recordar, pero sin abusar, a sus particulares devociones así como aquellas imágenes que, durante este 2019, tendrán un singular protagonismo: la Virgen del Dulce Nombre. Especialmente destacado fueron sus referencias al Gran Poder, Silencio, Rescate, Cristo de San Agustín o la Virgen de la Victoria. Sin olvidar, por supuesto, a la Virgen de la Esperanza.

El pregón se celebró en el Teatro Isabel La Católica. El pregón se celebró en el Teatro Isabel La Católica.

El pregón se celebró en el Teatro Isabel La Católica. / Álex Cámara

Entre una fuerte carga poética y devocional, el pregón tuvo momentos para reivindicar la Semana Santa y la cultura cofrade de Granada. Barea pidió respeto, invitando a quienes cuestionan el hacer de las cofradías a que conozcan su labor social y asistencial, así como la capacidad asociativa que tienen las hermandades. Asimismo, se dirigió a todos aquellos cristianos que cuestionan la fe y la vida cofrades, expresada a través de la devoción a las imágenes de madera. Un sentir que, como refirió Barea, ha servido para poner rostro a Dios y vivir la fe de la misma manera que lo hicieron sus padres y sus abuelos. Del mismo modo que él transmite la fe a su hija.

Barea recorrió sus particulares vivencias cofrades compartiéndolas con el respetable a través de lo que el pregonero llamó "la cajita". Es decir, esa memoria individual y colectiva que conforma la esencia de lo cofrade, la cual se conforma también a través de quienes, privados de la vista, viven la Semana Santa intensamente con los otros cuatro sentidos.

Anécdotas y retratos humorísticos de los clichés de algunos cofrades que despertaron el runrún del público, desde la platea a lo más alto de la grada. Momentos que no impidieron, sin embargo, que el pregón conjugase palabras para la reflexión, el recogimiento e incluso la denuncia. Bien cuando aludió a las víctimas de la violencia de género, bien cuando hizo memoria de los enfermos y de otros dramas que espolean nuestra sociedad. Esperanza pidió, además de confiar en el Gran Poder.

Barea pidió respeto e invitó a todos a conocer la labor asistencial y social de las cofradías

La devoción mariana del pregonero se dejó sentir intensamente cuando invitó a su hija, Candela, a conocer cómo la Virgen tiene un singular papel en la ciudad de Granada. Un extenso poema le permitió a Barea personificar a María a través de sus respectivas advocaciones y cuál es su vida a través de sus templos y barrios.

Concluyó diciendo que la "la Virgen es granaína porque Granada es el cielo". El teatro se vino abajo. En este mismo sentido, no dejó pasar la ocasión para dar las gracias a la ciudad por el cariño que mostró Granada a la Virgen de la Esperanza durante su coronación canónica el pasado mes de octubre.

"La Iglesia es más que ceniza". Con estas palabras discurrían los últimos compases del pregón. La resurrección de Cristo, epílogo de la Semana Santa, fue también el propio epílogo de la intervención de Barea. La última invitación del pregonero, dirigida a los cofrades. Barea exhortó al respetable a vivir de Domingo de Ramos a Domingo de Resurrección nuestras cofradías con la ilusión e inocencia de un niño, valorando lo efímero del momento ya que todo pasa "in ictu oculi", en un abrir y cerrar de ojos. El teatro puesto en pie y voces de "pregonero, pregonero". Concluyó el acto con las tradicionales intervenciones del alcalde, Francisco Cuenca, y de la autoridad eclesiástica, encarnada en esta ocasión por el vicario general, Francisco Espigares.

La música del pregón

La Banda Municipal de Música de Granada, encargada de abrir el acto. La Banda Municipal de Música de Granada, encargada de abrir el acto.

La Banda Municipal de Música de Granada, encargada de abrir el acto. / Álex Cámara

De forma indisociable, la música acompañó a la palabra en la mañana del pregón. La Banda Municipal fue la encargada de abrir el acto con la marcha Semana Santa en Granada (Sánchez Ruzafa, 1987), que aspira a convertirse en el himno oficial de nuestra semana mayor. Asimismo, López Carreño, quien dirigió a la formación musical, interpretó La Niña de Santa Ana (Rocío Bracero, 2005) como guiño a la particular devoción del pregonero a la Virgen de la Esperanza, de la que es hermano. Al término, y para concluir, La madrugá (Abel Moreno, 1988), paradigma del clasicismo musical cofrade.

El pregón en la calle

Una vez concluyó el pregón, el público como es habitual se arremolinó a las puertas del teatro. En los corrillos, y a diferencia de otros años, expresiones de satisfacción y asentimiento. "Ha sido uno de los mejores pregones de la Semana Santa de Granada de los últimos seis o siete años", decía uno de los cofrades. Otro de ellos declaraba que "ha sido un pregón clásico pero innovador. Otra se atrevía a aseverar: "pregón en mayúsculas, de puerta grande". De tal manera, y ahora que el pregón ya está en la calle, a vivir las vísperas. O las "nísporas", como diría el propio Barea.

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