Procesiones

Un 'dulce' inicio para la Semana Santa de Granada

  • El palio de la Virgen del Dulce Nombre, de la hermandad de Jesús Despojado, gran protagonista de la jornada del Domingo de Ramos

  • El resto de las hermandades deslumbran con su puesta en la calle 

La Virgen del Dulce Nombre. La Virgen del Dulce Nombre.

La Virgen del Dulce Nombre. / Carlos Gil

En este espléndido Domingo de Ramos todas las miradas estaban puestas en la calle José Ayala Cantó. A las siete y cuarto de la tarde se ponía en las calles la cruz de guía de Jesús Despojado. Los miles de cofrades que allí se concitaban esperaban la primera salida de la Virgen del Dulce Nombre bajo su paso de palio.

Momento único e irrepetible: el último gran paso de nuestra Semana Santa se ponía de largo por primera vez. Las proporciones de las andas procesionales de la imagen mariana de la cofradía del barrio Fígares, la calidad de las piezas presentadas y la conjunción del andar costalero juntamente con el repertorio musical escogido hicieron las delicias de todos.

Profanos y expertos en la materia coincidieron en manifestar el acierto de la hermandad en este proyecto. Por todo lo demás, la hermandad de la parroquia de San Emilio volvió a aleccionar con el ejemplar comportamiento de sus hermanos, con el exquisito cuidado de los detalles y el escrupuloso respeto a los horarios.

Domingo de Ramos para la historia. Domingo de Ramos para la historia.

Domingo de Ramos para la historia. / Carlos Gil

Paralelamente, la cofradía se dejó contagiar de toda la magia que envolvió a la ciudad en este día hasta pasada la medianoche. La temperatura y el cielo raso propiciaron que el ambiente que se vivió en Granada impulsaron la participación de ciudadanos y foráneos en nuestra Semana Santa, agolpándose en las aceras y los palcos al paso de las cofradías.

Un Domingo de Ramos de esos que hacen historia.  La tarde empezó, sin embargo, con la tradicional ceremonia de la llave a las puertas de San Andrés. Esta vez sí, sin paraguas ni impedimento meteorológico alguno, las hojas de la puerta del templo se abrieron de par en par ante la ilusión y la emoción de los presentes. La primera cofradía de nuestra Semana Santa se ponía en la calle. Ardua tardea la de los costaleros de La Borriquilla para afrontar la salida, que sumó mayor expectación si cabe a esta extraordinaria jornada. Espléndida, como siempre, Nuestra Señora de la Paz quien, por primera vez desde 1999 cruzaba bajo palio el arco de su sede canónica.

La alegría de los niños hebreos inundó las calles de la ciudad en estos primeros compases de nuestra Semana Santa. Creciente cortejo el que la hermandad desplegó en la calle, demostrando el buen momento que atraviesa la corporación, manteniendo de forma continuista la labor y trabajo desempeñado por la anterior junta de gobierno. El exorno floral de ambos pasos sugirió, igualmente, esa apuesta estética tan acertada que ha emprendido la hermandad.

El barrio del Realejo se echó a las calles para recibir a la hermandad de la Santa Cena. La querida cofradía del antiguo convento dominico regaló emociones desde su salida. Derroche de poderío y casta el de los costaleros del paso de misterio que, desde el primer momento, empezaron a deleitar con sus cambios. La voz y mando de Rodríguez Quesada tampoco pasó desapercibida junto a María Santísima de la Victoria.

Exponente máximo del clasicismo y de lo que es un paso de palio en nuestra ciudad. Conjunción que se eleva a lo superlativo si pudo apreciarse la vestimenta de la dolorosa de Espinosa Cuadros.

Los setenta y cinco años de La Sentencia sirvieron para dar cuenta de cómo en la hermandad confluye tradición y modernidad. La cofradía, desde su salida desde la parroquia de San Pedro, estuvo acompañada de miles de cofrades que no quisieron perder detalles de todos esos detalles y estampas que regala la hermandad a su paso.

La soberbia calidad de sus titulares eclipsó una vez más a quien pudo contemplarlas, permitiéndonos soñar desde ya con esas nuevas imágenes secundarias que han de acompañar al eccehomo de José de Mora.

Muy cuidado el repertorio de ambos pasos. No sorprendió San Isidro de Armilla que, una vez más, reafirmó que su éxito estriba en su repertorio y en su esforzado trabajo. Sí, en cambio, causó sorpresa la banda del Cristo de la Elevación que acompañó al paso de misterio.

Extraordinaria incorporación al Domingo de Ramos. Deseando volver a escucharla, como estos años atrás, el Jueves Santo tras el paso del Señor de la Redención.

La última en pedir venia en la Carrera Oficial fue la hermandad de Jesús Cautivo quien, a su salida, sorteó hábilmente un pequeño contratiempo acaecido en su paso de palio. No impidió esto, como decimos, que la cofradía emprendiese con normalidad su recorrido. Tanto es así que, incluso, ganó tiempo en sus horarios y puso la cruz de guía antes de hora ante el palquillo de toma de horas. La Virgen de la Encarnación encandiló como nunca gracias a la renovación de su vestimenta, presentándola más guapa que nunca. El exorno floral, como en el resto de las cofradías del Domingo de Ramos, brilló por sí misma.

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