Sierra Nevada, un colapso a debate: "La solución no pasa por 'dejar entrar a todo el mundo', el modelo va hacia el control de aforos"
En una temporada como las que no se recuerda en muchos años, los problemas en los accesos y los servicios a la estación están en boca de usuarios y visitantes
El caos vivido en la gran nevada del pasado fin de semana, con familias rescatadas de casas, ha sido la gota que ha colmado el vaso
Morir de éxito. Ya sea con sol o con lo que en la montaña es buen tiempo, que es que nieve en abundancia, algo para lo que esta temporada 2025-26 está siendo algo excepcional, la estación de esquí de Sierra Nevada no puede vivir en paz. Cuando no son atascos kilométricos en la carretera es la saturación del parking, las colas en los remontes, y lo más reciente, un cóctel explosivo que llevó al colapso a la estación el pasado fin de semana por la acumulación de nieve, la imprevisión de algunos visitantes, la imposibilidad de las asistencias de limpiar las vías. Si se le une un corte de agua durante dos días por la rotura de una tubería, o que hasta Sierra Nevada ha protagonizado un hilo en la popular web Forocoches titulado “al borde del colapso”, los responsables de la estación y los empresarios reflexionan sobre el estado de una montaña que supone el 2% del PIB provincial.
Lo que dice Cetursa
Para la empresa gestora de la estación, y su consejero delegado, Jesús Ibáñez, “Sierra Nevada no está saturada”, y en el caso del dominio esquiable, “cuando las condiciones meteorológicas son favorables la estación asume “con normalidad entre 14.000-15.000 esquiadores diarios, sin incidencias relevantes ni en pistas ni en remontes”. Por ello incide en las inversiones de 120 millones de euros en varios aspectos clave para la movilidad como los remontes, y que se enmarcan en el objetivo de “mejorar la calidad del dominio existente, no crecer en superficie porque no podemos por legislación ambiental”.
Sin embargo, Ibáñez admite que hay una “percepción de saturación” que se ha producido “en los accesos y en la urbanización de Pradollano, especialmente en determinados días de máxima afluencia”. “El problema nace en la imprevisión de acceder a una estación de esquí, cualquiera que sea, sin cadenas ni neumáticos de invierno con una previsión de nevadas intensas y continuadas. Cuando los vehículos se atascan, las máquinas ya no pueden pasar, y ahí empieza todo”, relata el responsable máximo de Cetursa ante los acontecimientos sobre todo del pasado fin de semana.
Jesús Ibáñez pone en el foco “en la extraordinaria afluencia de visitantes no esquiadores” que tiene la estación, y que en el fondo las distingue de otras españolas como las de los Pirineos, más alejadas de grandes ciudades, no como Granada, que está justo al pie de la montaña. La gran cantidad de nieve caída ha sido un reclamo para muchos visitantes no deportistas. Y eso “satura la carretera”, razona Ibáñez.
“Este perfil de visitante, que acude fundamentalmente a ver, tocar o jugar con la nieve, se concentra en franjas horarias muy concretas y utiliza mayoritariamente el vehículo privado, lo que genera una presión muy elevada sobre la carretera de acceso y los aparcamientos de Pradollano”, diagnostica el consejero delegado de Cetursa, que sin embargo lo achaca a un “fenómeno puntual”, y “no un problema estructural del modelo de explotación”.
“El modelo de Sierra Nevada está claramente definido: priorizar la experiencia del esquiador y snowboarder, mejorar el esquí familiar y de grupos, y ofrecer una experiencia al visitante no esquiador de forma complementaria y compatible con la actividad principal”, explica el responsable de Cetursa.
Sierra Nevada, por motivos medioambientales, legales e incluso físicos de la propia orografía, tiene unos límites que aceptan 15.000 esquiadores diarios mas 3.000 visitantes. “Cuando esa cifra se supera de forma simultánea, lo que se tensiona no es el esquí, sino la movilidad y la capacidad urbana de Pradollano”, apunta Ibáñez.
La imagen de la estación es lo que está en juego. “Sierra Nevada no puede normalizar situaciones de desorden”, sentencia Ibáñez, que matiza que hay que “ser realistas: no existe un sistema capaz de absorber una demanda ilimitada en un espacio con límites tan claros como una estación de alta montaña. La solución no pasa por “dejar entrar a todo el mundo”, sino por ordenar, priorizar y gestionar”, avanza. Y para ello avisa de que el modelo se dirige hacia un “control de aforos, planificación y gestión responsable”. “La imagen de Sierra Nevada no se protege ocultando los problemas, sino afrontándolos”, sentencia.
Lo de los empresarios
Ordoño Vázquez, presidente de la Asociación de Empresarios de Sierra Nevada, cuestiona que la estación esté saturada en su dominio esquiable porque “tiene capacidad técnica suficiente para absorber picos de demanda en jornadas de alta afluencia”, y pone el foco del problema en “los servicios periféricos y en la gestión de accesos, movilidad y flujos de usuarios”. En este último punto, Vázquez enfatiza la “distribución de peatones y esquiadores y concentración de actividades en puntos muy concretos del núcleo urbano, como el Mirlo Blanco”, del que aboga un traslado, por ejemplo, a la Hoya de la Mora y diferenciar así al esquiador del visitante: “La experiencia del usuario se deteriora antes de llegar a esquiar, en sus accesos y su mala experiencia en las ya más que evidentes carencias de la urbanización de Pradollano”. En el mismo sentido, aboga por habilitar la zona de iniciación al esquí en la base del telesilla Monachil.
Para Vázquez, el problema del pasado fin de semana “no es aislado”, sino algo “estructural al modelo de gestión y explotación en días de máxima demanda”, y que “mientras no se introduzcan cambios de modelo, los episodios de colapso volverán a repetirse en condiciones similares”.
A corto plazo, el presidente de los empresarios de Sierra Nevada cree que en el caos del pasado fin de semana se aplicaron “tarde” las medidas, por lo que cree que de forma preventiva “deben consolidarse soluciones” como la “apertura de la carretera de Las Sabinas y Hoya de la Mora para uso peatonal, para “separarlos de los esquiadores”, y centralizar a los “usuarios recreativos” en esa zona. Asimismo reclama mejorar la información previa a los conductores con agentes y paneles de la DGT.
“Sierra Nevada no puede permitirse episodios reiterados de colapso, especialmente en un destino turístico de referencia internacional”, afirma con preocupación Ordoño Vázquez, que ya ha detectado un “daño” a la imagen de la estación en medios y redes sociales cuando suceden estos episodios “y se viralizan”. Este perjuicio a la imagen de Sierra Nevada, según el empresario, “daña la experiencia del visitante, penaliza a las empresas y trabajadores, fenera desconfianza en el destino, y afecta a la seguridad”. “La única vía es previsión, planificación y trabajo conjunto, sin bandos ni niveles jerárquicos estancos, con coordinación real entre todas las entidades implicadas”, concluye Vázquez.
El Ayuntamiento de Monachil
El alcalde de Monachil, José Morales, está abierto a abrir una “reflexión” sobre la dimensión que tiene Sierra Nevada. El regidor socialista cree que la estación “tiene un límite” que “lógicamente lo ponen las carreteras y los aparcamientos”, y que es lo que está generando, “sobre todo en esta temporada de invierno, atascos y problemas”. Aun así, Morales también piensa que la estación está “dimensionada”.
Sin querer entrar en el debate, controvertido siempre, entre la separación del esquiador del visitante de la nieve, sobre todo criticado por quienes suben para la práctica deportiva, el alcalde admite que existen esos dos tipos de cliente en la Sierra, “quienes están esquiando” y “los que vienen a hacer otras actividades en la nieve que suban a dar una vuelta, almorzar, o estar de fiesta”. “Y es lo que tenemos”, remachó.
El alcalde de Monachil, Ayuntamiento del que depende la urbanización de Pradollano, achaca los problemas de colapso en la estación el pasado domingo a una situación excepcional “principalmente por el mal tiempo” y porque “era un domingo donde había mucha gente”. Apuntó a la falta de preparación de muchos conductores “que subían sin tener el coche preparado, con cadenas o con ruedas de invierno”, y que “empezaron a quedarse en mitad, tanto de la carretera autonómica como en las calles de Pradollano”. Ante eso, Morales afirma que tanto los efectivos de Monachil como de la estación “estamos preparados” y que no fue un problema de falta de previsión.
Sobre el modelo de explotación dijo que “le compete a Cetursa” y que “está claro que la noticia negativa no ayuda a nadie”, contestó a si la imagen de Sierra Nevada se está viendo dañada por los casos de colapso. “Esto no quita que tenemos una situación de esquí magnífica, la mejor de España, la más meridional de toda Europa, y seguimos queriendo que la gente venga en invierno a disfrutar, tanto los esquiadores como los visitantes”.
“Nosotros siempre estamos abiertos a mejorar”, añade Morales, que emplaza tanto a Cetursa como a la Asociación de Empresarios a “decidir mejoras a corto, medio y largo plazo para que no vuelva a ocurrir lo de estos días”. Desde su Ayuntamiento “no le queda más” que “intentar tener el mayor número de medios posibles” así como “mejorar las vías de comunicación a los usuarios”.
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