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Coronavirus en España: El CSIC analiza datos de móviles para comprobar la eficacia del confinamiento

Japoneses en una estación de tren, con sus móviles en la mano. Japoneses en una estación de tren, con sus móviles en la mano.

Japoneses en una estación de tren, con sus móviles en la mano. / Jens Johnsson, Unsplash

Son varios los proyectos puestos en marcha, públicos y privados, que pretenden usar los datos de geolocalización de los teléfonos móviles para rastrear la propagación del coronavirus y contribuir a controlar su avance.

Por todo el mundo se llevan a cabo estas iniciativas, que van desde los férreos controles impuestos en China (donde se rastrea por GPS, obligatoriamente y con el posterior envío a las autoridades) hasta las propuestas más sensatas de Singapur, que apuesta por el Bluetooth, de teléfono a teléfono, sin que llegue a las autoridades sin consentimiento de los usuarios. Por esa línea van apps como la del MIT Safer Paths o la recientemente anunciada colaboración entre Google y Apple.

En España, por ahora, lo único que se había planteado eran informes de movilidad con datos anonimizados y agregados a partir de la localización que proporcionaban las antenas de telefonía. Una propuesta en la que participaban el Instituto Nacional de Estadística y las principales operadoras y que se articula en una propuesta llamada DataCOVID.

Este lunes, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, fue un paso más allá al admitir que no descarta rastrear los móviles de los españoles con fines policiales. Siempre respetando el Estado de Derecho, añadió. La legislación de protección de datos (española y europea) no permite acceder a datos individualizados de los teléfonos de los ciudadanos de no mediar orden judicial.

El proyecto del CSIC

Un día después se ha conocido que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) trabaja en algo parecido a ese DataCOVID. Según un comunicado del organismo, se trata de analizar datos masivos y anónimos de operadores de telefonía y servidores de mapas para explicar cómo ha cambiado la movilidad y comprobar si las medidas de confinamiento están siendo efectivas frente a la COVID-19.

El estudio, añade el texto, combina inteligencia artificial y análisis de datos y sus resultados ayudarán a analizar cómo se pueden levantar las restricciones y mejorar la respuesta en futuros brotes de esta u otras enfermedades.

En esta investigación participa un equipo multidisciplinar que analiza datos obtenidos a partir de operadores de telefonía y servidores de mapas y que explican cómo han cambiado la movilidad y los contactos sociales desde que empezó el confinamiento. Y a partir de ahí elaboran simulaciones de distintos escenarios para saber, entre otras cosas, cuándo y cómo podrían ir empezando a levantarse las restricciones.

"Esperamos que los resultados sirvan para comprender mejor los efectos del confinamiento sobre la dispersión de la enfermedad", explica uno de los responsables del proyecto Frederic Bartumeus, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC).

Varias fases

El proyecto incluye varias fases en paralelo, según explica el otro coordinador José Javier Ramasco, del Instituto de Física de Sistemas Complejos (IFISC).

Primero se está trabajando en la caracterización de la movilidad a partir de la aportación de distintas plataformas de datos: redes sociales y patrones de movilidad de registros de telefonía móvil. Estos últimos datos los proporcionan operadoras y empresas colaboradoras que proporcionan flujos de viajes agregados entre zonas, detalla Ramasco, quien destaca que "en ningún caso se accede a información individual”.

En este estudio, que aúna, explican, "epidemiologia computacional, demografía digital y modelos de movilidad humana", se tendrán en cuenta aspectos como la "distribución espacial de la población, su estructura por edad, y la distribución y características de los centros sociosanitarios".

Un segundo objetivo a largo plazo es "establecer el germen de una red de epidemiología computacional en España, como existe ya en otros países”, destaca el CSIC, así como disponer de una serie de herramientas analíticas interoperables para aportar información en futuras crisis epidemiológicas.

En el proyecto participan también equipos del Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD-CSIC), del Instituto de Física de Cantabria (IFCA-CSIC), del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) y científicos de la Universidad Pompeu Fabra y del Centro Nacional de Epidemiología-Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).

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