Toros Manuel Escribano indulta a ‘Tahonero’, de Miura, en Utrera

  • El gerenense sale a hombros junto a Octavio Chacón y Pepe Moral es silenciado en su lote

El diestro sevillano Manuel Escribano, quien cuajó una gran faena. El diestro sevillano Manuel Escribano, quien cuajó una gran faena.

El diestro sevillano Manuel Escribano, quien cuajó una gran faena. / Juan Carlos Vázquez

La ganadería de Miura, que debutó ayer en la actual plaza de toros de Utrera como corrida de toros –el siglo pasado en el antiguo coso llegó a lidiar toros sueltos– envió un encierro bien presentado y que ofreció un juego variado, destacando el extraordinario quinto astado, que fue indultado. El toro, de nombre Tahonero, número 42, nacido en enero de 2015 y de 570 kilos de peso, fue lidiado por Manuel Escribano, quien reaparecía tras una grave cornada sufrida el pasado San Isidro y que cuajó una gran faena, consiguiendo las dos orejas y rabo simbólicos en un festejo en el que Octavio Chacón cortó una oreja a cada uno de sus toros y compartió la Puerta Grande con el diestro sevillano. El palaciego Pepe Moral fue silenciado en su lote, en un espectáculo con media entrada del aforo cubierto.

Ese quinto toro, encastado, además de entregarse con bravura en varas, tuvo nobleza. Manuel Escribano, tras buenos lances de recibo y un tercio de banderillas con parte del público en pie, le cogió el aire de inmediato al astado en la muleta con tandas por ambos pitones presididas por el temple y la ligazón. El diestro sevillano, con dominio, llevó prendidas las embestidas del toro de Miura en muletazos mandones y por abajo. El público, ante la faena y la respuesta del gran toro fue pidiendo el indulto con los pañuelos, a lo que accedió la presidencia. El torero fue premiado con dos orejas y rabo simbólicos y el toro tardó unos tres cuartos de hora en entrar en chiqueros, haciendo caso omiso a los cabestros.

La ganadería de Miura debuta en el coso sevillano con una interesante corrida

El segundo toro, en el tipo de la casa tanto por morfología como por sus complicaciones y dificultades en el juego, puso a prueba a Manuel. Escribano dejó patente que está recuperado de la grave cornada en el muslo izquierdo, ya que lo recibió con una larga cambiada de rodillas y volvió a cosechar palmas en banderillas. Con la muleta, supo manejar con oficio la situación para imponerse al morlaco para ser ovacionado.

El diestro gaditano Octavio Chacón, otro de los mejores lidiadores del momento, desplegó también su sabiduría ante el que abrió plaza, un toro con ciertos problemas. Brindó a Escribano y destacó fundamentalmente en varios muletazos con la diestra –el mejor pitón, el derecho– y algunos pases de pecho. Mató de una estocada y cobró una merecida oreja.

El cuarto, un sardo con trapío, con 658 kilos, se quedaba corto en sus embestidas y Octavio Chacón volvió nuevamente a tirar de oficio en una faena por encima de las condiciones del toro. Mató de estocada y cobró una oreja, pasaporte para la Puerta Grande.

Pepe Moral, ante el tercero, con dificultades por el pitón derecho y mejor por el izquierdo, destacó con el capote y realizó una faena desigual, destacando en su fuerte, al natural. Falló con los aceros, matando de cuatro pinchazos, estocada y varios descabellos.

Con el sexto toro del variado e interesante encierro de Miura, Pepe Moral no se encontró a gusto y remató su labor con tres pinchazos y una estocada.

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