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El rebobinado de la vida del casete

  • Mañana se inaugura en la Bóveda de la Villa 'Un objeto analógico 1970-2000', del artista Colin Bertholet que rinde tributo al soporte musical que ha marcado a varias generaciones

La música pecó durante mil años de ser efímera. La disfrutaban los oídos (casi siempre pudientes) mientras se interpretaba, luego se desvanecía. Esto ocurrió hasta que llegaron el fonoautógrafo y el gramófono, que fueron los antecedentes del todavía conocido por muchos como 'tocadiscos' y los discos de vinilo que todavía perduran y que incluso han vuelto a ponerse de moda. De manera paralela se empezó a gestar una gran novedad tecnológica: el magnetofón. Del alambre pasó a una cinta de celulosa y óxido de hierro, pero era grande, pesado y caro.

De aquellos magnetofones con los que los emigrantes de los 60 escuchaban con nostalgia el Adiós a España querida de Antonio Molina a kilómetros de distancia, se dio un salto de gigante con su hermana pequeña, la casete. Compacta, transportable, invento de Phillips en 1963, no se popularizó hasta los años 70 y fue la reina hasta que con el universo digital inició su ocaso y, de hecho, hoy las nuevas generaciones preguntan a sus padres qué era aquel objeto analógico.

Para que no se pierda su historia, el artista Colin Bertholet, ha impulsado una exposición que se inaugurará el próximo mañana en el incomparable espacio de la Bóveda, y que se enmarca en el XXVI Festival de Tendencias.

"¿Cómo es posible que nos hayamos olvidado de ellas?", comenta el diseñador belga afincado en Salobreña. "¡Con todo lo que habían significado esos pequeños objetos durante varias décadas!", añade.

La muestra está precedida de un cuidado catálogo. "La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor." Con esta frase de Kurt D. Cobain inicia la 'carta de presentación' de la exposición colectiva Tributo al casete. Un objeto analógico 1970-2000.

"Cuando pensábamos que el casete era algo del recuerdo, llega la revolución de los formatos y vuelve a estar de moda junto a los vinilos. Una gran noticia para los nostálgicos y para todos los que éramos expertos en el manejo del rebobinado con un lápiz y que aún conservamos como un tesoro esas cintas con la música que ha marcado nuestra juventud", comenta la alcaldesa de Salobreña, María Eugenia Rufino, alcaldesa de Salobreña, que aplaude esta iniciativa.

Bertholet, comisario de la exposición, explica cómo surgió la idea: "No hace mucho tiempo estuve viendo un local gastado y triste que pedía a gritos una intervención. En medio del escombro acumulado durante años, me topé con un expositor de cintas de casete que, como todo buen joyero, tenía hasta sus correspondientes candados. Un auténtico escaparate musical que marcaba una época"."En ese instante, en algún lugar recóndito y sensiblero de mi cerebro, se activaron una serie de flashes que me hicieron viajar en el tiempo, una sensación que durante días me fue acompañando. ¡Y ya no podía quitármelas de la cabeza!". El problema estaba, como siempre, en darle forma. "Tener ideas es un paraíso; ejecutarlas, un infierno", añade Colin Bertholet.

Rodeado de un amplio equipo de artistas consagrados y noveles, Bertholet ha dado forma a esta idea y ha unido bajo un mismo paraguas a personas de campos tan dispares como la literatura, la artesanía, la pintura, el diseño, la escultura, la fotografía y la poesía visual, como Jorge Jiménez, Medrano, Ana Villén, Javier Martín Ruiz, Jesús Conde ...

Como complemento a la inauguración, se celebrará un concierto de uno de los músicos míticos de rock latino de los 80, Víctor Coyote, que también expone en la muestra. Será a las 22.30 horas en 'El Corralón', uno de los lugares con más encanto de la Villa. Después del Tendencias, la exposición se trasladará a la Biblioteca Municipal de Salobreña, para que los nostálgicos de las 'cintas' continúen rememorandolas hasta el 15 de agosto.

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