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Nukupuk: el diseño de una granadina para echar a volar

  • La creadora Rocío del Árbol crea una colección de complementos solidarios que encierra un singular juego de palabras, pajaritas para camisa con forma de pájaros

Rocío del Árbol muestra sus creaciones. Rocío del Árbol muestra sus creaciones.

Rocío del Árbol muestra sus creaciones. / Carlos Gil

La cosa comienza, como casi todas las buenas ideas, con una anécdota. En esta ocasión se trató de una invitación de cumpleaños y la necesidad de cumplimentar al homenajeado con un regalo original y que tuviera en cuenta su personalidad. El anfitrión de la fiesta, cuenta la granadina Rocío del Árbol, atesora una curiosa colección de pajaritas.¿Y si le regalamos una que sea diferente? En el principio fue la duda, parafraseando al Evangelio. Y luego vino la reflexión. ¿Por qué las lazadas al cuello, usualmente usadas con camisa, se llaman pajaritas? “Y así llegó la idea”. Rocío del Árbol, diseñadora y creativa, ideó un juego de palabras que se convirtió en un juego de manos y, evidentemente, se llenó la cabeza de aves.

“Hice muchas pruebas”. De los diez modelos con los que comenzó a desarrollar esta línea de complementos se quedó con cuatro. Los cuatro modelos comparten líneas rectas, perfiles singulares y un aire oriental. “Están inspiradas en figuras de origami”. Como regalo no llegó a las manos de Alberto, el del cumpleaños, pero sentó las bases del proyecto Nukupuk, el sello bajo el que vuelan estas pajaritas.

Pajaritas exclusivas. Pajaritas exclusivas.

Pajaritas exclusivas. / Carlos Gil

La idea cuajó después de barajar distintos materiales. En el intervalo entre la idea –nacida en Barcelona– y la primera pajarita, Del Árbol se trasladó a México a estudiar joyería. De allí regresó a Granada con las ideas más claras. Quería un producto novedoso, original, estiloso y que también fuera respetuoso con el medio ambiente, artesano y con fines humanitarios. De cada venta de la colección Vuela y haz volar, Nukupuk destina cinco euros al Open Arms, organización no gubernamental que se dedica al rescate de migrantes que intentan llegar a Europa por mar. En cuanto a las pajaritas personalizadas, cada venta revierte en la plantación de un árbol a través de la iniciativa Folia Project.

“Por mi trabajo como diseñadora es normal que trabaje con recursos lingüísticos”, explica sobre el desarrollo de la idea. Las pajaritas, en cuatro diseños, se realizan en distintos materiales, desde madera a metal, con diferentes acabados.Existe, por ejemplo, la posibilidad de chapar en oro o plata. Los fieltros con los que trabaja son ecológicos, la madera es reciclada, las cajas de cartón, las bolsitas de algodón y el papel de seda... todo es reciclado. También cuida de que los proveedores sean nacionales, y todo el proceso se realiza en Granada. Las planchas se cortan en Santa Fe, la madera la compra en Albolote y el corte a láser se realiza en JL Lasertech, en Huétor Vega.

Existe la opción de personalizar las figuras, una posibilidad que tiene éxito en celebraciones temáticas, en la que los invitados quieren un extra de originalidad. Para ello es necesario hacer el encargo con al menos una semana de antelación. Nukupuk, que no cuenta con tienda física, distribuye sus productos en todo el territorio peninsular.

Los diseños ni pesan ni dañan la ropa. Son capaces de adaptarse a todo tipo de estilos, sin barreras de género. “Los metálicos son más arreglados”, indica Del Árbol, capaces de hacer de un estilismo sobrio algo rompedor. Las pajaritas de madera, por otra parte, maridan con prendas más cotidianas. Además de para deslumbrar en eventos, este complemento puede ser un regalo original para hombres y mujeres con personalidad a la hora de vestir. También puede adaptarse para los pequeños –existe una versión de fieltro– y, para quienes quieran llevar escote estas aves también tienen la posibilidad de lucir en forma de broche.

El precio de cada pajarita oscila entre los 50 y los 80 euros. Todo el proceso que hay detrás es artesanal. “Las de madera están grabadas a mano, cada una es diferente”. Además de este espíritu emprendedor, Nukupuk tiene una sólida conciencia social. Rocío del Árbol defiende, con convicción, que las pequeñas acciones son las que pueden cambiar el mundo. “Forma parte de la filosofía de la empresa”, argumenta la creadora, que ha sacado este proyecto únicamente con sus propios recursos. Sobre el fin social de la primera colección –ayuda a migrantes– reconoce que su estancia en México le hizo plantearse la necesidad de ayudar a los demás a “personas que necesitan volar”.

“Lo que he hecho ha sido crear para mí lo que durante años he hecho para otros”, explica sobre el proceso creativo, el diseño del producto y de su imagen corporativa, el desarrollo de la web (www.nukupuk.com) o de la campaña de marketing. La respuesta ha sido muy positiva, asegura la granadina, que reconoce que “la ropa dice muchísimo de nosotros y con estas pajaritas puedes decir que eres diferente”.

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