Formación para investigadores

Yoga para científicos: la UGR sigue los pasos de Harvard

  • La UGR oferta, dentro de su Plan de Promoción al la Investigación, un curso en el que 25 investigadores realizan ejercicios de respiración, estiramientos y 'asanas'

Clase de yoga para investigadores de la UGR en el IMUDS. Clase de yoga para investigadores de la UGR en el IMUDS.

Clase de yoga para investigadores de la UGR en el IMUDS. / Álex Cámara

Que el deporte tiene múltiples beneficios sobre la salud de quienes lo practican es una evidencia más que conocida. Que el yoga puede ser una técnica para mejorar cuestiones como la respiración o la postura física, o ‘aligerar’ el peso que el estrés puede provocar, algo generalmente aceptado. Que una universidad, como es el caso de la de Granada, haya decidido apostar por integrar esta modalidad de ejercicios dentro de su Plan de Promoción a la Investigación –como parte de su estrategia para influir de forma “positivamente” en las carreras científicas–, una novedad.

“Empezamos el año pasado”, explica desde la Unidad Evaluación de la Actividad Científica del Vicerrectorado de Investigación y Transferencia de la UGR Daniel Torres Salinas. En esa primera experiencia, se propuso a los investigadores de la UGR un curso de iniciación al yoga. Se trató de conocer el “interés” que podría haber entre el personal científico de la institución por practicar yoga. “Aquello fue un poco la semilla” del curso que en la actualidad se imparte y en el que participan 25 investigadores de todas las ramas del conocimiento, desde Educación Física a Economía, desde las Matemáticas a la Química Analítica.

Se ofertaron 25 plazas que se completaron en cuestión de horas

Cada viernes, los investigadores se reúnen en el Instituto Mixto de Deporte y Salud (IMUDS) para poner en práctica distintas posturas (asanas) con las que mejorar su estado físico y mental. “Asimismo durante las clases se practican diversos ejercicios respiratorios (pranayama) para incrementar la conciencia sobre la respiración (fases y ritmos)”. Finalmente las clases incluyen “técnicas de raja yoga o yoga mental así como de meditación y relajación. No es necesario conocimientos previos de yoga para la realización de este curso”, se puede leer en la página web del Vicerrectorado donde se ofrece información de esta iniciativa.

“El yoga les permite parar” la cabeza. Normalmente, los investigadores se encuentran sometidos a un alto grado de rendimiento y exigencia. “Tiene bastantes beneficios”, insiste Torres Salinas sobre la iniciativa promovida desde el Vicerrectorado, que cuenta incluso con lista de espera tras cubrir las 25 plazas disponibles.“Prácticamente se agoraron a la hora de salir”.

Aunque el caso es singular en España –no hay constancia de que en ningún otro vicerrectorado dedicado a la promoción de la investigación, la ciencia y la transferencia del conocimiento se proponga a los investigadores dejar el laboratorio para coger la alfombrilla–no es así en otros lugares. De hecho, según explica Torres Salinas, la idea de la UGR bebe directamente de la prestigiosa Universidad de Harvard. El centro estadounidense cuenta con un Centro para el Bienestar y la Promoción de la Salud en el que se oferta el yoga como una de las actividades que puede desarrollarse.En Harvard la oferta de cursos va desde yoga para runners–con lo que se unen dos de las tendencias deportivas que causan furor en la actualidad– hasta lecciones para principiantes en esta materia. Todo ofertado para la comunidad universitaria de Harvard.

De vuelta a la UGR, en en Plan de Promoción de la Investigación figura bajo el epígrafe Iniciación al yoga y la meditación para la mejora del rendimiento científico y académico, con lo que se vincula la práctica deportiva con resultados en el laboratorio o despacho. Según se explica en el mismo Plan, las actividades promovidas tienen como “objetivo” formar sobre “temas que pueden repercutir positivamente en la carrera científica, como el conocimiento de las convocatorias de financiación, la gestión de proyectos y grupos, la elaboración y difusión de trabajos científicos y su difusión, entre otras”. En este último apartado se puede incluir al yoga.

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