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El horno de vidrio de Castril vuelve a encenderse

  • El maestro César Valenzuela ha abierto de forma permanente un taller, recuperando una tradición que se perdió a finales del siglo XIX

El maestro vidriero César Valenzuela aprendió el oficio gracias a los talleres del Centro Saramago y de la Junta. El maestro vidriero César Valenzuela aprendió el oficio gracias a los talleres del Centro Saramago y de la Junta.

El maestro vidriero César Valenzuela aprendió el oficio gracias a los talleres del Centro Saramago y de la Junta. / reportaje gráfico: juan miguel alonso

Los vidrios de Castril eran finos y a la vez populares; pueblerinos y cortijeros, y también señoriales en sus formas, pues el Señorío se impregnó en el alma de cada castrileño. Por eso los 'Castriles' lo mismo se encontraban en las alacenas de los escondidos cortijos de la sierra que en los exquisitos anaqueles del Victoria and Albert Museum de Londres. Lo mismo un utensilio con que llevar aceite a los pastores para unas migas, que rarísima pieza de museo. Los hornos se apagaron a finales del siglo XIX; hace unos años José Saramago los volvió a encender y se recuperó la actividad artística de los famosísimos vidrios castrileños; pero casi se apaga nuevamente. Sin embargo, ahora la recuperación de una de las actividades artísticas más importante de Castril en toda su historia, la que fue posible gracias al apoyo del premio nobel, de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento castrileño, se enciende otra vez.

Desde el pasado siete de diciembre Castril podrá ver nuevamente el horno en funcionamiento y la actividad vidriera vuelve a renacer gracias al maestro vidriero castrileño César Valenzuela, que aprendió el oficio gracias al proyecto del Centro Saramago de Castril y de la Junta de Andalucía a través de varias iniciativas de fomento del empleo. Así, en su inicio, el taller lo conformaban siete alumnos y dos profesores, que usaban distintas formas para trabajar el vidrio. La más importante y por la que todo este proyecto fue concebido era la técnica de vidrio soplado, que es la que antiguamente se empleó y en la que trabaja César Valenzuela.

Artesanía del Vidrio es el nombre del taller que el vidriero castrileño ha abierto de forma permanente en Castril, en un local muy cercano al que albergó los hornos de vidrio hasta finales del siglo XIX.

Además de realizar su producción artística, el taller ofrecerá exhibiciones de vidrio soplado, talleres, exposiciones y una tienda en la que poder comprar el famoso vidrio de Castril en todo tipo de objetos y piezas artísticas.

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