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La quisquilla de Motril, un asunto mayor

  • El restaurante Puesto 43 de la capital acoge las terceras jornadas gastronómicas por la excelencia del gran producto motrileño

Una elaboración gastronómica con quisquilla de Motril Una elaboración gastronómica con quisquilla de Motril

Una elaboración gastronómica con quisquilla de Motril / Carlos Gil

Si los de la capital no van a la Costa, es la quisquilla la que viene a Granada. Porque ahora más que nunca se palpa la cercanía entre las dos principales ciudades de la provincia y prueba de ello es la celebración de las III Jornadas Gastronómicas por la Excelencia de la Quisquilla de Motril, que se han desarrollado en el restaurante Puesto 43, ubicado en la granadina Plaza de Gracia.

Dice el diccionario que una quisquilla, aparte de un camarón exquisito, es un reparo o dificultad menuda, pequeñez. De ahí lo de ser un quisquilloso. Una acepción que no hace justicia a la verdadera, a la auténtica quisquilla de Motril, un manjar y uno de los grandes orgullos gastronómicos de la provincia.

En definitiva, una cosa bastante seria la de la quisquilla y que merece tal importancia como la que se le ha brindado en la exhibición culinaria del Puesto 43.

La cita se está convirtiendo en un referente para los amantes del pescado y el marisco y, en general, para todo aquel que goce delante de un manjar gastronómico. Y las quisquillas de Motril lo son.

Es por ello que diferentes exportes se han reunido en Puesto 43, un restaurante que se ha convertido en el verdadero embajador de la quisquilla en la capital con el objetivo de promocionar este producto autóctono y sacarle su máximo partido con el arte de los fogones.

"No mucha gente sabe que cerca del 50% de la quisquilla andaluza del Mediterráneo se comercializa en el Puerto de Motril", señala Miguel Peregrina, propietario de Puesto 43 y propulsor de esta iniciativa.

Pero la quisquilla de Motril no es como las demás. "Es una quisquilla única porque los fondos marinos de la Costa Tropical son orográficamente distintos que los de su entorno, y además Sierra Nevada aporta también sus aguas a nuestras costas… Todo eso hace que nuestras quisquillas sean especiales y únicas", apunta Peregrina sobre un producto cuyo coste medio en lonja es de 40 euros el kilo y puede llegar a alcanzar en algunas épocas hasta 300 euros el kilo.

Una materia prima exquisita que, en las manos de la chef Blanca Sánchez, se convierte en un lujo gastronómico que se podrá degustar en Puesto 43 hasta el 17 de febrero. El menú degustación ya se ha mostrado en unas jornadas inaugurales a las que asistieron el alcalde de Granada, Francisco Cuenca, así como representantes de la Federación de Hostelería y de la Lonja de Motril.

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